El avance tecnológico en el sector industrial está redefiniendo la forma en que las compañías gestionan procesos, optimizan operaciones y diseñan nuevos modelos de negocio. Sin embargo, mientras algunas áreas crecen a un ritmo acelerado, otras continúan avanzando con mayor cautela, generando un panorama desigual en la adopción tecnológica. La relación entre la inteligencia artificial y el ámbito industrial es un reflejo claro de esta dualidad.
El informe “State of Service 2025: Manufacturing Transformation Report”, elaborado por IFS junto a Accenture, muestra un sector donde la innovación avanza de manera notable en ciertos departamentos, especialmente aquellos orientados a la prestación de servicios, pero todavía encuentra obstáculos cuando se trata de escalar a toda la organización.
La distancia entre ambas realidades ha comenzado a preocupar a los responsables de la toma de decisiones, que ven en esta brecha un riesgo estratégico para la competitividad futura.
Una adopción desigual que marca el ritmo del sector
El dato más revelador del estudio es la enorme diferencia entre el uso de la inteligencia artificial en servicios y su despliegue global en las compañías. Mientras que el 96% de los fabricantes ya la incorpora en actividades vinculadas a la atención, el soporte o la gestión avanzada de activos, únicamente una cuarta parte ha logrado llevarla al resto de su estructura. Esta separación evidencia que, aunque las áreas operativas avanzan con rapidez, la transformación transversal continúa siendo un reto pendiente.
La explicación se encuentra en parte en la naturaleza misma del cambio. Las actividades de servicio son un terreno fértil para la implementación de tecnología avanzada debido a la necesidad de agilidad, visibilidad y toma de decisiones en tiempo real. Sin embargo, integrar estas capacidades en ámbitos como la producción, la logística o la planificación requiere una adaptación más profunda, tanto a nivel técnico como cultural.
El propio informe subraya que el 63% de los fabricantes en la industria está priorizando inversiones en infraestructura en la nube, análisis inteligente, conectividad avanzada y otras tecnologías emergentes. A pesar de ello, la fragmentación tecnológica y la dependencia de sistemas heredados siguen actuando como barreras que ralentizan la modernización completa de la empresa.
La presión por adaptarse a un nuevo modelo industrial
Uno de los mensajes más repetidos por los ejecutivos del sector es que los servicios han dejado de ser un complemento para convertirse en un verdadero motor de crecimiento. Un 39% de los directivos encuestados afirma que este enfoque será vital para asegurar la rentabilidad futura. Este cambio de mentalidad explica por qué tantas organizaciones están enfocando la inversión tecnológica en esta área concreta.
La evolución hacia modelos basados en resultados y servicios escalonados requiere crear experiencias sólidas, predecibles y perfectamente coordinadas. Este tipo de enfoque demanda tecnologías que permitan anticiparse a fallos, planificar mejor y reducir sobretiempos o interrupciones. La inteligencia artificial, junto con tecnologías como el IoT o la realidad aumentada, se ha convertido en un componente esencial para este tipo de estructuras.
Obstáculos que frenan la expansión tecnológica
Aunque los beneficios están claros, el despliegue más amplio de estas herramientas en la industria todavía enfrenta dificultades. La calidad del dato se ha convertido en uno de los principales desafíos. Muchas empresas reconocen que los sistemas heredados no están preparados para generar información estructurada, fiable y compatible con modelos predictivos sofisticados.

A esto se suman los problemas relacionados con la ciberseguridad, la protección de información sensible y la dificultad de integrar nuevas soluciones con plataformas antiguas. Incluso entre organizaciones que ya han pilotado casos de uso avanzados, un porcentaje aún elevado admite que la escalabilidad sigue siendo limitada. La falta de personal especializado agrava aún más esta situación.
La importancia estratégica de la mano de obra en la industria
La transformación del sector exige una fuerza laboral con capacidades completamente diferentes. La transición hacia contratos basados en resultados y estructuras orientadas a servicios implica que los equipos deban dominar herramientas digitales, procesos automatizados y metodologías avanzadas de análisis. Las cifras son elocuentes: un 98% de las empresas encuestadas afirmó haber sufrido escasez de talento en el último año.
Para compensarlo, numerosas compañías están apostando por programas internos de formación, colaboraciones educativas y plataformas digitales que permitan desarrollar habilidades específicas. La capacidad de formar y retener talento se ha convertido en un factor determinante para evolucionar hacia un modelo industrial moderno.
Sostenibilidad y resiliencia como pilares de la nueva industria
La sostenibilidad se ha situado como prioridad estratégica para la inmensa mayoría de las compañías de la industria. Prácticas como el uso de materiales reacondicionados, el mantenimiento predictivo para reducir el desgaste y la optimización energética están ya integradas en la agenda de casi todas ellas. El seguimiento de emisiones también ha aumentado de forma significativa, y en muchos casos se realiza incluso en tiempo real.
La resiliencia continúa siendo, sin embargo, un punto débil. El 95% de los fabricantes reconoce haber sufrido problemas en la cadena de suministro en el último año y solo un 32% se declara plenamente confiado en su capacidad para anticipar disrupciones. Este dato muestra la necesidad de reforzar la planificación avanzada, la simulación de escenarios y las estrategias de abastecimiento local.







