viernes, 2 enero 2026

La AIE advierte: El sector energético está entrando en un proceso de descapacitación por falta de técnicos

Los puestos más demandados son electricistas de alta y media tensión, operarios de líneas eléctricas y técnicos de subestaciones.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha lanzado un mensaje agridulce en su último informe llamado World Energy Employment 2025, que indica que si bien la energía se ha convertido en los últimos años en un motor para el empleo mundial, con 76 millones en 2024, no encuentra trabajadores con la formación necesaria para el desarrollo de las tecnologías que están marcando al sector. 

Este es un fenómeno que los expertos de la agencia ya han empezado a identificar a lo largo de 2025 y que tiene proyección de futuro, por lo que el déficit de trabajadores cualificados, comienza a ser un problema estructural. De las más de 700 empresas que han  participado en la elaboración de este estudio,  más del 60% declara dificultades críticas de contratación. 

Publicidad

La AIE indica que la carencia de personal capacitado es un problema estructural

Aunque sea un fenómeno global, la Agencia Intencional de Energía ha destacado dos áreas que están especialmente afectadas por la carencia de profesionales, como es el caso de las redes eléctricas y el sector nuclear. 

El informe subraya que las redes eléctricas —transmisión, distribución y almacenamiento— son el subsector donde la falta de profesionales está teniendo el mayor impacto negativo en la expansión energética global. En 2024, la red empleaba alrededor de 8,5 millones de trabajadores, pero la AIE advierte que los puestos que requieren habilidades técnicas especializadas son cada vez más difíciles de cubrir.

Según apunta la AIE, faltan perfiles como:

  • Electricistas de alta y media tensión.
  • Técnicos de subestaciones.
  • Operarios de líneas eléctricas.
  • Especialistas en sistemas de almacenamiento y control de redes.

Y lo más preocupante: la plantilla de estos perfiles envejece rápidamente. En el sector de redes, por cada joven que entra, 1,4 trabajadores se acercan a la jubilación, de tal forma que, el desajuste demográfico agrava la escasez estructural, y la falta de trabajadores calificados está retrasando proyectos de integración de energías renovables, elevando costes y aumentando los riesgos operativos en sistemas eléctricos de múltiples países.

En cuanto al sector nuclear, aunque emplea menos personas que el conjunto del sector eléctrico, representa uno de los mayores desafíos de escasez de habilidades altamente especializadas. Los ingenieros nucleares, técnicos de operación y expertos en seguridad y regulación son especialmente escasos, en parte debido a décadas de reducción de programas universitarios y formación específica.

De hecho, la AIE advierte que por cada joven que entra en el sector, hay 1,7 profesionales que van a jubilarse, lo que significa que la experiencia acumulada está desapareciendo más rápido de lo que puede ser reemplazada.

Aunque tecnologías como la solar fotovoltaica y la movilidad eléctrica han generado millones de empleos —por ejemplo, el empleo solar superó los 5 millones de trabajadores en 2024, con un crecimiento significativo en instalaciones solares distribuidas—, estos sectores también enfrentan escasez de ciertos perfiles técnicos.

Por otro lado, más allá del envejecimiento de la fuerza laboral, también es clave la formación insuficiente donde -si bien la demanda de los trabajadores técnicos aumentó un 16% entre 2015 y 2022- los graduados de programas técnicos sólo crecieron un 9% en el mismo periodo. Esto se traduce en un déficit educativo acumulado. 

En definitiva, el mensaje de la AIE es claro y agridulce: el crecimiento del empleo energético global confirma que el sector se ha convertido en uno de los grandes motores económicos del mundo, impulsado por la transición energética y la electrificación. 

Sin embargo, esta expansión se apoya sobre una base frágil, marcada por la escasez de trabajadores cualificados, la pérdida de conocimiento experto y el envejecimiento acelerado de la fuerza laboral, factores que, si no se corrigen, pueden ralentizar proyectos, encarecer inversiones y comprometer la seguridad y la viabilidad del sistema energético a largo plazo.


Publicidad