sábado, 10 enero 2026

El frenazo de Blue Banana pone en alerta a sus fundadores

Hasta el 2024, las cuentas de Blue Banana eran ejemplares.
La desaceleración en las ventas y el nuevo plan de crecimiento son un reto para la firma.
Las tensiones financieras de sus inversiones han pasado factura a sus cifras operativas.

Hasta 2024, la evolución de Blue Banana, una de las firmas de ropa españolas con mayor proyección de los últimos años, era sencillamente envidiable. Desde 2019, las ventas habían registrado un crecimiento anualizado del 107%. La parte operativa funcionaba incluso mejor: el beneficio de explotación se incrementó un 677% en ese mismo periodo. Por último, con los gastos financieros bien contenidos y sin una expansión física agresiva a la vista, casi todo lo generado acababa traduciéndose en beneficios. En conjunto, las ganancias crecieron un 766% desde 2019, superando los 1,8 millones de euros y alcanzando un margen neto del 11,7%.

Sin embargo, Blue Banana parece haberse hecho mayor de repente. Lo que antes era novedad —y atraía a un público masivo casi de forma automática— ahora necesita ganarse la atención en el día a día. Eso implica, en primer lugar, apostar por una expansión física, un movimiento mucho más costoso en sus primeras fases que la venta puramente online, aunque a largo plazo suele resultar más rentable. También supone crecer en el extranjero, un mantra que prácticamente todas las startups de moda españolas tienen bien interiorizado. Por último, exige volver a colocar a la compañía en la mente del consumidor una vez pasada la fiebre inicial, es decir, invertir más en publicidad y marketing.

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Blue Banana se hunde operativamente

El resultado de este cambio de etapa es que las cifras operativas de Blue Banana han dejado de brillar como lo habían hecho hasta ahora. En 2024, el resultado de explotación se hundió en torno a un 66%. Algo similar ocurrió con el beneficio neto, que se desplomó un 58%. Como consecuencia, el margen neto se redujo hasta un pírrico 4%.

La caída de las cifras operativas se explica, en primer lugar, porque los ingresos ya no crecieron al ritmo de años anteriores. En concreto, el aumento fue del 23,4%, una cifra relevante, pero muy alejada de los registros previos: solo un año antes, el crecimiento rondó el 50%. De ahí que la empresa haya optado por acelerar su expansión, con el objetivo de recuperar volumen de ventas y estabilizar sus cifras operativas en el medio plazo.

No obstante, esta estrategia genera un problema evidente: construir una estructura de empresa en crecimiento es costoso y tiene un impacto directo en la cuenta de resultados. Es algo que la propia Blue Banana reconoce en sus cuentas anuales: «En cuanto a los gastos de explotación, han experimentado un incremento del 44,65% (…). Ello se debe en gran medida a la propia expansión durante el ejercicio, pero también a los esfuerzos realizados en materia de sostenibilidad, marketing y personal con el fin de alcanzar los objetivos marcados por la sociedad”.

¿Cómo afecta la expansión de Blue Banana a sus cuentas?

En primer lugar, el efecto se produce por simple aritmética. Si los costes de explotación aumentan un 44,65% mientras que los ingresos solo crecen un 23,4%, resulta difícil que las cifras operativas aguanten y, mucho menos, que mejoren. De ahí la brusca caída de los márgenes.

Empezando por la estructura física, a finales de 2024 Blue Banana contaba con 48 puntos de venta: 23 tiendas propias en España, una tienda propia internacional, dos franquicias internacionales y 22 córners en El Corte Inglés. En total, 25 puntos de venta más que en 2023, lo que supone prácticamente duplicar su presencia física en solo un año.

Este crecimiento conlleva dos grandes tipos de costes. Por un lado, los operativos, especialmente los relacionados con personal y logística. Por otro, los financieros, ya que la compañía ha tenido que endeudarse para sostener el ritmo de expansión. Entre todos ellos, el que más destaca es el gasto de personal. Esta partida aumentó un 61,5% en el último año y, si se toma como referencia el periodo desde 2019, el incremento alcanza un impactante 6.076%. En otras palabras, el gasto en personal ha crecido diez veces más rápido que las ventas.

En cuanto a los costes logísticos o de marketing, la empresa no los detalla de forma específica en sus cuentas. No obstante, dentro de la partida de «otros costes de explotación», el aumento fue del 36,5% en el último ejercicio. Una cifra también superior al crecimiento de los ingresos, aunque sensiblemente menor que en el caso del gasto en personal.

El plan a largo plazo de Blue Banana

Por último, los costes financieros también han aumentado de forma notable. Entre 2023 y 2024 pasaron de 95.000 euros a superar los 236.000 euros, lo que supone un incremento del 148%. Este crecimiento se explica por el mayor endeudamiento asumido para financiar la expansión. En el balance se observa que la deuda a largo plazo con entidades de crédito alcanzó en 2024 los 1,47 millones de euros, un 51% más que el año anterior. El endeudamiento a corto plazo también se ha disparado, pasando en dos años de 1,4 millones a superar los 2 millones.

Pese a todos estos desequilibrios, por el momento Blue Banana considera que la situación está bajo control. La propia compañía señala que buena parte de los costes actuales se están asumiendo «con el fin de alcanzar los objetivos marcados para los próximos cinco años», dentro del que constituye su primer plan de negocio a largo plazo. Así, para 2025, la empresa prevé alcanzar los 24 millones de euros de facturación, con un crecimiento similar al registrado en 2024. Más allá de esa cifra, la compañía prefiere no ofrecer proyecciones adicionales. De hecho, en una entrevista reciente, sus fundadores reconocieron que el objetivo para este año es «seguir creciendo de manera sostenible y con impacto».

En este contexto, el reto de Blue Banana ya no pasa por demostrar que sabe crecer rápido, algo que dejó claro en sus primeros años, sino por probar que es capaz de hacerlo con rentabilidad sostenida. La expansión física, el aumento de la estructura y el mayor endeudamiento están tensionando unas cuentas que hasta ahora habían sido ejemplares, pero que reflejan el coste inevitable de entrar en una nueva fase de madurez. El éxito del plan a largo plazo dependerá de que la marca consiga transformar el volumen en eficiencia y recuperar márgenes sin perder el atractivo que la convirtió en una de las firmas de moda más seguidas del panorama español.


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