Cada domingo, a las 22.00h millones de espectadores se sientan frente a Antena 3 o su plataforma Atresplayer para dejarse atrapar por la gran expectación por Una nueva vida. Este fenómeno televisivo turco se ha convertido en la serie, el nuevo fenómeno global que ya hace las delicias de las audiencias de más de 120 países. Dirigida por Afra Saraçoğlu y Mert Ramazan Demir, la historia de Seyran y Ferit es el reflejo del poder de las tradiciones, el amor, la libertad, la fuerza de las decisiones individuales y todo lo que hace sentir al ser humano.
2UN PUNTO DE NO RETORNO

El capítulo 51 de Una nueva vida, que se emite este domingo 31 de agosto, marca una de las etapas más cruciales de su historia: en dicho episodio, Seyran deja atrás la etapa de silencio y pone de cara a las evidencias la verdad de su matrimonio por fuerza. La valentía de su confesión supone un antes y un después de la historia, pero también del punto de vista de los telespectadores del personaje. El hecho desencadenante tiene lugar cuando Kazım, su propio padre, se la lleva con la intención de usarla como un arma contra los Korhan.
Exige la necesidad de hablar en televisión pero no en la línea de la liberada sino como una venganza. La manipulación de Kazım ejemplifica hasta qué punto el patriarcado puede utilizar el dolor de una hija como un elemento de valor. No obstante, Seyran lejos de ser una víctima que cae bajo presión, contraataca y no se convertirá en un arma de guerra familiar.
Simultáneamente, Ferit pasa una crisis. Halis trata de reafirmarse como heredero lanzando en el mundo sus propios diseños, pero es incapaz de concentrarse. La fijación de Ferit por volver a encontrar a Seyran deja manifiesto que, más allá de los tirones de orejas, sigue siendo su punto emocional de referencia. Esta incapacidad para separar lo privado de lo familiar lo convierte en un personaje más vulnerable.
A su vez, Suna, la hermana de Seyran, sostiene una lucha particular. Se enfrenta a Nükhet —que dice que se alegra por las penurias de su hermana— y su matrimonio con Kaya queda claro que no se asemeja ni de lejos a la estabilidad que da a entender. Los conflictos paralelos de Suna y Seyran nos muestran que las opciones impuestas pesan más de lo que tememos y acaban destrozando lazos que deberían ser sagrados.