La noche del cinco de enero de 2026 vendrán los reyes, y con ellos buenas noticias para Hermès, Louis Vuitton y Burberry. En los últimos 20 años, el sector del lujo ha duplicado su PER (la ratio que establece una comparación entre el precio de la acción y su beneficio neto), mientras que su ROE parece estar estancado en torno al 15%.
Sin ir más lejos, la competencia entre las firmas de lujo sigue siendo feroz, tanto desde la perspectiva de la reventa como por el auge de las marcas asequibles. Concretamente, los expertos hablan de que Louis Vuitton es su idea preferida con un equilibrio riesgo-recompensa; Burberry, su idea preferida de recuperación; y por último, Hermès es la idea preferida de defensa.
«Nuestra perspectiva temática para 2026 anticipa una mejora en el perfil de crecimiento del sector del lujo, impulsada por la innovación, la continua demanda estadounidense, la mejora de la demanda china, un enfoque creciente en los costes, y posibles consideraciones de inventario dado los cambios en la dirección de algunas firmas», apuntan desde RBC Capital Markets.

QUÉ LE ESPERA AL SECTOR LUJO
El mercado global de la alta gama ha mostrado una fuerte resiliencia en 2025, con un gasto total estabilizado en niveles similares a los del año pasado, hasta los 1,44 billones de euros, a pesar del contexto de incertidumbre económica y geopolítica y de los cambios en las preferencias de los consumidores, según revela el estudio elaborado por Bain & Company para Altagamma.
Los expertos de RBC Capital Markets ya han sacado sus perspectivas para los artículos de lujo de 2026. Concretamente, prevén un crecimiento orgánico de los ingresos del sector de lujo del 5%, con un balance generalizado del primer y segundo semestre. En cuanto a Louis Vuitton esperan márgenes estables, y para Hermès y Burberry una expansión de los márgenes para las acciones en proceso de transformación.
EL MOMENTO Y LA FORMA DEL PRÓXIMO CICLO DEL LUJO SIGUEN SIENDO UNA PRIORIDAD PARA LOS INVERSORES DEL SECTOR
Sí nos centramos en la confianza del consumidor. Los indicadores de confianza del consumidor se debilitaron secuencialmente en noviembre, destacando la debilidad en Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido. Los PMI manufactureros mostraron resultados dispares en noviembre, es decir, mejoraron en el Reino Unido e Italia y se moderaron en Francia, Alemania y España.

Los propios analistas expresan que, «el sector europeo del lujo cotiza a 30 veces el PER a 12 meses, superior a su media histórica de 10 años. En cuanto al EBIT, ebitda y las ventas, el sector cotiza a 20, 15 y 4,5 veces, respectivamente, eso sí, ligeramente por encima de su media histórica de diez años«.
HERMÈS, BURBERRY Y LOUIS VUITTON
En primer lugar, nos centraremos en Burberry y en sus argumentos con potencial alcista. La casa seguirá con su estrategia de volver a lo básico, centrándose en las bufandas y las prendas de abrigo. Además, será beneficioso el reajuste en la arquitectura de precios que ofrece más valor en los precios de entrada. No obstante, si nos centramos en las partes negativas, el buen comportamiento reciente del precio de las acciones podría limitar aún más el interés de los inversores.
Otros motivos que posicionan a Burberry por parte de los analistas en un potencial bajista son, «el creciente enfoque de la competencia en el ready-to-wear debido a los cambios generalizados de directores creativos. La red de tiendas de gran tamaño en comparación con sus pares, lo que genera una menor productividad minorista y afecta los márgenes. Y, los márgenes de estado estacionario son difíciles de evaluar en esta etapa».
En cuanto a Hermès, el potencial alcista de la casa de lujo viene gracias a sus líneas de bolsos con oferta limitada, como son el Kelly y el Birkin, que representan aproximadamente el 10% de los ingresos del grupo, lo que ofrece una posición defensiva relativa. Siguiendo con una estrategia consistente, con diversificación de productos incremental, unos márgenes líderes en el sector y un perfil de ROIC con un sólido historial de capitalización por acción.

La parte negativa que le perjudica a Hermès son, la brecha de crecimiento relativo de los ingresos que se está reduciendo a medida que el sector del lujo en general se recupera; la disponibilidad de bolsos Kelly y Birkin en el mercado secundario y posible presión sobre los precios de reventa; el negocio de artículos no relacionados con el cuero es igualmente cíclico que el sector del lujo en general; y la prima de valoración frente al sector que podría deshacerse.
Y, por último, Louis Vuitton. La francesa cuenta con tres argumentos positivos de cara al crecimiento de la compañía. Según los analistas, se trata de «una tesis de reversión a la media de F&LG sobre comparaciones más suaves; una generación de efectivo saludable y un balance general defensivo; y un sentimiento y posicionamiento suaves en comparación con los estándares históricos».
La cara de ‘B’ de Louis Vuitton se ve en las expectativas, que reflejan en gran medida una recuperación hacia un crecimiento de ingresos de un dígito medio para el año fiscal de 2026. Siguiendo por el cambio de rumbo de Dior, y las expectativas sobre Jonathan Anderson, que ya están reflejadas en el precio; y lo que está sucediendo en los vinos y licores, que es muy pronto para saber si son cuestiones cíclicas o estructurales.








