jueves, 8 enero 2026

Lego: la reinvención silenciosa que le catapultó en España y el mundo

Lego se ha convertido en la empresa juguetera más grande de España y del mundo.
En 2003 y 2004, pasó por graves problemas que casi la llevan a la quiebra.
Desde entonces, su filosofía en el ladrillo y en hacer jugar a padres e hijos por igual le ha permitido ser un caso de éxito.

Lego es el mayor fabricante de juguetes del mundo y también lidera el mercado en España. En el último año, su filial española vendió sus icónicos bloques de construcción por un valor superior a los 100 millones de euros, con un crecimiento notable que le permitió facturar prácticamente más que la suma de sus tres grandes rivales: Mattel, Hasbro y Playmobil. Sin embargo, no siempre fue así. De hecho, hace apenas unos años, no era la marca más vendida ni en España ni a nivel mundial. Incluso, en un momento determinado, estuvo a punto de quebrar.

Cada 6 de enero —y también cada 25 de diciembre— millones de envoltorios esconden un juguete fabricado por Lego. Ese número de paquetes no ha dejado de crecer en los últimos años, y España es un buen ejemplo de ello. Hace unos 15 años, allá por 2011, la compañía juguetera danesa facturó en España alrededor de 24 millones de euros, una cifra muy inferior a la de Playmobil (41 millones) y, sobre todo, a la de Mattel (76 millones). No obstante, por aquel entonces, llevaba ya varios años inmersa en un profundo proceso de reinvención que empezaba a dar resultados. De hecho, desde 2008 había incrementado sus ventas cerca de un 50%.

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Pero el acelerón de Lego no se detendría ahí. Cinco años más tarde, ya en 2016, la firma danesa alcanzó una facturación histórica al registrar ingresos de 37.934 millones de coronas danesas (unos 5.103 millones de euros), lo que suponía un crecimiento del 102% respecto a la cifra de 2011. Pese a lo llamativo de esos números, la compañía era capaz de crecer todavía más deprisa en España, donde acumuló un incremento del 162,5% durante ese mismo periodo.

El imparable crecimiento de Lego en España

Nada parecía frenar a Lego, ni a nivel global ni, mucho menos, en España. Tras la cifra récord de 2016, las ventas de la compañía han seguido creciendo a un ritmo sostenido. En 2024, el último año del que se tienen registros completos, Lego alcanzó unas ventas de cerca de 66.000 millones de coronas danesas (algo más de 8.800 millones de euros), lo que supone un incremento cercano al 73%. Este aumento estuvo respaldado, en gran medida, por la apertura de nuevas tiendas oficiales, hasta superar en 2023 las 1.000 en todo el mundo.

En España, por su parte, Lego logró por primera vez en su historia superar la barrera de los 100 millones de euros de facturación. Aunque el crecimiento desde 2016 ha sido algo menor que el registrado a nivel global —debido a la fuerte expansión de la marca en mercados gigantescos como China—, la evolución sigue siendo muy positiva, con un incremento acumulado superior al 60%. Así, desde que la economía mundial se desplomara en 2008, las ventas de Lego en el mundo han crecido cerca de un 580%, un porcentaje muy similar al registrado en el mercado español.

Además, la compañía continúa avanzando en su estrategia de contar con una red de distribución propia a través de tiendas oficiales. Este verano, Lego inauguró un nuevo establecimiento en Zaragoza, el noveno de gestión directa en España, que se suma a los ya existentes en ciudades clave como Barcelona, Madrid, Sevilla o Valencia.

Lego: una experiencia cercana a la muerte

Durante la presentación de la nueva tienda, Rossana Mastrosimini, ejecutiva de Lego, explicó que el objetivo del espacio era «sorprender a constructores de todas las edades, combinando innovación digital con juego práctico y fomentando la creatividad en cada rincón. Esperamos que se convierta en un nuevo punto de encuentro para la comunidad Lego del norte de España».

Unas palabras que conectan directamente con el corazón de la empresa y que reflejan una filosofía que, en su momento, logró salvarla de la quiebra. Y es que, aunque pueda resultar sorprendente, la compañía vivió una auténtica experiencia cercana a la muerte entre 2003 y 2004. El problema residió en la excesiva dispersión del negocio impulsada por antiguos directivos, que diversificaron en demasiadas áreas, lanzaron un número desmedido de productos e incluso coquetearon con la idea de transformar Lego en una empresa de “estilo de vida”.

Por fortuna para Lego, la compañía encontró al hombre adecuado: Jørgen Vig Knudstorp, un consultor de gestión de McKinsey que acabaría convirtiéndose en director ejecutivo y en el principal artífice de su salvación. Knudstorp planteó, en primer lugar, un regreso a los orígenes de la empresa —cuyo nombre procede de las palabras danesas leg godt, que significan literalmente “juega bien”—. Esto implicó centrarse en los productos principales, frenar la expansión descontrolada de la marca, vender los parques temáticos y encontrar un equilibrio entre innovación y tradición.

Desde 2017, Niels B. Christiansen ha continuado el legado de Knudstorp, llevando a Lego a nuevos niveles de excelencia, como reflejan los resultados financieros y la consolidación de su marca. A ello se suma una gigantesca comunidad de seguidores adultos, los conocidos AFOL (Adult Fans of Lego), que no deja de crecer. Lego ha logrado algo poco común: no solo que los adultos sigan jugando o que los niños se aparten de las pantallas, sino que distintas generaciones compartan tiempo, creatividad y experiencia. En definitiva, que el espíritu del leg godt siga más vivo que nunca.


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