120 millones de euros es el monto que Uber ha apartado para asumir las sanciones que asumen que Uber Eats, su plataforma de entrega de alimentos, enfrentará en España si se cumplen las amenazas de un ministerio del Trabajo, dirigido por Yolanda Díaz, que ha prometido que enfrentarán «Todo el peso de la ley» por ignorar el texto de la controvertida, al menos entre repartidores, Ley Rider.
Es una medida que sirvió para que Glovo, su principal rival en España, ganara algo de tiempo, pero no mucho más. La realidad es que el unicornio español al final tuvo que asumir la situación y contratar a estos repartidores. Es cierto que la apuesta les permitió evitar la tensión durante algunos meses, pero en la práctica no fue más que una forma de retrasar lo inevitable, y que aumentó los costos en España para la matriz de la empresa que dirige Oscar Pierre, por lo que es una sorpresa que, al menos de momento, Uber Eats repita la misma estrategia.
Es cierto que la empresa sigue defendiendo su modelo de trabajo, asegurando que sus riders son autónomos, incluso dentro del marco legal de la ley rider. Por tanto, no debería ser una sorpresa que se armen económicamente para defender este modelo, sobre todo porque ya han intentado trabajar con un modelo de contratación a través de flotas de repartidores dirigidas por empresas externas, y finalmente han decidido dar un paso atrás en ese modelo.

Además, si se han visto en el espejo de Glovo, saben que la contratación de los riders ha sido más complicada de lo que podía parecer a primera vista. Los reclamos de los trabajadores, que en Madrid tendrán su primera elección sindical el próximo 24 de enero, han sido complicados de asumir y resolver, con la mayoría señalando que a pesar de lo que defiende el ministerio de Trabajo antes de la nueva ley trabajaban más cómodos y cobraban mejor. Por lo que es normal que, a pesar de la presión de la que ya se avisa, haya dudas en cuanto a sumarse al mismo proceso.
LAS DUDAS DE UBER DE CARA A UN PROCESO DE CONTRATACIÓN
La realidad de la plataforma es que tendría que evitar cometer los mismo errores que ha cometido su rival en España. La empresa sabe que se trata de una posición complicada, y que Uber tendría menos excusas de cara a sus futuros empleados de los que tuvo Glovo, pues saben como fue el proceso.
También es cierto que puede haber decisiones que cambian su posición inicial. El proceso de sindicalización de Glovo debería servir también para encaminar un nuevo convenio para los riders, cuyos contratos en la empresa española están basados alrededor de un convenio de mensajería escrito en 2006 y que no tomaba en cuenta la carga de trabajo que asumen los trabajadores de estas plataformas. En este panorama, la realidad de Uber Eats una vez iniciado el proceso puede ser más fácil de manejar que la del unicornio español.
Además, puede revisar el caso de Just Eat para un modelo que haya funcionado bien. La tercera gran empresa del sector en España ha sabido asumir un modelo en el que se contrata a los repartidores sin generar la complicada situación por la que han pasado Glovo y sus repartidores en los últimos meses. Es cierto también que es un modelo mucho más costoso, que pasa por asumir al menos una parte de los vehículos de trabajo de los riders, así como el precio de materiales como las mochilas térmicas y los equipos de protección.
EL AVISO ES TAMBIÉN PARA LOS RIDERS DE UBER EATS
Los propios riders de Uber Eats también deben estar atentos ante los cambios en la situación. La realidad es que muchos de ellos siguen alquilando su cuenta o usando otras estrategias para poder trabajar en la plataforma, lo que se traduce también en la posibilidad de que el cambio de modelo los deje sin opciones de trabajo. Por tanto es de esperar que ante las presiones de la ley y la situación ya vista en Glovo estos empiecen a buscar opciones.
No todo ha sido malo para la plataforma, en las últimas semanas, con la crisis del unicornio español, han sumado a su servicio algunos restaurantes y franquicias que mantenían acuerdos de exclusividad con el unicornio español. Es también una señal que muestra que, al menos de momento, Uber Eats no espera seguir los pasos de Stuart o Deliveroo y abandonar el país.








