jueves, 8 enero 2026

Yago Rodríguez, creador de contenido: “los Delta Force pierden 20 kilos, pasan frío extremo y aun así siguen avanzando”

Yago Rodríguez destaca que los operadores de la Delta Force soportan entrenamientos extremos — pierden hasta 20 kg, enfrentan frío intenso y condiciones límite — y aun así continúan avanzando, reflejo de su preparación élite en misiones de alto riesgo.

La Delta Force, una de las unidades militares más secretas del mundo, vuelve al centro del escena mundial tras la captura de Nicolás Maduro Moros, presidente de Venezuela. Según el creador de contenido y analista militar Yago Rodríguez, el entrenamiento extremo y el tipo de operaciones que realiza esta fuerza militar explica por qué sigue siendo referencia absoluta en operaciones especiales.

En un contexto internacional marcado por conflictos asimétricos y operaciones encubiertas, entender quién está detrás de las misiones más delicadas resulta clave. ¿Qué es realmente la Delta Force, cómo se entrena y por qué su nombre cambia constantemente? Rodríguez aporta respuestas poco habituales.

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Delta Force: la unidad que ni siquiera quiere ser nombrada

Delta Force: la unidad que ni siquiera quiere ser nombrada
Fuente: agencias

Hablar de Delta Force no es tan sencillo como parece. De hecho, tal como explica Yago Rodríguez, Delta Force no es su nombre actual. Por motivos de seguridad operativa, esta unidad —oficialmente dependiente del Ejército de Estados Unidos— cambia de denominación con el paso del tiempo, dificultando incluso saber si se trata de la misma estructura.

Lo que sí se conoce es su origen. La Delta Force nace inspirada en el SAS británico, considerado durante décadas el patrón oro de las fuerzas especiales. Su fundador observó de primera mano su método de trabajo y adaptó parte de ese modelo a las necesidades estadounidenses. Con el tiempo, la unidad evolucionó hacia misiones aún más específicas: operaciones quirúrgicas, de alta precisión y con muy pocos hombres sobre el terreno, como la que ocurrió recientemente en Venezuela.

Un rasgo que la ha hecho reconocible incluso para el gran público es su apariencia. A diferencia de otras unidades, a los operadores de la Delta Force se les permite llevar barba, una decisión funcional pensada para facilitar su integración en entornos hostiles y operaciones encubiertas.

Un entrenamiento diseñado para quebrar y reconstruir

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El adiestramiento de la Delta Force es, en palabras de quienes han tenido acceso indirecto a él, uno de los más duros del planeta. El proceso comienza con una selección previa de varias semanas. Superarla solo da acceso a las pruebas reales: seis meses diseñados para llevar al cuerpo y la mente al límite.

Durante ese periodo, los candidatos pueden perder hasta 20 kilos de peso, soportar temperaturas cercanas a cero grados con equipamiento mínimo y sobrevivir tras cazar animales que, paradójicamente, no siempre pueden consumir. El objetivo no es físico, sino mental: comprobar quién es capaz de seguir adelante cuando todo invita a abandonar.

La Delta Force se prepara para escenarios extremos: reconocimientos en profundidad, infiltraciones de semanas en territorio enemigo y misiones en parejas o incluso en solitario. A diferencia de los Navy SEALs, que suelen operar en grupos más amplios, la Delta Force entrena para que uno o dos hombres puedan completar una operación completa.

Un detalle revelador es que muchos aspirantes no enferman durante el curso, pero caen gravemente agotados al finalizarlo. El cuerpo resiste mientras la mente manda; cuando la presión desaparece, llega el colapso.

La Delta Force no actúa sola. En misiones complejas, se apoya en unidades como los Night Stalkers, pilotos de élite capaces de introducir helicópteros en zonas urbanas imposibles, incluso de noche y bajo fuego enemigo. Su papel es esencial para que los operadores entren y salgan con precisión milimétrica.


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