viernes, 2 enero 2026

Multa de 80 euros: El error con la pegatina de tu parabrisas que cometes por «estética» y es ilegal

La Dirección General de Tráfico no atiende a criterios de diseño ni modas minimalistas cuando se trata de la seguridad vial; retirar o colocar mal este elemento esencial conlleva una sanción inmediata que muchos conductores desconocen hasta que reciben la notificación.

Para muchos conductores apasionados por la estética de su vehículo, la pegatina de la ITV es un elemento visualmente molesto que rompe la armonía del diseño. Este pequeño rectángulo de colores, que certifica la aptitud técnica del coche, a menudo acaba olvidado en la guantera o pegado en una esquina invisible para no «afear» el cristal delantero. Sin embargo, lo que parece una decisión inofensiva de estilo es en realidad un incumplimiento directo del Reglamento General de Vehículos que nos expone innecesariamente a sanciones.

La realidad legal es que este adhesivo no es un adorno opcional, sino un documento público que facilita la labor de vigilancia a los agentes de tráfico sin necesidad de detener el vehículo. Prescindir de ella o esconderla impide verificar de un vistazo si el coche cumple con las condiciones de seguridad mínimas, rompiendo el protocolo de inspección visual rápida. La DGT no entiende de minimalismo ni de preferencias estéticas; si la señal no está donde debe, la infracción existe aunque tengas los papeles en regla.

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LA SEÑAL V-19: OBLIGACIÓN, NO SUGERENCIA

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Técnicamente conocida como señal V-19, este distintivo tiene la misma validez legal ante las autoridades que la propia matrícula del coche mientras circulamos. La normativa exige su colocación física porque es la única manera de garantizar una comprobación instantánea del estado administrativo del vehículo por parte de la Guardia Civil o la Policía Local. Al igual que no conducirías sin el permiso de circulación, la Inspección Técnica de Vehículos requiere que este sello sea visible para acreditar que frenos y emisiones son seguros.

El lugar de colocación no es una elección libre del conductor, sino que está estrictamente regulado en el ángulo superior derecho del parabrisas por su cara interior. Esta ubicación específica ha sido diseñada para no restar visibilidad frontal al conductor y, al mismo tiempo, ser fácilmente localizable por cualquier agente desde el exterior. Colocarla en la zona inferior, en las ventanillas laterales o llevarla suelta en el salpicadero equivale, a efectos prácticos de la norma, a no llevarla puesta.

El error más común es pensar que portar el informe favorable de la inspección junto a la documentación del seguro nos exime de pegar el adhesivo en el cristal. La ley es clara: la función de la pegatina es evitar que te paren para pedirte los papeles; si el agente tiene que detenerte porque no ve el distintivo, ya has generado una incidencia administrativa sancionable. La burocracia de tráfico funciona con evidencias visuales, y la ausencia de esta prueba convierte tu coche automáticamente en un objetivo para los controles.

80 EUROS POR UN CAPRICHO ESTÉTICO

La consecuencia directa de priorizar la limpieza visual del coche sobre la normativa es una multa fija de 80 euros, catalogada como infracción leve. Aunque no conlleva la pérdida de puntos del carnet, es un gasto evitable que genera una enorme frustración al ser fruto de una simple dejadez o una decisión estética mal entendida. Pagar esa cantidad por no dedicar diez segundos a pegar un plástico es, sin duda, una de las «inversiones» más absurdas que puede hacer un conductor.

Es fundamental aclarar que esta sanción no se impone por tener la ITV caducada (cuya multa ascendería a 200 euros), sino por el hecho específico de no exhibir el documento acreditativo. Incluso si acabas de salir de la estación con el coche perfecto, si conduces de vuelta a casa sin haberla fijado en el cristal, estás técnicamente infringiendo la ley en ese trayecto. No existen «periodos de gracia» ni permisos temporales para circular sin ella mientras decides si te gusta cómo queda.

Las excusas habituales sobre que el adhesivo se despega con el calor o que se ha cambiado la luna delantera rara vez convencen a los agentes si no hay una justificación documental inmediata. En caso de rotura del parabrisas, las estaciones de ITV facilitan duplicados, por lo que circular sin ella bajo pretexto de «se rompió el cristal» es asumir un riesgo innecesario de ser multado. La administración considera responsabilidad exclusiva del titular mantener el vehículo y sus identificativos en perfecto estado de conservación.

EL ERROR DE COLECCIONAR PEGATINAS

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En el extremo opuesto a quienes la esconden, están los conductores que acumulan una columna de pegatinas de los últimos diez años como si fueran trofeos de guerra. Esta práctica, lejos de demostrar responsabilidad, es ilegal y peligrosa, ya que reduce el campo de visión en una zona crítica del parabrisas y puede ser motivo de sanción por dificultar la visibilidad. El Reglamento prohíbe explícitamente cualquier elemento que interfiera en la visión diáfana del conductor, y una torre de adhesivos opacos entra de lleno en esa categoría.

La normativa establece que, al superar una nueva inspección, se debe retirar obligatoriamente el distintivo anterior antes de colocar el vigente. Mantener las pegatinas caducadas no aporta ninguna información de valor a las autoridades y solo sirve para generar confusión visual en los controles de carretera. Un agente necesita ver el color del año en curso de un vistazo rápido; si tiene que buscar entre una colección de años pasados, estás obstaculizando su labor y aumentando las probabilidades de que te detengan.

Retirar los adhesivos viejos puede ser tedioso por los restos de pegamento, pero existen trucos sencillos con calor o alcohol para dejar la zona limpia. La pereza de no quitar la vieja y pegar la nueva al lado es una mala costumbre que ensucia la imagen del vehículo y puede derivar en problemas legales absurdos. Mantener el parabrisas despejado es una cuestión básica de seguridad activa que no deberíamos negociar por simple comodidad.


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