martes, 6 enero 2026

Fernando Miralles (45), orador: “La buena comunicación no empieza al abrir la boca, empieza en la estrategia previa”

Hablar bien en público sigue siendo uno de los grandes desafíos personales y profesionales de nuestro tiempo. Sin embargo, para Fernando Miralles, campeón de España de oratoria, el verdadero problema no está en la voz ni en la forma, sino en la falta de estrategia previa a la comunicación.

Miralles se ha convertido en una referencia para quienes buscan mejorar su comunicación sin caer en discursos artificiales. Su enfoque es claro: comunicar no es hablar bonito, sino transmitir una idea que deje huella y genere acción.

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La comunicación se construye antes de hablar

La comunicación se construye antes de hablar
Fuente: agencias

Lejos de los mitos habituales, Fernando Miralles sostiene que la buena comunicación no depende de una elocuencia perfecta ni de eliminar todas las muletillas. Aunque la técnica importa, el verdadero impacto se define antes de pronunciar la primera palabra. La clave está en responder una pregunta fundamental: ¿qué quiero que la gente recuerde cuando termine de hablar?

En sus formaciones, el orador insiste en que muchas personas hablan mucho, pero comunican poco. El error más frecuente es no llegar a una conclusión concreta. Cuando el mensaje no está definido, la comunicación se diluye y pierde fuerza. Por eso, Miralles propone trabajar con una idea central, una frase que funcione como ancla y se repita de forma consciente a lo largo del discurso.

Esta estrategia resulta válida tanto para una charla profesional como para una conversación cotidiana. Desde una negociación salarial hasta una charla con la pareja o un mensaje a un equipo de trabajo, la comunicación mejora cuando se tiene claro el objetivo final. No se trata de decir más, sino de decir mejor.

Miralles pone ejemplos simples para ilustrarlo. Un fisioterapeuta puede centrar su mensaje en la prevención antes que en el tratamiento. Un dentista, en la salud integral más allá de la estética. En todos los casos, la comunicación eficaz se apoya en una idea clara que el receptor pueda recordar con facilidad.

Sintetizar, estructurar y conectar con la audiencia

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Otro de los pilares del método de Fernando Miralles es la capacidad de síntesis. En un contexto donde la atención es limitada, la comunicación efectiva debe concentrarse en una sola idea y expresarse en el menor tiempo posible. El orador defiende el discurso de un minuto como una herramienta clave para entrenar claridad, foco y precisión.

Según su experiencia en redes sociales, lo que antes funcionaba con varias ideas hoy pierde impacto. La audiencia actual solo retiene un mensaje principal. Por eso, aprender a comunicar implica decidir qué no decir. La brevedad, lejos de empobrecer la comunicación, la fortalece.

Para lograrlo, Miralles propone una estructura clásica pero efectiva: introducción, desarrollo y conclusión. La introducción debe captar la atención con un gancho y una promesa clara. El desarrollo justifica el mensaje principal. El cierre invita a la acción. Esta lógica simple permite ordenar la comunicación y evitar divagaciones innecesarias.

Además, el orador subraya la importancia de entender los intereses de la audiencia. Toda comunicación es un intercambio. Quien habla busca un objetivo, pero quien escucha también espera un beneficio. La intersección entre ambos intereses es el punto donde el mensaje cobra sentido y resulta persuasivo.

A esto se suma el uso consciente de las pausas, el silencio y la dicción. Hablar rápido y sin descanso suele transmitir inseguridad. En cambio, una comunicación pausada refuerza la autoridad y permite que el mensaje cale. Miralles lo resume con una idea sencilla: el silencio también comunica.


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