Esta es la principal tesis del último análisis de SotySolar. En este sentido, ha analizado los datos consolidados de este último año, afirmando una realidad incómoda: En España el precio de la luz ha crecido más que en el resto de la Unión Europea, una tendencia que contrasta de forma llamativa con la evolución de las facturas eléctricas en países de nuestro entorno.
Es decir, mientras que en buena parte de Europa los hogares han reportado señales de estabilización o incluso ligeras reducciones en el coste de la luz, el consumidor español sigue enfrentándose a subidas sostenidas. Esta situación ha generado un creciente debate sobre si la trayectoria al alza de los precios puede consolidarse como una tendencia estructural de futuro, especialmente en este nuevo año que nos espera.
Un análisis interno elaborado por SotySolar a partir de datos públicos y comparativas europeas revela que, en agosto del año pasado, el coste de la electricidad para los hogares españoles aumentó un 14,7% respecto al mismo mes del año anterior. El análisis destaca como elemento relevante, el contexto en el que se llevó a cabo el aumento tan elevado del precio de la luz, donde el mercado mayorista de la electricidad registró una tendencia a la baja. Es decir, que existe una desconexión entre el precio de mercado y lo que realmente paga el consumidor, que no se explica únicamente por los costes de generación.
Los elementos que explican esta anomalía no han desaparecido en el corto plazo. El análisis de SotySolar identifica al menos dos factores estructurales que han seguido influyendo en el recibo eléctrico y que, a día de hoy, no muestran señales claras de revertirse de forma inmediata. En primer lugar, el peso de los costes regulados, es decir: peajes, cargos e impuestos vinculados al sistema eléctrico, que continúa siendo elevado y con tendencia a consolidarse como una parte significativa del total de la factura. De hecho, este año con el conjunto de medidas anunciadas por el gobierno y CNMC se espera que la parte fija de la factura sea más cara.
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Hay que recordar que estos costes son independientes del consumo real y del precio de producción de energía, lo que limita la capacidad del usuario para beneficiarse de eventuales bajadas en el mercado mayorista.
En segundo lugar, la nota de SotySolar menciona que la normativa y la fiscalidad del sistema eléctrico siguen caracterizándose por una elevada volatilidad. Es decir que tanto los ajustes regulatorios, cambios en los mecanismos de cálculo y modificaciones fiscales han continuado introduciendo incertidumbre en el modelo energético. Por lo que, la carencia de un marco regulatorio estable, hace difícil prever que las reducciones del mercado mayorista se trasladen de forma efectiva al consumidor final, lo que alimenta la percepción de que las subidas persistentes del recibo podrían prolongarse en el tiempo.
La tendencia de precios en España va al revés de Europa
Frente a este escenario, el análisis apunta hacia el autoconsumo fotovoltaico, el cual ha ido consolidándose como una alternativa cada vez más relevante, no solo desde una perspectiva ambiental, sino también como un instrumento de estabilidad económica para los hogares. En este sentido, la empresa indica que, la autoproducción de energía eléctrica se perfila como una de las respuestas más efectivas para mitigar la exposición a los factores que alteran el precio de la luz.
La producción propia de energía permite al consumidor reducir su dependencia del mercado eléctrico y, con ello, su exposición a los costes regulados y a las fluctuaciones fiscales. Este efecto no solo representa un ahorro directo en la factura, sino también una mayor previsibilidad en el gasto energético, algo cada vez más valorado en un contexto de precios volátiles y estructuras tarifarias complejas.
En definitiva, más allá de las cifras específicas de cualquier mes o trimestre, el análisis apunta a que lo que se ha observado recientemente en España no es un episodio aislado, sino potencialmente el inicio de una tendencia, que podría afectar con los recientes aumentos de los costes fijos en la factura de la luz. Un desafío para los hogares, pero que con soluciones como el autoconsumo, podrían recuperar en cierto modo el control de sus gastos energéticos.








