La fibra capilar recuerda cada exceso, incluso cuando el daño no se ve de inmediato. La estética capilar está viviendo un momento curioso. Después de años mirando siempre hacia lo nuevo, lo rompedor y lo extremo, ahora las tendencias parecen girar la cabeza y mirar atrás… pero con otros ojos. Más maduros, más conscientes. Así lo percibe el estilista Frank Fuenmayor, que habla de una transición clara en la forma de entender el color y el cuidado del cabello. Tras el dominio absoluto del balayage, el sector empieza a apostar de nuevo por lo clásico, lo natural y, sobre todo, lo que aguanta bien el paso del tiempo.
Y no es casualidad. La moda, como recuerda Fuenmayor, es cíclica. Va y viene, se reinventa. En ese ir y venir, las mechas tradicionales y el respeto por la base natural del cabello vuelven a ganar terreno frente a aclarados muy marcados o degradados extremos. De cara a 2026, el estilista lo tiene claro: los tonos oscuros —negros y marrones— volverán a reinar, aportando profundidad, brillo y una sensación visual de cabello sano que muchas personas estaban empezando a echar de menos.
Colores que favorecen y descansan al cabello

También los rubios están cambiando de tono, literalmente. Los nórdicos fríos y casi blancos empiezan a perder fuerza frente a gamas más cálidas y doradas. Tonos como el canela, el chocolate o los castaños luminosos ganan protagonismo porque, además de favorecer más, castigan menos la fibra capilar. El color deja de ser una lucha y empieza a ser un aliado.
Pero no todo es color. El corte sigue siendo una pieza clave del puzle. Durante 2025, el pixie ha tenido un papel protagonista, evocando estilos clásicos y looks muy definidos, incluso atrevidos. Aun así, Frank Fuenmayor insiste en algo que conviene no olvidar: ningún cambio debería hacerse en automático. La asesoría personalizada marca la diferencia. Personalidad, tono de piel, color de ojos y, sobre todo, morfología facial. Todo cuenta. Todo suma.
Ni todos los cortes ni todas las caras

Para quienes prefieren llevar el cabello largo, las tendencias se mueven entre dos extremos. Las melenas XL, rectas y pulidas, transmiten elegancia y presencia. En el otro lado están los cortes medios con grafilados profundos, como el famoso corte mariposa, que aportan movimiento y ligereza. Pero aquí Fuenmayor es claro: no todos los cortes favorecen a todo el mundo. El trabajo del estilista no es copiar una foto, sino adaptar el diseño para suavizar líneas, equilibrar proporciones y potenciar rasgos.
Cuando la salud del cabello es la prioridad

La salud capilar es el eje central de la filosofía de Frank Fuenmayor. Se define como un creador que trabaja desde el conocimiento, no desde la prisa ni el beneficio inmediato. Por eso es tan crítico con los procesos de decoloración agresivos y con el uso de químicos inadecuados en alisados. El formol, en particular, es uno de los grandes enemigos del cabello, ya que rompe su estructura interna y altera su forma original de manera irreversible.
También es tajante con ciertas combinaciones: decolorar y alisar no van de la mano. El daño, tarde o temprano, aparece. Para mantener una melena sana y bonita, Fuenmayor apuesta por una visión integral: buena alimentación, suplementación cuando es necesaria y un mantenimiento regular del corte. Cortar las puntas cada mes o mes y medio, con herramientas profesionales, no es un capricho, es prevención.









