Kiko Matamoros ha protagonizado uno de los momentos más tensos de la última emisión de ‘No somos nadie’, después de que una broma de Carlota Corredera terminara derivando en un auténtico debate sobre los límites del lenguaje en televisión. Todo ocurrió cuando la presentadora, en mitad de una conversación con la creadora de contenido Ju Elias, escuchó un ruido en el plató y desvió la mirada hacia el colaborador, soltando de forma espontánea: “¿Qué le pasa a este ‘señoro’?”. Lo que pretendía ser un comentario ligero se convirtió en una situación incómoda cuando Matamoros reaccionó con una seriedad inesperada, dejando claro que la palabra le resulta profundamente molesta y que no está dispuesto a dejar pasar expresiones que considera despectivas, sobre todo cuando se emplean en medios de comunicación tan expuestos como este.
2Kiko Matamoros ha estallado
La discusión avanzó hacia un terreno más profundo cuando Matamoros comparó el uso de “señoro” con otras expresiones que, históricamente, se han utilizado para ridiculizar a determinados colectivos. En un tono serio, afirmó que le parece tan ofensivo como las palabras con las que antiguamente se despreciaba a los homosexuales, dejando claro que su postura parte de una defensa del respeto y de la necesidad de revisar el lenguaje para evitar ofensas innecesarias. En ese punto, el colaborador aprovechó para lanzar una reflexión general sobre cómo la sociedad utiliza términos que parecen inocentes pero que, en realidad, perpetúan estereotipos y acaban generando tensiones como la que acababa de producirse en el programa.
Mientras el debate avanzaba, las redes sociales comenzaron a moverse rápidamente, con usuarios divididos entre quienes entendían la incomodidad de Matamoros y quienes consideraban que su reacción había sido exagerada. Lo cierto es que la escena abrió un nuevo frente dentro de la conversación mediática sobre el humor, los límites y la responsabilidad de los comunicadores a la hora de dirigirse a sus compañeros. Para algunos, el momento no fue más que una anécdota sin importancia dentro de la dinámica del programa; para otros, fue la demostración de que, incluso en un formato distendido, existen sensibilidades que deben ser consideradas con más cuidado.

Finalmente, Corredera optó por zanjar la situación con un tono conciliador, reiterando que jamás quiso molestar a su compañero y que lamentaba que se hubiera sentido incómodo. El plató recuperó la normalidad poco a poco, aunque la tensión permaneció latente durante algunos minutos más. Matamoros, por su parte, insistió en que su objetivo no era generar polémica con la presentadora, a la que aseguró respetar profundamente, sino aprovechar el momento para expresar un malestar que lleva tiempo arrastrando y que, según él, cada vez es más frecuente entre los hombres que reciben ese tipo de apelativos en redes o en televisión.
El episodio dejó claro que incluso una simple palabra, pronunciada en un ambiente relajado, puede desencadenar una reflexión mucho más amplia sobre el lenguaje y su impacto en quienes lo reciben. Kiko Matamoros, firme en su postura, dejó un mensaje directo: el respeto debe prevalecer siempre, también en los momentos aparentemente intrascendentes. Y aunque la tensión se disipó con el paso de los minutos, su intervención abrió un debate que probablemente seguirá sobrevolando los platós durante un tiempo, especialmente en un programa que, como este, vive precisamente de las conversaciones espontáneas, los matices y las emociones que afloran cuando menos se espera.








