Valen Bailón suele repetir una frase que, para muchos, funciona como una llave maestra: “Si consigues que quien te escucha sonría y luego se le erice la piel, ese momento no lo va a olvidar jamás”. Lo aseguro como quien ha visto cómo una historia bien contada puede ordenar la vida de una persona, rescatar matrimonios, inspirar decisiones o abrir un camino que parecía cerrado. Porque, aunque el mundo corra detrás de algoritmos y métricas, sigue moviéndose por emociones.
En estos tiempos, la gente puede olvidar lo que uno dice, pero no lo que le hace sentir. Y esa idea atraviesa el corazón de la conversación que mantienen Valen Bailón, editor y biógrafo, y Francesc Miralles, escritor y coautor de Ikigai. Ambos coinciden en que el ser humano continúa liderado por narradores: personas capaces de hilar una historia con la cadencia exacta, de construir un relato que toque fibras íntimas y deje un eco que persiste incluso cuando la conversación terminó.
Miralles lo resume con suavidad: saber contar historias abre corazones. Y sirve en todos los escenarios: en la mesa de un bar, en la presentación de un producto, en una charla ante cientos de personas o en ese momento íntimo en el que alguien quiere seducir, conmover o simplemente ser escuchado.
Valen Bailon: Un fenómeno que trasciende la ciencia y la espiritualidad

Esa es la esencia que buscan transmitir. Desde las antiguas tribus alrededor del fuego hasta los talleres contemporáneos, la narrativa ha sido una herramienta para transmitir valores, ordenar el caos interior, comprender las decisiones propias y ajenas. Valen Bailón explicó que no es casual que las mejores conversaciones continúen vivas en la memoria, incluso décadas después, mientras otras se evaporan en instantes.
En el diálogo entre Valen Bailón y Francesc Miralles aparece una confesión inesperada. Un orador, agotado por el trabajo y recién casado, recuerda el día en que estuvo a punto de perderlo todo. Estaba en Chile, a minutos de dar una conferencia ante 300 personas, cuando el agotamiento lo derrumbó frente al pomo de una puerta. Trajeado, convertido en una versión de sí mismo que él llamaba “modo superhéroe”, rompió en llanto. Su esposa lo miró desconcertada. Esa noche, después de meses de silencios y tensiones, ella pronunció una frase que lo quebró aún más: “Quiero el divorcio”.
La conferencia salió bien, pero el regreso al hotel fue devastador. Entre lágrimas y miedo, encontró a Valen Bailón, quien decidió no darle un consejo sino regalarle una historia. La historia de un padre que había levantado desde cero un taller de confección, que llegó a emplear a ochenta personas y que, cuando el mercado se volvió imposible por la competencia extranjera, eligió no despedir a nadie. Vendió propiedades, dilapidó ahorros, perdió todo mientras intentaba sostener a un equipo que consideraba familia, hasta que las mismas personas que protegió terminaron denunciándolo.
Voces que regresan del límite: relatos que desafían lo conocido
Ese relato, tan crudo como humano, provocó un giro inmediato en la vida de su oyente. No fue un consejo empresarial, ni una lección moral, ni una teoría sobre liderazgo. Fue la desnudez emocional de una historia honesta. Veinticuatro horas después, el hombre había tomado decisiones que cambiarían su rutina, su empresa y, sobre todo, su matrimonio.
Ambos coinciden en que todos tienen, al menos, una historia valiosa. Lo difícil no es vivirla, sino reconocerla. Muchas personas normalizan lo extraordinario que han atravesado y, en esa normalización, creen que su vida no tiene nada digno de contarse. Bailón ha trabajado con protagonistas que sobrevivieron a epidemias dentro de cárceles, que fueron secuestrados en su infancia o que saltaron desde un séptimo piso y vivieron para contarlo.








