sábado, 3 enero 2026

Dra. Aiskel Machado, psiquiatra: “Vivir una vida plena no siempre significa estar feliz todos los días”

- Cuando las fiestas pesan más de lo que brillan y cuidar la mente se vuelve prioritario.

Ser feliz también implica aceptar los días difíciles. Diciembre suele venderse como el mes de la alegría, los reencuentros y la ilusión. Pero la realidad, la de verdad, no siempre encaja con ese escaparate. Para muchas personas, el final del año llega cargado de ansiedad, cansancio emocional y una presión difícil de sostener. Y no pasa nada por reconocerlo.

La psiquiatra Aisquel Machado pone palabras a algo que muchos sienten en silencio. En una reciente entrevista, explica por qué las fiestas pueden convertirse en un terreno especialmente delicado para la salud mental y cómo atravesarlas con un poco más de conciencia… y mucha más amabilidad con uno mismo.

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Los datos ayudan a entender el contexto. A nivel mundial, un 4,4 % de la población padece ansiedad, lo que supone unos 350 millones de personas. A eso se suman cerca de 300 millones que conviven con depresión. Y en diciembre, todo se intensifica: hasta un 70 % reconoce sentir más estrés por las compras, los viajes, los compromisos familiares y la presión de cumplir con expectativas que, muchas veces, ni siquiera son propias.

Decir “no” también es cuidarse

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No todo el mundo vive la Navidad con alegría, y está bien decirlo. Fuente:canva

Uno de los grandes detonantes de la ansiedad navideña es algo aparentemente sencillo: no saber poner límites. Aceptar planes que no apetece, cargar con responsabilidades ajenas o intentar llegar a todo acaba pasando factura. “Yo prefiero que te quedes con el guayabo a que vivas la experiencia de haber dicho que sí cuando querías decir no”, afirma Machado sin rodeos.

Puede doler un poco decir que no. Puede dejar un regusto amargo momentáneo. Pero, a largo plazo, protege mucho más que un sí forzado. Priorizar la salud mental no es egoísmo; es supervivencia emocional.

Flexibilidad frente a la rigidez (o cómo no romperse)

Vivir una vida plena 2 Merca2.es
Poner límites también es una forma de cuidarse. Fuente:canva

Tener metas y planes es sano. El problema aparece cuando nos aferramos a ellos con rigidez y la realidad decide ir por otro camino. Ahí nace buena parte del malestar. Para explicarlo, Machado utiliza una imagen preciosa: “Los robles se quiebran en las tormentas porque son rígidos, pero las palmeras bailan al ritmo de la lluvia”.

La clave está en adaptarse sin perderse, en reajustar expectativas cuando algo no sale como esperábamos. Y también en entender que los cambios importantes no dependen de una fecha concreta. “No tengo que esperar diciembre ni enero para cortar una relación tóxica”, recuerda. El bienestar no entiende de calendarios ni de propósitos de Año Nuevo.

Volver a lo esencial (y soltar el ruido)

Vivir una vida plena 1 Merca2.es
La calma no siempre llega sola, a veces hay que elegirla. fuente:canva

Otro punto delicado de estas fechas es el peso de lo comercial. Publicidad, redes sociales, comparaciones constantes. Todo empuja hacia una idea de felicidad perfecta que no siempre es realista —ni justa—. Machado invita a separar lo material de lo espiritual, y a estar presentes de verdad, especialmente con los hijos.

“Aparta todo el punto comercial y celebra que con ese nacimiento puede nacer en ti un corazón con esperanza”, reflexiona. A veces, estar es mucho más valioso que regalar.

Acompañar sin invadir

YouTube video

Las fiestas pueden ser especialmente duras para quienes ya conviven con ansiedad o depresión. Por eso, la psiquiatra insiste en no abandonar los tratamientos y en acompañar sin asfixiar. “No dejen solos a los que les cuesta más la Navidad, pero tampoco los invadan”, aconseja.

Si alguien se resiste a recibir ayuda directa, propone alternativas suaves: ver un podcast, una película o escuchar una charla sobre el tema en su presencia. Sin imponer. Sin señalar. Dejando que la información llegue sola, como quien no quiere la cosa.


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