martes, 6 enero 2026

Frenar antes de la cámara ya no sirve: así funcionan los nuevos «radares antifrenazo» de la DGT que calculan tu media

La vieja picaresca de levantar el pie del acelerador justo antes de llegar a la cámara tiene los días contados gracias a la nueva tecnología de vigilancia. Estos sistemas calculan la velocidad media exacta durante kilómetros y penalizan el «efecto acordeón» para garantizar la seguridad vial y evitar fraudes.

La DGT ha decidido poner fin a uno de los trucos más viejos del conductor español: el famoso frenazo justo antes de pasar por la caja para volver a acelerar después. Si eres de los que confía ciegamente en el aviso del navegador para reducir la marcha momentáneamente, debes saber que esta estrategia ya no te salvará de la multa económica. Los nuevos sistemas de vigilancia son mucho más sofisticados, abarcan más terreno y, sobre todo, son puramente matemáticos.

Ya no basta con sonreír a la foto fija en un punto concreto de la autovía, porque la tecnología actual permite monitorizar el comportamiento del vehículo durante trayectos largos sin puntos ciegos. Lo preocupante para muchos conductores es que estos dispositivos, conocidos popularmente en el argot como «radares antifrenazo», operan bajo una lógica de cálculo que la mayoría desconoce por completo.

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El fin de la trampa: así cazan los radares de tramo

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El concepto es sencillo sobre el papel, pero letal para el bolsillo del infractor impaciente. A diferencia de los cinemómetros tradicionales que captan una instantánea, los radares de tramo no miden la velocidad en un punto, sino el tiempo exacto que tardas en recorrer una distancia determinada entre dos pórticos. Si pasas por el punto A y llegas al punto B antes de lo que establecen las leyes de la física respetando el límite, la DGT sabe automáticamente que has corrido en el intermedio.

De nada sirve clavar los frenos ante las cámaras de entrada o salida si en la zona intermedia has pisado el acelerador por encima de lo permitido. El sistema calcula tu velocidad media y, si esta supera el límite de la vía, la denuncia se tramita automáticamente. Es una vigilancia silenciosa que anula por completo la eficacia de los detectores de radar convencionales, ya que no emiten señal de radio constante durante todo el recorrido.

La técnica del «radar en cascada»: la doble vigilancia

Por si el cálculo de la media fuera poco, Tráfico ha perfeccionado otra técnica diseñada específicamente para cazar a los que frenan y aceleran inmediatamente. Se trata del sistema de radares en cascada. La operativa es maquiavélica: consiste en colocar un radar móvil (o una patrulla camuflada) pocos kilómetros después de un radar fijo perfectamente señalizado.

El conductor frena ante el primero, se relaja creyéndose a salvo y retoma su velocidad excesiva, cayendo de lleno en la trampa del segundo dispositivo preparado para sancionar esa reanudación de la marcha. La DGT utiliza esta metodología para combatir el «efecto goma», una práctica que no solo es ilegal por el exceso de velocidad, sino que genera situaciones de riesgo por las alteraciones bruscas del ritmo de la vía.

¿Cómo saber si te están vigilando? Claves para evitar la sanción

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Aunque la ubicación de los radares fijos es pública por ley, la tecnología móvil y los cálculos de tramo juegan con el factor sorpresa y el desconocimiento. Para evitar disgustos administrativos con la DGT, es fundamental entender qué comportamientos activan estas alertas tecnológicas en carretera:

  • Velocidad constante: Mantener el ritmo estable y usar el control de crucero es la única forma segura de cruzar un radar de tramo sin penalización.
  • Ojo al GPS: Las aplicaciones de navegación avisan del inicio del tramo, pero a menudo fallan al calcular tu velocidad media real dentro del mismo si hay variaciones de señal.
  • Distancia de seguridad: En los radares en cascada, la presencia sospechosa de un vehículo de la Agrupación de Tráfico en el arcén posterior suele ser el indicativo del segundo control.
  • Frenazos bruscos: Reducir velocidad de golpe ante una cámara no solo es inútil en estos casos, sino que puede suponer una multa por conducción temeraria.

Las consecuencias: multas y pérdida de puntos

Ignorar el funcionamiento de esta tecnología no sale barato en pleno 2026. Las sanciones que impone la DGT varían según el exceso cometido, pero oscilan fácilmente entre los 100 y los 600 euros para las infracciones más severas. No se trata solo de dinero; el sistema busca reeducar a base de retirar privilegios.

Si la infracción es considerada grave o muy grave, puedes despedirte de entre 2 y 6 puntos del carnet de conducir en un solo trayecto. La premisa del organismo dirigido por Pere Navarro es clara: la carretera no es un circuito y los trucos para engañar a la máquina son cada vez menos efectivos ante la digitalización absoluta de la vigilancia vial.

¿Te has encontrado alguna vez con una multa por exceso de velocidad media pensando que habías frenado a tiempo ante la cámara? Cuéntanos tu experiencia con los nuevos controles de la DGT en los comentarios.


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