Nadie esperaba que las cifras fueran tan abultadas, pero este radar de Navarra multó a 57.961 conductores en 2025 convirtiéndose en la pesadilla de quienes transitan hacia el País Vasco o Francia. La ubicación se ha vuelto tristemente célebre entre los habituales de la ruta, aunque muchos siguen cayendo en la trampa por exceso de confianza o despiste momentáneo en un tramo que invita a correr, pues, ha batido el récord absoluto de sanciones en las carreteras españolas durante este último ejercicio. Estamos hablando de una media de denuncias diarias que asustaría a cualquier conductor prudente y que pone de manifiesto la eficacia recaudatoria de este dispositivo cinemómetro ubicado estratégicamente.
La vigilancia en esta comunidad foral siempre ha sido estricta, pero el dispositivo situado en la A-15 ha superado todas las expectativas de la propia administración. Mientras los conductores intentan mantener la vista en la carretera y en la señalización variable, resulta que, es el punto de control más activo del país según los datos recopilados por las asociaciones de automovilistas más importantes. Este radar de Navarra no solo caza a los que van a velocidades de vértigo, sino también a miles de usuarios que superan los límites por márgenes muy estrechos, lo que ha generado una oleada de quejas en redes sociales por la sensibilidad del aparato.
UN DUELO REÑIDO CON CATALUÑA
Aunque el liderato es indiscutible para el norte, no podemos perder de vista que la segunda posición está muy disputada en este ranking de la velocidad. Muy cerca de las cifras navarras se encuentra otro punto negro para el bolsillo, ya que, el radar de la c-31 en girona acecha con un volumen de denuncias prácticamente idéntico al campeón de este año. La diferencia entre ambos es mínima, apenas un millar de multas separan al líder de su perseguidor catalán, lo que demuestra que la presión vigilante en el arco mediterráneo sigue siendo una de las más intensas de toda la red viaria nacional.
Las estadísticas son tozudas y revelan que el radar de la C-31 ha acumulado un total de 56.760 denuncias, quedándose a las puertas del primer puesto nacional. Este dispositivo gerundense es un viejo conocido de los veraneantes de la Costa Brava, sin embargo, mantiene un ritmo de sanciones vertiginoso pese a estar señalizado y ser de sobras conocido por los locales. La comparativa con el radar de Navarra evidencia que las autopistas y autovías de gran capacidad son los escenarios predilectos para la instalación de estos sistemas de control masivo, donde el volumen de tráfico garantiza una recaudación constante.
LA TRAMPA DEL KILÓMETRO 128
Para entender el éxito «comercial» de este dispositivo, hay que analizar con lupa las características de la vía donde está instalado. El famoso punto kilométrico 128 de la Autovía de Leitzaran es un tramo con una orografía compleja, donde, la pendiente descendente facilita el exceso de velocidad sin que el conductor apenas pise el acelerador de su vehículo. Es precisamente esa bajada prolongada hacia el valle lo que convierte a este radar de Navarra en una máquina infalible de detectar infracciones, aprovechando la inercia natural de los coches modernos que ganan velocidad con un silencio pasmoso y peligroso.
Muchos de los sancionados alegan que no conducían de forma temeraria, sino que simplemente se dejaron llevar por la trazada de la carretera. La realidad es que el límite de velocidad en ese punto específico es estricto y, no perdona ni el más mínimo despiste al volante, obligando a estar pendiente del velocímetro constantemente. Al pasar por el kilómetro 128, la atención debe ser máxima, ya que la combinación de curvas y descenso hace que el radar de Navarra actúe implacablemente contra todo aquel que supere el umbral permitido, generando esa cifra astronómica de casi 58.000 recetas en un solo año.
¿SEGURIDAD O RECAUDACIÓN PURA?
El debate está servido en las tertulias y foros de motor sobre la verdadera función de estos dispositivos de alto rendimiento. Las autoridades defienden que se trata de tramos de alta siniestralidad que requieren control, pero, las asociaciones denuncian un afán recaudatorio al ubicar los cinemómetros en rectas o bajadas con buena visibilidad. El caso de este radar de Navarra es paradigmático, pues acumula millones de euros en sanciones en un punto donde, según los críticos, la peligrosidad no justifica tal volumen de multas si se compara con otros puntos negros reales de la red secundaria.
La indignación crece cuando se observa que la inversión en mantenimiento de carreteras no siempre va a la par con los ingresos generados por estas multas. Los conductores sienten que son vistos como cajeros automáticos rodantes, sobre todo porque, la ubicación busca el error fácil del usuario en lugar de prevenir accidentes graves de forma pedagógica. Este radar de Navarra se ha convertido en el símbolo de una política de seguridad vial basada en el castigo automatizado, donde la tecnología se usa para maximizar el número de expedientes sancionadores tramitados por la administración correspondiente.
EL MAPA PROVINCIAL DEL RIESGO
No solo el norte y el noreste de la península sufren el rigor de los objetivos de las cámaras de tráfico. Si ampliamos el foco del análisis, veremos que, madrid y andalucía también suman cifras preocupantes en lo que respecta a la vigilancia automatizada en sus principales arterias de entrada y salida. Aunque el radar de Navarra se lleve la medalla de oro este 2025, provincias como Málaga o la propia capital de España cuentan con dispositivos que superan holgadamente las 40.000 denuncias anuales, completando un mapa nacional donde resulta cada vez más difícil circular sin ser escrutado digitalmente.
Es curioso observar cómo se distribuyen geográficamente estos puntos de control masivo. Normalmente coinciden con zonas de paso turístico o grandes nudos logísticos, lo que explica que, el corredor mediterráneo concentre gran parte de los radares más activos junto con la zona norte que hoy nos ocupa. Saber que el radar de Navarra lidera la tabla nos ayuda a entender los flujos de tráfico, pero no debemos olvidar que en cualquier provincia, desde Pontevedra hasta Alicante, podemos encontrar un dispositivo «estrella» esperando pacientemente a que cometamos un error de cálculo con el pedal derecho.
CÓMO SALVARTE DE LA FOTO
La tecnología avanza para los radares, pero también para los conductores que buscan evitar estas sorpresas desagradables. Las aplicaciones de navegación colaborativa se han convertido en el mejor copiloto, puesto que, alertan con precisión de la ubicación exacta de estos puntos calientes antes de que sea demasiado tarde para frenar. Sin embargo, confiar ciegamente en la app no siempre funciona, especialmente con los radares móviles o de tramo, por lo que la única receta infalible para evitar al radar de Navarra sigue siendo el respeto escrupuloso a las señales verticales y luminosas.
Al final, la mejor defensa contra esta recaudación masiva es la conducción consciente y tranquila. Más allá del miedo a la multa, debemos recordar que los límites existen por algo, aunque a veces nos parezcan arbitrarios, y que, levantar el pie salva vidas y dinero a partes iguales en cada viaje que emprendemos. Si vas a pasar por la A-15 próximamente, recuerda que el radar de Navarra no descansa, no hace pausas para el café y tiene una precisión milimétrica capaz de arruinarte el presupuesto de las vacaciones si decides ignorar las advertencias del kilómetro 128.











