El pasado jueves la alta velocidad española dio otro vuelco. En un verano que sigue dando noticias alrededor de este mercado tanto por sus buenos datos de venta como por los retrasos y crisis en momentos clave cierra con el aviso de Renfe de que su servicio de bajo costo, el AVLO, dejará de operar en la ruta más importante del país, la que conecta Madrid con Barcelona.
La decisión, según la propia Renfe, se ha tomado por los problemas constantes que han tenido con los trenes que usaban para este servicio: los Talgo que componen la serie 106, que habían acumulado una larga lista de fallos en los últimos meses en sus sistemas de rodaduras. Finalmente, la empresa pública ha tomado la decisión de eliminar el servicio en la ruta y revisar los precios del AVE. Es una mala noticia para la empresa, que pierde una de sus opciones más populares en su ruta más popular, y para los usuarios, que no solo pierden una opción, sino la más barata en esta conexión, con precios que empezaban en los 7 euros.
Pero puede ser una buena noticia para Iryo y, sobre todo, para Ouigo. Para la primera lo cierto es que la situación no cambia demasiado, pues sus precios no apuntan al mismo público, aunque el hecho de que haya más usuarios interesados en viajar con una opción menos puede darles un pequeño salto positivo en sus ventas.

Pero para la empresa de origen francés puede ser una oportunidad de oro. Es cierto que la empresa acaba de reducir sus frecuencias en la ruta por el costo de los cánones exigidos por ADIF para funcionar, pero la decisión de Renfe los convierte en la opción más barata de la ruta, con diferencia. Con precios que empiezan en los 9 euros, la empresa se convierte en una opción clave para los usuarios, sobre todo aquellos que ya empiezan a plantearse viajes en la temporada invernal.
De momento en Ouigo no han tomado una decisión. Desde la empresa de origen francés aseguran que la retirada de Renfe los ha tomado por sorpresa, pero esperan sacar cuentas en los próximos días y tomar una decisión definitiva. Tienen la ventaja de tener los trenes disponibles, y de que puede haber interés en reforzar esta ruta tanto por ellos como por los buenos datos que su matriz, la Sociedad Nacional de Ferrocarriles Franceses, está teniendo gracias a la conexión entre Barcelona y París.
OUIGO Y SU COMPLEJA RELACIÓN CON RENFE VUELVEN AL FOCO
Lo cierto es que desde el Gobierno se sigue revisando con lupa cada movimiento de la empresa francesa. La situación es delicada por la mala relación del ministro de transporte y movilidad sostenible, Óscar Puente, con ellos debido a lo que este ha considerado una estrategia de precios diseñada para acabar con Renfe, y se suma la molestia del ministro por la falta de reciprocidad francesa hacia la empresa española al no permitir que operen como es debido y puedan llegar a la capital.
Sería interesante ver que ocurre si la empresa de origen francés decide ocupar un espacio que ha abandonado la estatal española. La reacción que tenga o no el ministro es lo de menos, pero la posibilidad de que estos trenes viajen llenos es importante y podría poner la presión sobre Talgo. Se suma, por supuesto, el papel que juega el AVE en este rompecabezas, Renfe ha asegurado que revisará su estrategia de precios, pero todavía será necesario esperar para saber cuáles son estos cambios, y si son suficiente para recuperar a los viajeros de la low cost.
Finalmente, la duda es si esto tendrá un efecto en el total de usuarios de esta ruta. Aunque es la ruta más popular del país, si no tiene opciones low cost, algunos usuarios pueden definir un cambio en sus vacaciones. De momento no queda, sino esperar por las decisiones finales de estas plataformas.
TALGO VUELVE A SUMAR PROBLEMAS CON RENFE
La otra pieza del rompecabezas es un Talgo que sigue sumando dolores de cabeza. En pleno proceso para la compra del porcentaje de la empresa que controla Trilantic por parte de Sidenor la empresa suma otra posible sanción por parte de Renfe. Precisamente una de las piedras de tranca del acuerdo es la deuda de más de 100 millones de euros por la sanción que el operador ha puesto al fabricante por el retraso de la entrega de sus trenes Avril para la ruta de Galicia. Por tanto, sumar otra deuda puede empeorar la situación.

Es un punto que tendrán en cuenta en las oficinas de Renfe y en sus conversaciones con Puente, quien ha convertido proteger la españolidad de Talgo en un punto de honor. De cualquier modo pueden no tener opciones, después de todo los trenes que han fallado siguen siendo responsabilidad del fabricante, y el dejar espacio para la competencia puede ser especialmente doloroso en un momento en que tanto la empresa pública como sus rivales buscan volver a números verdes.