miércoles, 7 enero 2026

Isra Romero, coach de crecimiento personal: “El miedo vive en el futuro; cuando estás presente, el miedo no tiene espacio”

- Por qué el bienestar no es una meta, sino una forma de estar presente en la vida.

El miedo pierde fuerza cuando dejas de vivir en el futuro. Isra Romero se define sin filtros como un “flipado de la vida”. Y no, no es una frase hecha ni una pose para redes. Es más bien una forma honesta de plantarse ante el mundo. Durante décadas trabajó en el sector de la informática, un terreno que conocía bien desde niño, desde aquel momento —con apenas ocho años— en el que un ordenador le voló la cabeza y le marcó el camino. Pero a veces los caminos se bifurcan. Y cuando eso pasa, conviene escucharse.

Con el tiempo, algo empezó a crujir por dentro. No fue una crisis espectacular ni un portazo repentino. Fue más sutil. Una sensación persistente de que faltaba algo esencial. Hoy, Romero ha dejado atrás códigos y pantallas para centrarse en el crecimiento personal y el bienestar sostenido, huyendo a propósito de discursos complicados para volver a lo básico. A lo verdaderamente humano.

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Sentirse bien no debería ser tan complicado

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El crecimiento personal empieza por cómo te sientes hoy. Fuente: Canva

Para Isra, el crecimiento personal no es una meta que se alcanza ni una lista de logros que se tachan. Es un canal, una vía para permanecer en un estado de bienestar más o menos constante. “Podríamos perdernos en definiciones”, dice, “pero en el fondo todo se resume en algo muy simple: tú quieres sentirte bien, yo quiero sentirme bien”. Y punto.

Desde ahí construye todo lo demás. El estatus profesional, los títulos, las expectativas externas… pasan a un segundo plano. No porque no importen nunca, sino porque no pueden ser el centro. Lo central es la experiencia diaria de estar vivo. ¿Cómo te sientes hoy? ¿Y ahora?

Uno de los pilares de su enfoque es la gestión del pensamiento y la presencia en el ahora. Isra insiste en que el bienestar es el destino común de todos, pero que solemos alejarnos de él por vivir anclados en el pasado o proyectados hacia un futuro que aún no existe. “El miedo vive en el futuro”, repite a menudo. En el presente, el miedo no tiene dónde agarrarse. Lo que nos hace sufrir, según él, no es tanto lo que ocurre, sino la historia que nos contamos sobre ello.

Cuestionar lo aprendido (y lo que nadie cuestiona)

El miedo vive en el futuro2 Merca2.es
No es llegar a algo, es aprender a estar. Fuente: Canva

A lo largo de su trayectoria, Romero ha ido afinando un mensaje claro: el crecimiento personal no debería ser una lucha épica ni un camino de sacrificio constante. Puede ser fácil. Incluso divertido. También es muy crítico con esa costumbre tan extendida de entregar el mando emocional a factores externos. “Cuando crees que los demás o las circunstancias deciden cómo te sientes, ahí estás perdido”, señala sin rodeos.

Esa mirada crítica se extiende a estructuras sociales como el sistema educativo, al que define como una “cárcel” pensada para entrenar en la rutina y la obediencia, no para despertar curiosidad o imaginación. No se queda en la teoría. En su vida personal, educa a sus hijos en casa bajo el modelo del unschooling, apostando por sus talentos naturales y su motivación interna. No es un camino convencional. Tampoco pretende que lo sea.

El miedo vive en el futuro1 Merca2.es
El bienestar nace dentro, no fuera. Fuente: Canva

Quizá una de las partes más potentes —y más delicadas— de su mensaje tiene que ver con la adversidad. Isra sostiene que todo lo que sucede en la vida es una bendición, incluso aquello que duele de verdad. Y no lo dice desde la distancia. La pérdida de su primer bebé marcó un antes y un después en su conciencia. No niega el dolor. Lo atraviesa. Y lo interpreta como un catalizador de despertar.

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