El contrato de 80 millones de euros que Talgo ha firmado en Uzbekistán es un primer paso importante para que el fabricante abra con buen pie su nueva etapa. No solo es un acuerdo clave, sino que además se trata de un acuerdo de mantenimiento, para la flota de 6 trenes Talgo 250 que ya operan en el país, por lo que no tienen riesgo de problemas para entregar. Además, este es uno más en una lista de acuerdos que han mantenido al fabricante español operando en el país los últimos 15 años.
De momento es una buena señal para los nuevos dueños del fabricante. Tienen varios objetivos que cuidar en el corto plazo, tanto seguir manteniendo su cartera de clientes como sumar nuevos pedidos. Por tanto, mantener el acuerdo del caso de Uzbekistán es también una primera pieza importante de la nueva etapa, pues demuestra que pueden mantener la confianza de sus viejos clientes. La empresa ha estado presente en el sistema de alta velocidad de Uzbekistán desde 2009.
Los trenes Talgo 250 en Uzbekistán operan como la Serie 130 y 730 en España que prestan servicio Alvia. Cuentan con la tecnología de pendulación natural, que permite aumentar la velocidad en curvas gracias a la inclinación de las cajas. A diferencia de los modelos españoles, en Uzbekistán no requieren cambio de ancho, ya que operan sobre el ancho fijo ruso de 1.520 mm.
Con este contrato, Talgo refuerza su papel como socio estratégico la empresa aumenta su fiabilidad en el territorio y garantiza la fiabilidad y disponibilidad de la flota durante la próxima década. La compañía consolida así su posición en un mercado clave, donde sus trenes representan un salto tecnológico y de conectividad para el país.
EL PAPEL DE TALGO A NIVEL INTERNACIONAL
Lo cierto es que la capacidad de Talgo de fabricar trenes de alta velocidad para diferentes anchos de vía los ha transformado en una pieza clave en la evolución del sector. No solo Europa, sino que muchos territorios están empujando el crecimiento de las empresas ferroviarias, en la mayoría del mundo es visto como una opción limpia para los viajes de larga distancia. Es una oportunidad para los fabricantes del sector, y el caso de la empresa vasca que acaba de ser comprada por Sidenor es especialmente atractivo.

La empresa no solo es clave en Asia con sus acuerdos en Uzbekistán, sino también en América, donde es parte de varios proyectos junto a Renfe, y en Europa, donde países como Alemania o Polonia han contado con ella en el pasado y aseguran que lo seguirán haciendo en el futuro. También siguen cerrando acuerdos en otros territorios, buscando hacer más grande una cartera de pedidos que ya vale unos 4.000 millones de euros.
LA EMPRESA SIGUE SIENDO CLAVE PARA EL FUTURO DEL SISTEMA DE ALTA VELOCIDAD ESPAÑOL
Es cierto que para cumplir con los pedidos que tiene pendientes, la empresa está obligada a reforzar su capacidad industrial aprovechando la nueva situación accionarial. Lo cierto es que las fábricas de Sidenor deben ser adaptadas para poder dedicarse a la construcción de sus vehículos, y la empresa. Es un proceso que debe empezar en las próximas semanas, y que será clave para superar las grandes dificultades que ha atravesado Talgo en los últimos años. Es que la empresa sigue teniendo varios retrasos en entregas y una deuda superior a 100 millones de euros con Renfe por las sanciones derivadas de los retrasos en la entrega de los AVRIL.
Además, el inicio del proceso de liberalización de la alta velocidad local sigue pasando por el buen funcionamiento de la empresa. Es la única empresa del mundo que tiene en el mercado trenes diseñados para funcionar en alta velocidad con vías de ancho variable, lo que la hace necesaria para que las empresas interesadas en las rutas del norte de España puedan operar.
En el fondo, mantener un acuerdo en Uzbekistán puede parecer una pieza muy pequeña en este rompecabezas. Pero también es una señal de continuidad tras una cambio importante en la situación accionarial de la empresa, y señala una buena salud para sus acuerdos tanto en España como más allá de las fronteras ibericas.








