domingo, 30 noviembre 2025

Los minerales críticos: El nuevo arma estratégica que determinará la transición energética

La alta concentración de estos recursos podría generar una transición energética desigual en todo el mundo

Esta es una de las claves del último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que indica que el desarrollo de la transición energética es más dependiente que nunca de los minerales cítricos como el litio, cobalto, grafito, tierras raras y cobre, donde en 2024 un 85% de la demanda de estos recursos proviene del sector energético. 

En este aspecto, la tensión energética es mayor en el futuro, ya que para 2035 la Agencia Internacional de la Energía apunta a que se producirá un déficit de cobre en un 30%. Un mineral clave para la electrificación y el desarrollo de sistemas energéticos y que su uso se ha disparado por la entrada de los centros de datos y la inteligencia artificial

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En este caso será un recurso que en el futuro generará un importante cuello de botella en el desarrollo energético, ya que la mayoría de yacimientos descubiertos están muy agotados, la ley del mineral ha caído drásticamente en los últimos años y los pocos descubrimientos de nuevas minas. 

El problema de la concentración de los minerales

No obstante, el factor que el informe considera clave es la profunda concentración de estos recursos, que los convierten en toda una herramienta estratégica. Uno de los principales países que cuenta con estos recursos es China, ya que en promedio controla más de un 80% de ellos. Un estatus que continuará hasta 2035. 

En minería concretamente, el gigante asiático controla un 65% de toda la minería de grafito natural mundial, y de un 60% de las tierras raras. En este mercado primario, también la AIE apunta a una alta concentración en otros países como Indonesia, que controla un 50% del níquel; y la República Democrática del Congo, concentra un 70% de todas las minas de cobalto mundial. Solo las minas de litio son las que presentan una menor concentración, repartiendo estos recursos entre Argentina, Australia, Zimbabwe, Chile y además China. 

No obstante, donde la AIE alerta de una mayor concentración es en el refino, que es el sector más estratégico de estos minerales, donde el dominio chino es incuestionable, ya que concentra el refinado de: 

  • 95 % del grafito aplicado a baterías 
  • 70 % de los químicos de litio
  • 75 % del manganeso de alta pureza 
  • 98 % de tierras raras magnéticas
  • 40–45 % del cobre refinado
  • 65 % del níquel refinado por propiedad, aunque esté en Indonesia, ya que las empresas que se dedican a este negocio son chinas. 
L.a concentración ya ha sido usada por China como una herramienta para ejercer presiones. Imagen: Centamin
L.a concentración ya ha sido usada por China como una herramienta para ejercer presiones. Imagen: Centamin

Riesgos geopolíticos, industriales y climáticos

El informe advierte que la concentración ya ha sido usada por China como una herramienta para ejercer presiones. En los últimos dos años, Pekín ha desplegado una batería de controles de exportación dirigidos y selectivos, que afectan a minerales esenciales para la transición energética y para industrias tecnológicas y militares de terceros países.

Según la AIE, China ha aplicado prohibiciones totales o parciales para galio, germanio, antimonio, tungsteno, telurio, bismuto, indio y molibdeno, y ha endurecido notablemente los permisos para exportar grafito, indispensable para baterías de vehículos eléctricos.

Además, impuso restricciones inmediatas sobre siete tipos de tierras raras (samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio y itrio) en abril de 2025, reforzando todavía más su capacidad de condicionar los flujos globales de materiales críticos. Según la AIE, la principal consecuencia de esto es que la transición energética de otros países queda expuesta a decisiones unilaterales de un único actor.

Por otro lado, a nivel industrial, como un único país concentra prácticamente la gran parte del refinado mundial de estos minerales convierte al resto en altamente dependientes de su proceso industrial. Esto se debe a que otros minerales clave útiles para la electrificación cómo el germanio, galio, indio y telurio, se obtienen de subproductos de los refinados, dificultando el  aumento de la oferta, y volviendo impredecible la producción. 

Mientras que a nivel climático, la mayoría de los países que concentran estos minerales estratégicos están expuestos a incidentes climáticos como las inundaciones y sequías que aumentan la volatilidad del mercado. 

En definitiva los minerales se están convirtiendo en el nuevo recurso estratégico que va a determinar el desarrollo energético global, donde la concentración intensiva de estos recursos ya está afectando al panorama internacional. Las nuevas armas no son  los drones, sino los recursos que permiten garantizar el desarrollo tecnológico y  el suministro energético sostenible.


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