miércoles, 7 enero 2026

Nahuel Llamas, periodista y analista económico: “No saber qué es la inflación explica por qué se pierde poder adquisitivo sin darse cuenta”

En España, la falta de cultura financiera sigue condicionando el bienestar económico. Nahuel Llamas advierte que no entender la inflación explica por qué muchas familias pierden poder adquisitivo sin notarlo, incluso creyendo que ahorrar es suficiente.

Hablar de inflación e inversión en España sigue siendo, para muchos, un terreno incómodo. Entre el miedo al riesgo y la confianza casi ciega en el ahorro tradicional, se esconde un problema más profundo: la falta de cultura financiera. Así lo sostiene Nahuel Llamas, periodista y analista económico, quien pone el foco en una carencia estructural que condiciona el bienestar económico de millones de personas.

Según su análisis, conceptos básicos como el ahorro responsable o la comprensión de la inflación continúan siendo ajenos para una parte significativa de la sociedad. Una realidad que, lejos de ser anecdótica, tiene consecuencias directas sobre el patrimonio y el poder adquisitivo de las familias.

Publicidad

El ahorro no alcanza cuando la inflación avanza

El ahorro no alcanza cuando la inflación avanza
Fuente Freepik.

Llamas es claro al diagnosticar el problema. En España, ahorrar se percibe como un objetivo suficiente, cuando en realidad es solo el primer paso. “Gastar menos de lo que se ingresa es fundamental, pero de poco sirve si ese dinero no se pone a trabajar”, explica. La inflación, entendida como la subida generalizada de precios, actúa de forma silenciosa y constante, erosionando el valor del dinero que permanece inmóvil.

Diversos estudios del Banco de España reflejan que más del 60 % de la población no sabe definir qué es la inflación. Para Llamas, este dato resulta revelador. No comprenderla implica no percibir que, aunque la cifra en la cuenta bancaria sea la misma, el dinero compra cada vez menos. Esa pérdida de poder adquisitivo no siempre se siente de inmediato, pero se acumula con el tiempo.

El analista insiste en una idea clave: el dinero siempre está invertido, incluso cuando se deja en una cuenta corriente. En ese caso, la inversión es clara, aunque poco visible: se asume el impacto directo de la inflación sin obtener ninguna rentabilidad a cambio. A largo plazo, mantener el dinero parado es una de las decisiones más arriesgadas que se pueden tomar.

Invertir no es solo ladrillo: alternativas y decisiones conscientes

YouTube video

Otro de los grandes rasgos del panorama español es la fuerte vinculación entre patrimonio e inmobiliario. La vivienda habitual y otras propiedades concentran buena parte de la riqueza de las familias. Esta preferencia tiene raíces culturales y generacionales, pero también responde al desconocimiento de otras alternativas de inversión.

Llamas señala que la inversión inmobiliaria no es necesariamente negativa, aunque suele idealizarse. Muchos cálculos de rentabilidad se hacen en términos brutos y no contemplan impuestos, mantenimiento, periodos sin inquilinos ni la actual inseguridad jurídica. Además, en un contexto de tipos de interés elevados, la inflación y los costes asociados reducen su atractivo frente a otros activos financieros.

Frente a la creencia de que invertir es complejo, el periodista destaca opciones más accesibles, como los fondos indexados o los ETF, que permiten una gestión pasiva y disciplinada. Estas alternativas ayudan a combatir la inflación de manera más eficiente, sin necesidad de un seguimiento constante del mercado.

También advierte sobre una confusión habitual: asociar seguridad con tener el dinero en el banco. En el corto plazo, esa decisión puede ser lógica. Sin embargo, a veinte años vista, la inflación convierte esa aparente tranquilidad en una pérdida casi garantizada de valor real.

Para Nahuel Llamas, el reto no pasa por demonizar ninguna inversión, sino por ampliar la mirada. Entender qué es la inflación, diversificar y tomar decisiones informadas es, hoy, una cuestión de responsabilidad individual. Solo así el dinero deja de dormirse y empieza, de verdad, a trabajar a favor de quien lo posee.


Publicidad