viernes, 6 febrero 2026

Diego González Rivas, cirujano: “La gran medicina no depende de hospitales con alta tecnología, depende de las personas”

Diego González Rivas demuestra que la medicina de vanguardia no se define solo por robots y hospitales, sino por conocimiento, experiencia y humanidad, capaces de cambiar destinos, incluso en los contextos más adversos del mundo.

La historia de la cirugía moderna suele asociarse al avance tecnológico, a robots de última generación y a hospitales de referencia internacional. Sin embargo, la trayectoria de Diego González Rivas propone otra lectura: la de una medicina que avanza gracias al conocimiento, la experiencia y, sobre todo, al compromiso humano.

Pionero en cirugía torácica mínimamente invasiva, González Rivas combina innovación científica con una mirada profundamente social. Su trabajo demuestra que la verdadera excelencia médica no se mide solo en equipamiento, sino en la capacidad de transformar vidas allí donde más se necesita.

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Innovar para cambiar el rumbo de la cirugía

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En junio de 2010, Diego González Rivas protagonizó un hito que marcó un antes y un después en la medicina quirúrgica: realizó la primera cirugía mayor por un tumor a través de una sola incisión. Aquella intervención no solo rompió paradigmas técnicos, sino que abrió un camino que hoy se expande en hospitales de todo el mundo.

Desde entonces, la técnica no dejó de perfeccionarse. En los últimos años, el cirujano lidera el desarrollo de un nuevo robot quirúrgico en Shanghái, diseñado con un único brazo externo capaz de desplegar, dentro del tórax, tres o cuatro brazos adicionales y una cámara. Una innovación pensada para reducir el impacto quirúrgico y mejorar la recuperación del paciente, sin perder precisión ni seguridad.

Pero González Rivas se mantiene lejos de cualquier idea de llegada definitiva. Para él, la medicina es un aprendizaje permanente. “Uno nunca puede pensar que ya llegó al tope”, repite con convicción. Esa filosofía lo llevó a buscar conocimiento más allá de los grandes centros médicos, incluso en los contextos más adversos.

Cuando la medicina se mide en humanidad

Cuando la medicina se mide en humanidad
Fuente: Captura Youtube

Paradójicamente, es en los países más desfavorecidos donde el cirujano reconoce haber aprendido algunas de las lecciones más profundas de la medicina. Viajes a África y otras regiones con escasos recursos le permitieron confirmar una idea central: la buena medicina no depende exclusivamente de la tecnología disponible, sino de las personas que la ejercen.

Esa convicción atraviesa su libro Curando el mundo, donde recopila historias de superación que exceden lo estrictamente clínico. Entre ellas, una ocurrida en Kinsasa, capital del Congo, resume con crudeza y esperanza el sentido de su trabajo.

Durante una masterclass de cirugía torácica mínimamente invasiva —la primera que se realizaba en el país—, una madre llegó al hospital con un pedido desesperado. Su hija, de apenas 12 años, llevaba dos años con una llave grande alojada en el pulmón derecho. Un accidente infantil que, contra toda lógica médica, no terminó en asfixia inmediata.

La falta de recursos había impedido una solución adecuada. El cuerpo extraño bloqueaba el bronquio, el pulmón estaba colapsado y el riesgo de una infección mortal era inminente. Aun así, la niña había sobrevivido, confinada en su casa y sometida a infecciones recurrentes.

La respuesta de González Rivas fue inmediata. Decidió operar ese mismo día, pese a las limitaciones materiales y económicas. Gracias a su experiencia en cirugía mínimamente invasiva, logró extraer la llave, reconstruir el bronquio y preservar completamente el pulmón mediante una incisión mínima. Tres días después, la paciente recibió el alta.


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