La transformación digital entra en una fase decisiva en 2026, marcada por una aceleración sin precedentes tanto en la adopción de inteligencia artificial como en la evolución de los modelos de infraestructura. Los CIOs ya no analizan si incorporar estas tecnologías, sino cómo integrarlas de forma sostenible, medible y segura en un contexto de presión regulatoria y creciente complejidad operativa.
El nuevo escenario obliga a los CIOs a anticiparse. La madurez de la IA orientada a la inferencia, la evolución del NaaS hacia modelos más inteligentes y la urgencia de prepararse para un futuro cuántico se están consolidando como pilares estratégicos. Todo ello acompañado por un auge de arquitecturas multicloud y edge, que redefinen la manera en que las empresas gestionan sus datos y conectividad global.
La IA da el salto hacia la inferencia avanzada
Los proyectos de IA entran en una etapa en la que la generación de valor será más tangible. Muchas compañías han invertido sumas significativas sin obtener un retorno claro, lo que ha obligado a replantear metodologías, métricas de impacto y modelos de gobernanza.
Los datos recopilados por distintos estudios señalan que los CIOs consolidarán marcos precisos para medir resultados, permitiendo que la IA deje de ser experimental y se convierta en una herramienta orientada al rendimiento real.
La inferencia será el núcleo de esta transformación. Su capacidad para procesar datos en tiempo real y apoyar decisiones automatizadas la sitúa como uno de los motores principales de la productividad futura. Proyecciones internacionales indican que las cargas de trabajo asociadas a la inferencia serán mayoritarias en la próxima década.
Este salto no afectará solo a la empresa: sistemas activos en el día a día, desde la gestión de la privacidad hasta la organización doméstica, aprovecharán esta IA contextual capaz de ejecutar tareas sin supervisión continua.
La evolución técnica también alcanza a las redes, que se enfrentan a un incremento exponencial del tráfico generado por modelos de IA. Conceptos como AI WAN redefinen la conectividad: redes programables, optimizadas para reducir latencias y asegurar el flujo de datos críticos. El incremento previsto en el volumen de información que cruzará cables submarinos en los próximos años impulsa avances en sostenibilidad energética y métodos de transporte digital más eficientes.
La soberanía tecnológica será otro elemento clave para los CIOs. Gobiernos y entidades intensifican esfuerzos para desarrollar IA con datos propios, infraestructuras controladas y marcos regulados localmente. Este enfoque permite reducir dependencias y reforzar la resiliencia en un contexto donde la inteligencia artificial se convierte en un recurso estratégico.

NaaS 2.0 y el modelo as-a-service como eje operativo para los CIOs
El crecimiento del NaaS continúa a gran velocidad, impulsado por la necesidad de flexibilidad ante cargas de trabajo cambiantes y por la expansión de la IA en entornos multinube. Según un estudio realizado por COLT, más de la mitad de los CIOs consultados ha incrementado su adopción de funciones NaaS para soportar estas nuevas exigencias.
La versión que dominará en 2026 será más autónoma, dinámica y orientada a resultados. Esta evolución implica pasar de redes virtualizadas convencionales a plataformas que ajustan sus capacidades en tiempo real en función del uso, las prioridades del negocio y el comportamiento de las aplicaciones que dependen de ellas.
De este modo, el NaaS 2.0 se convierte en una pieza esencial para sostener ecosistemas donde la IA requiere disponibilidad constante, escalabilidad y seguridad granular.
Seguridad cuántica: un imperativo inminente
La atención de los CIOs se dirige hacia el impacto que tendrá la computación cuántica en los sistemas de cifrado actuales. A medida que los avances en hardware cuántico se aceleran, crece la preocupación por el llamado “Q Day”, momento en que las máquinas cuánticas serán capaces de romper algoritmos ampliamente utilizados en la actualidad.
Previsiones de diversos analistas estiman que la inversión en seguridad cuántica superará porcentajes relevantes del presupuesto TI en 2026, impulsada por el riesgo de que datos sensibles almacenados hoy sean vulnerables mañana.
Tecnologías como la criptografía poscuántica y la distribución cuántica de claves avanzan con fuerza y formarán parte del conjunto de soluciones que las organizaciones deberán adoptar para proteger su información a largo plazo.
El desarrollo de satélites en órbita baja y su integración con mecanismos cuánticos representa un avance significativo para garantizar comunicaciones seguras sin las limitaciones tradicionales de distancia o infraestructura terrestre. En 2026 se prevén pilotos clave que demostrarán para los CIOs el potencial de combinar conectividad LEO con QKD para ofrecer canales globales resistentes a futuros ataques.
Multicloud y edge, la arquitectura dominante
La adopción del multicloud se afianza como norma en 2026. Los CIOs optan por distribuir cargas de trabajo para aumentar la resiliencia, optimizar recursos y evitar la dependencia de un único proveedor. La integración mediante APIs y conexiones seguras con hyperscalers será más sencilla y accesible, impulsando modelos híbridos más robustos.
El edge computing crecerá espectacularmente gracias a la expansión de la inferencia en tiempo real y a nuevas exigencias de soberanía del dato. Los proveedores de nueva generación priorizan la proximidad al usuario y al origen de la información, mientras las grandes plataformas continúan concentrándose en procesamiento masivo centralizado.
Ambos enfoques se complementan, creando un ecosistema distribuido donde la ubicación del dato se convierte en un factor estratégico.
El entorno regulatorio añadirá otra capa de complejidad. Normativas como el EU AI Act, el Cyber Resilience Act o el Data Act exigirán mayor trazabilidad, transparencia y control sobre los sistemas corporativos. Estas obligaciones redefinirán la manera en que los CIOs diseñan arquitecturas, gestionan riesgos y toman decisiones de inversión tecnológica.








