La salida de un nombre entre los títulos de cabecera puede no parecer nada, pero en el ámbito de la ficción seriada encierra un potencial emocional enorme. Y así lo ha acreditado Sueños de libertad, que ha podido modificar su secuencia de apertura en un ligero sentido para dar cuenta de la despedida de Alba Brunet, la actriz que ha interpretado a Fina en más de un centenar de episodios.
2TENSIONES, GIROS Y NUEVAS INCORPORACIONES

Con el avance de un personaje protagonista suele tener lugar lo que se denomina una reestructuración dramática. En el caso que nos ocupa, en la serie de televisión Sueños de libertad, el horizonte más próximo podría considerarse como efectivamente zigzagueante (incómodo, por no decir molesto).
La aparición de uno de los personajes más relevantes de la serie, es el personaje de Gabriel de la Reina, con la actuación de Oriol Tarrasón, ha sido una de las decisiones más atrevidas de la agrupación de la serie para esta temporada. Gabriel de la Reina parece que puede tambalear cimientos, cuestionar lealtades, e ir abriendo puertas para caminos que hasta ahora permanecían cerrados.
Pero no es el único movimiento que parece clave. El final de Pedro, caracterizado por un actor maduro, como es Juanjo Puigcorbé, ha producido también un temblor argumental que deja huérfanas a varias tramas. La aparición de un personaje de tanto peso dramático parece abrir la posibilidad de nuevas lealtades y nuevas traiciones sin establecer expectativas, un elemento narrativo de la serie que ha sabido bien manejar en los últimos tiempos. Para mayor inri, llega la vuelta de Pelayo, que anuncia el acceso a la oscuridad y la llegada de los conflictos a la peligroso.
La factoría, el eje central de buena parte de las intrigas, también se hace a la idea de cambiar. La llegada de nuevos actores podrá renovar las tensiones laborales, dar entrada a nuevas caras y, a la vez, reflejar los cambios sociales del periodo histórico en que transcurre la ficción. La mezcla de viejos conocidos y de reincorporaciones es, con toda seguridad, la receta adecuada para mantener el pulso narrativo de un producto que debe reinventarse de manera constante.
Todo ello plantea un marco en el cual “nada volverá a ser lo que era”. Una frase que podría parecer un tópico de la televisión, pero que en este caso encierra una verdad irrefutable: la serie está en plena transformación, y cada paso dado está medido para que la espectadora siga queriendo tener la convicción de que el trayecto continúa con la misma fuerza de siempre.