Pocos lugares como Allariz consiguen transportarte a una atmósfera de cuento casi sin que te des cuenta. Esta joya orensana, a menudo susurrada como la pequeña Salzburgo gallega, es mucho más que una postal bonita; es una experiencia que te atrapa con su mezcla de piedra, naturaleza y un calendario que parece diseñado para el disfrute. ¿Te imaginas paseando por un mercadillo navideño que huele a canela y a nieve mientras la música envuelve cada rincón?
Quizá sea el murmullo del río Arnoia o el peso de la historia en sus murallas, pero una escapada a la Reserva de la Biosfera se convierte en un recuerdo imborrable. Aquí, la magia no es un truco, sino el resultado de una perfecta armonía que te invita a desconectar, y el ambiente festivo y cultural recuerda al de las grandes capitales centroeuropeas en miniatura. Sigue leyendo y descubre por qué este rincón de Galicia te va a robar el corazón.
ALLARIZ: ¿UN PASEO DE CUENTO JUNTO AL RÍO ARNOIA?
El río Arnoia es la columna vertebral que vertebra la vida y el paisaje de este pueblo con encanto. Sus aguas tranquilas reflejan puentes romanos y una vegetación exuberante, creando un escenario perfecto para desconectar del mundo, donde el paseo fluvial te permite conectar con una paz casi olvidada en la rutina diaria. Caminar por sus senderos es, sencillamente, una terapia para los sentidos que no te esperas encontrar.
Poco importa la estación del año, porque el entorno del río siempre ofrece una estampa única en esta villa gallega. Desde la bruma matutina que se levanta sobre el agua hasta los colores del atardecer tiñendo el paisaje, cada momento es una invitación a la calma, y la rehabilitación de sus márgenes ha creado un espacio de ocio y naturaleza integrado de forma magistral en el pueblo. Prepárate para llenar la galería de tu móvil.
EL CORAZÓN MEDIEVAL QUE LATE CON FUERZA
El casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico, es un laberinto de rúas empedradas que te transporta a otra época. Aquí, entre casonas blasonadas e iglesias románicas, el auténtico protagonista es el silencio, solo roto por tus propios pasos, pues el impecable estado de conservación de su arquitectura tradicional te sumerge en un auténtico viaje en el tiempo. Es fácil entender por qué este rincón de Ourense enamora a todo el que lo visita.
No se trata solo de admirar edificios, sino de sentir el pulso de un lugar que ha sabido proteger su esencia sin convertirse en un museo. La vida local bulle en sus pequeñas tiendas de artesanía y en sus acogedoras tabernas, y es que la perfecta integración de la vida moderna en un entorno medieval es la clave del encanto de Allariz. Cada rincón cuenta una historia, y te aseguro que querrás escucharlas todas.
SABORES QUE CUENTAN HISTORIAS: LA GASTRONOMÍA ALARICANA
La gastronomía de la zona es un reflejo de su entorno: honesta, contundente y llena de matices. Más allá de la excelente carne de buey y los productos de la huerta, hay un dulce que se ha convertido en emblema del lugar: el almendrado, porque esta delicia artesanal a base de almendra y azúcar es el recuerdo más dulce que te llevarás de tu viaje a esta joya de Ourense. No puedes irte sin probarlo en alguna de sus pastelerías tradicionales.
Pero la experiencia culinaria va mucho más allá de un postre. Los sabores de Allariz se disfrutan con calma en sus restaurantes, donde la tradición se da la mano con toques de vanguardia. Desde una empanada gallega hecha como mandan los cánones hasta platos más elaborados, la calidad de la materia prima es el secreto de una cocina que enamora el paladar y te hace sentir como en casa, ofreciendo una experiencia inolvidable.
CUANDO LA MAGIA SE VISTE DE MERCADILLO Y FESTIVAL
La comparación con Salzburgo cobra todo su sentido cuando llega la Navidad. El mercadillo navideño inunda la villa de un ambiente mágico, con sus puestos de madera, su iluminación cuidada y ese aroma a ilusión que lo impregna todo, y esta cita se ha convertido en una de las más importantes de Galicia por su encanto centroeuropeo. La música y, con suerte, una fina capa de nieve, completan una estampa que parece sacada de un sueño.
Pero el espectáculo no termina en invierno. Cada año, el Festival Internacional de Xardíns convierte a Allariz en un referente del paisajismo a nivel mundial. Doce creaciones efímeras compiten en originalidad, regalando un espectáculo visual que cambia con cada edición, porque este evento cultural transforma la ribera del río en un museo de arte al aire libre que atrae a miles de visitantes. Es la prueba de que esta villa medieval está más viva que nunca.
MÁS ALLÁ DEL CASCO HISTÓRICO: SECRETOS POR DESCUBRIR
A pocos kilómetros del centro, el Ecoespazo do Rexo es una visita obligada para los amantes del arte y la naturaleza. Se trata de una intervención artística del escultor vasco Agustín Ibarrola, que sembró el paisaje de piedras pintadas, donde el diálogo entre el arte y el bosque crea una experiencia sensorial y casi mística que te dejará sin palabras. Es el broche de oro perfecto para una escapada a este rincón de Galicia.
De vuelta a la villa, aún quedan secretos por desvelar, como el Museo do Coiro, ubicado en una antigua curtiduría. Este espacio etnográfico te permite entender la importancia de una industria que marcó la historia de Allariz, ya que la cuidada restauración del complejo industrial pone en valor un oficio casi perdido y cierra el círculo de una visita que es mucho más que turismo. Te irás con la certeza de haber descubierto un lugar verdaderamente especial.











