lunes, 5 enero 2026

Ayuno intermitente en mujeres: por qué no funciona igual que en los hombres

- Cuerpo, mente y hábitos diarios: así se construye la longevidad femenina.

El ayuno no afecta igual a todos los cuerpos. La forma en la que envejecemos ya no depende únicamente del calendario. Depende, y mucho, de cómo tratamos al cuerpo, a la cabeza y a esos pequeños hábitos que repetimos casi sin pensar cada día. Cada vez hay más estudios que apuntan en esa dirección y, sinceramente, tiene todo el sentido. Porque no envejecemos de golpe. Lo hacemos poco a poco, a base de rutinas, decisiones y también de cómo nos hablamos a nosotros mismos.

Hormonas, ayuno y escuchar al cuerpo (de verdad)

ayuno
Escuchar al cuerpo es el primer paso hacia una longevidad más consciente. Fuente: Canvav

Uno de los puntos que más se repite cuando se habla de salud femenina es la sensibilidad hormonal. Las mujeres, en general, reaccionamos con más intensidad a ciertos estímulos que para otros pueden parecer inofensivos. El ayuno es un buen ejemplo. En pequeñas dosis puede ser como un entrenamiento suave para el cuerpo, una forma de hacerlo más resistente. Pero cuando se fuerza, cuando se convierte en una batalla diaria, el efecto puede ser justo el contrario: desajustes hormonales, mal humor, cansancio que no se va ni con café.

Publicidad

Aquí entra en juego una palabra que lo cambia todo: bioindividualidad. No hay una receta universal. Lo que a una persona le funciona de maravilla, a otra puede sentarle fatal. Yo misma lo he visto mil veces. Por eso, más allá de modas o consejos virales, escuchar al propio cuerpo sigue siendo la mejor brújula. Si algo te resta más de lo que suma, ahí hay una pista.

Dormir bien también es cuidar el cerebro

Ayuno intermitente en mujeres2 Merca2.es
Dormir bien permite al cerebro regenerarse y funcionar con claridad. Fuente: Canva

Hay una recomendación que se repite casi como un mantra: dejar de comer al menos tres horas antes de acostarse. Parece simple, pero tiene un impacto enorme. Dormir con la digestión hecha facilita un descanso más profundo, y ese descanso es clave para que el cerebro haga su “limpieza nocturna”.

Aquí entra en escena el famoso sistema glinfático. Dicho rápido y sin tecnicismos: es el sistema que se encarga de eliminar toxinas del cerebro mientras dormimos. No se puede activar con masajes ni trucos raros. Solo funciona bien si dormimos bien. Cuando el sueño es ligero, fragmentado o pesado por una cena tardía, ese proceso se queda a medias. Y al día siguiente lo notamos: cabeza espesa, falta de concentración, sensación de ir con el freno echado.

Sobre la postura al dormir, algunos estudios sugieren que dormir de lado, especialmente sobre el derecho, podría ayudar a ese drenaje cerebral. Eso sí, aquí aparece el eterno dilema moderno: la estética. Dormir de lado puede marcar más las arrugas del rostro o del escote, y no son pocas las personas que buscan soluciones intermedias con almohadas especiales o parches de silicona (cada cual negocia como puede).

Longevidad, estética y el cambio generacional

Ayuno intermitente en mujeres1 Merca2.es
La prevención temprana cambia la forma en la que envejecemos. Fuente: Canva

Si miramos atrás, el contraste es evidente. Basta pensar en cómo se representaba a una mujer de 50 años hace décadas y cómo se ve hoy a muchas mujeres de esa misma edad. Las protagonistas de The Golden Girls frente a figuras actuales como Jennifer Lopez o Demi Moore lo ilustran perfectamente. ¿Qué ha cambiado? Varias cosas.

Por un lado, los avances tecnológicos y el mayor acceso a tratamientos estéticos. Por otro, una mentalidad mucho más preventiva. Las generaciones actuales empiezan a cuidarse antes, a pensar en longevidad cuando aún son jóvenes. Y eso, con el tiempo, se nota.

Pero reducirlo todo a cremas o tratamientos sería quedarse corto. La cabeza manda más de lo que creemos.

YouTube video

Publicidad