Cada fin de año, el roscón de Reyes vuelve a ocupar un lugar central en las mesas españolas. Sin embargo, no todos los que encontramos en panaderías y supermercados cumplen con los estándares mínimos de calidad que promete esta tradición.
Para evitar decepciones, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece una serie de claves sencillas que permiten identificar un buen roscón de Reyes antes de llevarlo a casa, sin necesidad de ser experto en repostería ni leer etiquetas interminables.
Las señales clave para detectar un buen roscón de Reyes

El primer aspecto que conviene observar es el peso. Un roscón de Reyes demasiado ligero suele ser una señal de alerta. La OCU explica que esto puede indicar problemas en la fermentación, lo que se traduce en una masa seca y poco esponjosa. Un buen roscón de Reyes debe tener cuerpo, consistencia y una miga tierna que no se deshaga al primer corte.
El segundo punto fundamental es el olor. Si al abrir la caja el roscón de Reyes desprende un aroma intenso y artificial, cercano al perfume, es probable que se hayan utilizado aromas sintéticos. La receta tradicional apuesta por notas suaves de cítricos, especialmente naranja y limón, integradas de forma equilibrada. Uno de calidad no necesita exagerar su fragancia para resultar apetecible.
La tercera clave está en la lista de ingredientes. Aquí la OCU es clara: cuanto más corta y comprensible, mejor. Un roscón de Reyes con una larga enumeración de aditivos, conservantes y nombres químicos suele responder a un proceso industrial. Harina, huevos, azúcar, levadura, mantequilla y aromas naturales deberían ser suficientes para un roscón de Reyes bien elaborado.
Grasas, rellenos y la verdad sobre la fruta escarchada
Otro elemento decisivo es el tipo de grasas utilizadas. Si en la etiqueta del roscón de Reyes aparecen aceites de palma, palmiste o coco, estamos ante un producto de menor calidad. La mantequilla es la grasa que marca la diferencia tanto en sabor como en textura. Lo mismo ocurre con los rellenos: un roscón de Reyes relleno de nata auténtica no tiene nada que ver con aquellos elaborados con grasas vegetales de dudosa procedencia.
La fruta escarchada merece un apartado especial. Muchos consumidores creen que los colores vivos son sinónimo de calidad, cuando sucede justo lo contrario. En numerosos casos, lo que adorna el roscón de Reyes no es fruta confitada, sino trozos de calabaza cargados de colorantes artificiales. La OCU recomienda elegir piezas con fruta de aspecto más natural y tonos discretos, una señal clara de menor intervención química.
Todos estos detalles permiten al consumidor tomar mejores decisiones sin dejarse llevar solo por el precio o la apariencia. Elegir un buen roscón de Reyes no es cuestión de suerte, sino de atención y algo de información previa. La diferencia entre uno mediocre y uno bien hecho se nota en cada bocado y también en cómo sienta después.









