miércoles, 7 enero 2026

José Elías Navarro (49), empresario: “El gran problema del autónomo hoy es la presión fiscal constante”

José Elías Navarro advierte que la presión fiscal asfixia al autónomo, pone en riesgo los oficios y distorsiona el mercado, generando mucho trabajo, poca rentabilidad y un sistema que penaliza a quienes crean valor real.

santander autonomos

En un contexto económico marcado por la incertidumbre y el agotamiento de los autónomos, la voz de José Elías Navarro vuelve a poner el foco en una realidad poco glamorosa, pero esencial. Los oficios, el trabajo cotidiano y el esfuerzo silencioso sostienen buena parte de la vida económica, aunque rara vez ocupan el centro del debate público.

Desde una conversación concreta con un emprendedor del sector de la limpieza, Navarro traza un diagnóstico más amplio sobre el presente del autónomo. Su mirada combina experiencia empresarial, sentido práctico y una crítica directa a un sistema que, según advierte, está llevando al límite a quienes producen valor real.

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El valor olvidado de los oficios y del trabajo bien hecho

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Para José Elías Navarro, el problema no es la falta de oportunidades, sino el desprecio cultural hacia los oficios. Carpinteros, albañiles, lampistas o trabajadores de la limpieza cumplen una función básica: resolver problemas evidentes y recurrentes. Sin embargo, cada vez son menos quienes eligen ese camino. El resultado es visible en cualquier ciudad: listas de espera interminables y servicios cada vez más difíciles de conseguir.

Navarro sostiene que emprender en este tipo de actividades no requiere grandes inversiones ni complejas rondas de financiación. Muchas empresas nacen con recursos mínimos y una necesidad clara que cubrir. El ejemplo es contundente: una empresa de limpieza creada con apenas 300 euros, suficiente para darse de alta como autónomo y comenzar a trabajar. A partir de ahí, el crecimiento depende más de la constancia que de la épica emprendedora.

El problema aparece cuando el autónomo descubre que trabajar más no siempre significa vivir mejor. A pesar de tener agendas llenas y jornadas interminables, muchos no logran llegar a fin de mes. Para Navarro, esto rompe una lógica básica del mercado y genera frustración en quienes sostienen el sistema con su trabajo diario.

La realidad del autónomo: presión fiscal y una competencia que distorsiona el mercado

La realidad del autónomo: presión fiscal y una competencia que distorsiona el mercado
Fuente: agencias

El eje central de la crítica de José Elías Navarro apunta a la presión fiscal constante sobre el autónomo. Cambios normativos continuos, adelantos impositivos y la obligación de ingresar el IVA incluso antes de cobrar una factura colocan al autónomo en una posición insostenible. En la práctica, se le exige funcionar como un banco del Estado, incluso cuando los pagos no llegan.

Navarro utiliza una metáfora clara: en una emergencia aérea, primero hay que ponerse la mascarilla propia antes de ayudar a los demás. Según su análisis, hoy el sistema hace exactamente lo contrario. Se sigue exprimiendo al autónomo para sostener estructuras que no siempre son prioritarias, mientras se ignora que la base productiva está al límite.

A esta presión se suma otro problema estructural: la competencia desleal. En sectores como la limpieza turística, los márgenes son mínimos y muchos precios no cubren ni siquiera el coste real de un trabajador. Esto ocurre, explica Navarro, porque hay quienes no saben calcular o directamente operan fuera de la legalidad. El autónomo que intenta hacer las cosas bien queda atrapado entre impuestos elevados y una guerra de precios absurda.

La solución, según plantea, pasa por asumir que si hay menos profesionales disponibles, los precios deben ajustarse. Subir tarifas no es un capricho, sino una consecuencia lógica de la oferta y la demanda. De lo contrario, el autónomo seguirá atrapado en un círculo de mucho trabajo, pocos derechos y escasa rentabilidad.

Navarro no idealiza el camino. Reconoce que gestionar una empresa con tres personas puede ser más difícil que hacerlo con cien. Pero insiste en que no hay otra forma de crecer que atravesar esa etapa inicial. Defender al autónomo, concluye, no es una cuestión ideológica, sino una decisión pragmática para evitar que una parte esencial de la economía desaparezca por agotamiento.


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