sábado, 29 noviembre 2025

Marian Rojas Estapé (42), psiquiatra, sobre el orden: “Tu casa no debería ser una extensión del caos del mundo, sino tu santuario ”

La psiquiatra Marian Rojas Estapé sostiene que el orden doméstico es un acto emocional capaz de reducir ansiedad y recuperar control. Propone doce minutos diarios para transformar la casa en un santuario que calme la mente.

La psiquiatra española Marian Rojas Estapé, reconocida por su enfoque cercano y divulgativo sobre salud mental, ha decidido colocar el foco en un terreno que, según ella, guarda una relación directa con el bienestar psicológico: el orden doméstico. Asegura que el espacio físico en el que se vive no es un detalle superficial, sino una extensión fiel del mundo interior. Su afirmación es tan contundente como provocadora: “Tu casa no debería ser una extensión del caos del mundo, sino tu santuario”.

Durante años, Rojas Estapé ha observado un patrón que se repite en silencios, gestos y relatos: mujeres agotadas, cargadas de responsabilidades, acostumbradas a priorizar a todos antes que a sí mismas y sumergidas en entornos que reflejan ese cansancio acumulado. Desde ese lugar de observación clínica surge su propuesta: dedicar solo doce minutos al día a un ritual de orden consciente capaz de modificar la química cerebral, calmar la amígdala, reducir el cortisol y recuperar una sensación de control que —asegura— muchas han perdido sin darse cuenta.

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El orden como neurobiología emocional

El orden como neurobiología emocional
Fuente: agencias

En su análisis, Rojas Estapé explica que el cerebro humano está diseñado para buscar patrones. Cuando un espacio está saturado de estímulos —objetos fuera de lugar, papeles acumulados, ropa que ya no se usa pero permanece— la corteza prefrontal debe trabajar el doble. De ahí que muchas personas experimenten agotamiento mental incluso en días “tranquilos”. Cada estímulo extra es, en términos neurológicos, una microalerta.

La psiquiatra sostiene que ordenar no es un acto doméstico sino emocional. Cuando una mujer toma la decisión de reorganizar su entorno, aunque sea durante doce minutos, envía un mensaje claro a su sistema nervioso: “Yo decido, yo estoy al mando”. Ese gesto, aparentemente pequeño, activa mecanismos de regulación que pueden cambiar el tono emocional de todo un día. La amígdala —el centro de alarma del cerebro— interpreta que el ambiente es seguro, y la bioquímica interna responde con una caída del cortisol y un aumento de serotonina.

Para Rojas Estapé, esta lógica explica por qué tantos hogares generan más ansiedad que descanso: “El cerebro necesita previsibilidad, rutas claras, superficies despejadas. El caos exterior siempre termina convirtiéndose en caos interior.”

La filosofía japonesa como puente hacia la calma

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El método que la psiquiatra propone toma elementos de la cultura japonesa, donde el orden no es un fin estético sino un pilar espiritual. En esa tradición, la idea de “menos es más” no se vive como privación, sino como libertad. La autora lo traduce al lenguaje de la neurociencia y lo acerca al día a día de mujeres que sienten que viven en una batalla permanente contra el tiempo.

La llamada “regla del uno entra, uno sale” es uno de los conceptos que más repite. Para ella, este pequeño gesto ayuda a romper el conocido sesgo de aversión a la pérdida, ese mecanismo cerebral que hace que cueste tanto desprenderse de objetos que ya no cumplen ninguna función. Liberar espacio físico no es, en su mirada, un acto utilitario, sino una práctica emocional que enseña a soltar.

En consulta, Rojas Estapé identifica un vínculo frecuente: la acumulación material suele acompañarse de un apego emocional no resuelto. “Guardamos objetos como quien guarda heridas”, comenta en una de sus conferencias. “Y cuando ordenamos, no solo movemos cosas: movemos historias.”


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