La reciente entrada en prisión provisional de José Luis Ábalos y de Koldo García ha desencadenado una oleada de reacciones en su entorno más cercano, pero ninguna tan contundente y emocional como la de Carolina Perles, exmujer del exministro y madre de dos de sus hijos menores. La valenciana, de 50 años y funcionaria en excedencia de la Policía Local, ha decidido romper su silencio en un momento especialmente delicado para su familia, explicando que se encuentra «en shock» y que sus hijos «están destrozados», un sentimiento que se intensifica a las puertas de unas navidades que ya anticipan complejas y marcadas por la ausencia. Perles reconoce que no comprende la decisión judicial y asegura que no ha dormido en toda la noche intentando procesar los acontecimientos, que considera de enorme impacto emocional para los menores, quienes siguen con preocupación y confusión la situación de su padre, el primer diputado nacional en activo que ha ingresado en prisión en la historia de la democracia española.
3Una separación complicada
La separación de Perles y Ábalos se produjo en 2021, en un momento especialmente convulso para el exministro, ya que coincidió con su salida del Gobierno tras la remodelación impulsada por Pedro Sánchez y antes del estallido del caso Koldo. Ese mismo año, Ábalos hizo pública por primera vez la enfermedad de cáncer que afrontaba Carolina, en una entrevista en la que confesó que la última vez que había llorado fue cuando recibieron las malas noticias de una biopsia. Aquel testimonio mostró una faceta íntima y vulnerable que contrastaba con el momento político que atravesaba. Tras la ruptura con Carolina, el exministro inició una relación con Andrea de la Torre, una joven malagueña de 27 años con estudios en Recursos Humanos y Gestión Administrativa, que compaginaba su vida personal con sus estudios de Derecho en la UNED. La relación se prolongó cuatro años, hasta marzo de 2025, y fue precisamente Andrea quien reapareció en la entrada en prisión, mostrándose seria y sin hacer declaraciones.
Ahora, con el caso Koldo en pleno punto álgido y un clima mediático que no deja espacio para la pausa, la figura de Carolina Perles vuelve al primer plano pese a su voluntad de permanecer al margen durante años. Sus declaraciones, cargadas de emotividad y preocupación, han dado una nueva dimensión a un caso marcado por la tensión política y judicial, pero que también deja visibles las consecuencias personales que soportan quienes están alrededor del foco principal. Perles afronta estos días con la necesidad de proteger a sus hijos y con la incertidumbre de lo que vendrá, mientras el país sigue pendiente de la evolución de un proceso que no solo marcará la trayectoria del exministro, sino que ya ha dejado una profunda huella en su núcleo familiar.








