sábado, 10 enero 2026

Dr. Miguel Herrera (58), médico internista: «Eso que haces después de comer es lo que mata a 1 de cada 4 españoles de 55 años. Abandona hoy o en 2 años es tarde.»

Hay costumbres que repetimos casi sin pensar, pequeños gestos que parecen inofensivos pero que, con el paso del tiempo, pueden convertirse en un verdadero problema para nuestra salud. Después de comer solemos caer en rutinas que nos tranquilizan o nos hacen sentir satisfechos, sin reparar en que algunas de ellas esconden riesgos silenciosos que se acumulan día tras día.

Comer es mucho más que un acto cotidiano: es el punto de partida de nuestra energía y también el origen de muchos de los hábitos que condicionan nuestra salud. El doctor Miguel Herrera insiste en que lo que sucede después de cada comida es tan importante como lo que ponemos en el plato. En su consulta ha visto cómo gestos aparentemente inocentes se convierten en detonantes de enfermedades que afectan a millones de personas en España. Por eso, su mensaje es claro y directo: cambiar esas rutinas puede marcar la diferencia entre vivir con plenitud o enfrentarse a complicaciones graves.

La advertencia no busca alarmar, sino despertar conciencia en un país donde uno de cada cuatro españoles mayores de 55 años sufre las consecuencias de prácticas dañinas tras las comidas. El especialista recuerda que la prevención empieza en los detalles más sencillos, aquellos que solemos pasar por alto. Con un tono cercano y empático, Herrera explica que no se trata de renunciar a todo, sino de aprender a identificar qué hábitos nos perjudican y cuáles nos ayudan a mantenernos fuertes. Su objetivo es que cada lector se sienta acompañado en el proceso de cambio.

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LO QUE PARECE INOFENSIVO PUEDE SER PELIGROSO

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Después de comer, muchas personas se dejan llevar por la comodidad de repetir gestos que consideran normales, como tumbarse en el sofá o fumar un cigarrillo, sin pensar en las consecuencias que esas acciones tienen sobre el organismo. El doctor Herrera explica que el cuerpo necesita un tiempo de adaptación tras la ingesta, y que forzarlo con prácticas nocivas puede desencadenar problemas cardiovasculares o digestivos. Lo que parece un simple descanso puede convertirse en el inicio de un círculo vicioso que afecta a la salud a largo plazo.

El especialista insiste en que la clave está en reconocer esos hábitos y entender que no son tan inocentes como creemos. La sensación de bienestar inmediato que producen suele ocultar un impacto negativo que se acumula con los años. Por eso, recomienda prestar atención a las señales del cuerpo y evitar caer en la rutina de repetir gestos dañinos. La prevención, asegura, empieza en los detalles más pequeños y se convierte en la mejor herramienta para protegernos de enfermedades graves.

EL CIGARRILLO DESPUÉS DE COMER NO ES UN DESCANSO

Uno de los gestos más extendidos es encender un cigarrillo justo después de comer, una práctica que muchos asocian con relajación pero que, en realidad, multiplica el riesgo de sufrir problemas cardíacos y respiratorios. El doctor Herrera recuerda que el organismo está en plena digestión y que añadir humo y toxinas en ese momento supone un esfuerzo extra para los órganos vitales. Lo que parece un alivio se convierte en una carga que el cuerpo no debería soportar.

La advertencia es clara: fumar tras las comidas no solo incrementa el daño acumulado en los pulmones, sino que también afecta directamente al corazón y al sistema digestivo. El especialista subraya que este hábito es uno de los más peligrosos y que abandonarlo puede reducir de forma significativa el riesgo de enfermedad. No se trata de un consejo aislado, sino de una recomendación respaldada por años de experiencia clínica y estudios que confirman su impacto negativo.

LA SIESTA MAL ENTENDIDA PUEDE PASAR FACTURA

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Dormir unos minutos después de comer puede ser beneficioso, pero hacerlo de manera prolongada o en posiciones inadecuadas puede convertirse en un problema. El doctor Herrera explica que la digestión requiere actividad metabólica y que un sueño profundo justo después de comer puede ralentizar el proceso y generar molestias. La clave está en diferenciar entre un descanso breve y reparador y una siesta excesiva que termina afectando al organismo.

El especialista recomienda que, si se opta por descansar, se haga en un entorno adecuado y durante un tiempo limitado. De lo contrario, la siesta puede convertirse en un hábito que favorece el sobrepeso y la falta de energía. La prevención pasa por aprender a escuchar al cuerpo y darle lo que realmente necesita, evitando caer en la tentación de prolongar un descanso que, lejos de ayudar, puede convertirse en un obstáculo para la salud.

EL EXCESO DE CAFÉ TRAS LAS COMIDAS NO ES INOFENSIVO

El café es una de las bebidas más populares después de comer, pero su consumo excesivo puede tener efectos negativos sobre el sistema nervioso y el corazón. El doctor Herrera advierte que la cafeína en grandes cantidades interfiere en la digestión y puede provocar palpitaciones o ansiedad. Aunque una taza moderada puede ser aceptable, convertirlo en un hábito constante y desmedido es un error que conviene evitar.

La recomendación es clara: disfrutar del café con moderación y no convertirlo en un ritual automático tras cada comida. El especialista recuerda que el organismo necesita equilibrio y que abusar de la cafeína rompe esa armonía. La prevención pasa por sustituir el exceso de café por alternativas más saludables, como infusiones suaves, que ayudan a mantener el bienestar sin añadir riesgos innecesarios.

EL USO DE DISPOSITIVOS TRAS COMER TAMBIÉN INFLUYE

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La costumbre de mirar el móvil o pasar largos ratos frente a pantallas después de comer puede parecer inofensiva, pero tiene consecuencias sobre la postura y la calidad de la digestión. El doctor Herrera explica que permanecer sentado en posiciones incorrectas mientras se usa el teléfono favorece problemas musculares y digestivos. Lo que parece un simple entretenimiento puede convertirse en un hábito que afecta al bienestar general.

El especialista recomienda que, tras las comidas, se opte por actividades más dinámicas y saludables, como caminar unos minutos o realizar ejercicios suaves. De esta manera, se favorece la digestión y se evita el impacto negativo de la inactividad prolongada. La clave está en entender que cada gesto cuenta y que incluso el uso de dispositivos puede influir en nuestra salud si no se gestiona de forma adecuada.

CAMBIAR HOY ES LA MEJOR DECISIÓN

El mensaje final del doctor Herrera es contundente: lo que hacemos después de comer puede marcar la diferencia entre vivir con salud o enfrentarse a complicaciones graves. El especialista insiste en que abandonar los hábitos dañinos no es una opción que pueda posponerse indefinidamente. Cada día cuenta y cada gesto suma en la construcción de un futuro más saludable y pleno.

La prevención no es un discurso vacío, sino una herramienta real que puede salvar vidas. El doctor Herrera recuerda que uno de cada cuatro españoles mayores de 55 años sufre las consecuencias de prácticas dañinas tras las comidas. Cambiar hoy esos hábitos es la mejor decisión para garantizar un mañana más seguro y lleno de energía, porque la salud no espera y el tiempo perdido no se recupera.


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