domingo, 14 julio 2024

Según Imaz, la Unión Europea debe contar con una regulación «más ágil y coherente» para no perder terreno

La transición energética y la descarbonización de la economía son desafíos clave que enfrenta la Unión Europea (UE) en la actualidad. El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, advierte que la UE debe hacer su marco regulatorio más ágil y coherente para atraer inversiones y garantizar la competitividad en este nuevo contexto. De lo contrario, la UE podría quedarse rezagada en la carrera global con países como Estados Unidos y China.

Imaz señala que, mientras que Estados Unidos ha adoptado una postura de neutralidad tecnológica y ha apostado por todos los tipos de energía sin restricciones ideológicas, simplificando su regulación para abordar la transición energética, Europa necesita adoptar medidas para no perder terreno. Según el directivo, la UE debe hacer su marco regulatorio más ágil y coherente para acelerar la adopción de nuevas tecnologías y atraer inversiones, asegurando así la competitividad en una economía cada vez más descarbonizada.

La Competitividad Industtrial y la Creación de Empleos, Clave para la UE

Imaz señala que la realidad es que si se toma el PIB europeo en términos relativos, éste no crece, sino que disminuye. Por ello, la UE debe enfocarse en tener una energía más adaptada, más competitiva, que sirva para mejorar la competitividad industrial y para crear empleos industriales, estables y bien pagados. Asimismo, la UE debe reducir su dependencia geopolítica en materia energética.

En este sentido, el directivo advierte que Europa no puede aspirar a sustituir la cadena de suministro que se ha roto con Rusia por una con China de materias primas. La geoestrategia juega un papel crucial en un mundo marcado por tensiones y conflictos que resaltan la importancia del control y del acceso a los recursos energéticos.

Riesgos Geopolíticos y la Importancia de la Estabilidad en Regiones Clave

Imaz destaca que el mundo ha experimentado numerosos acontecimientos con «profundas implicaciones geopolíticas», como la guerra en Ucrania tras la invasión de Rusia o el conflicto entre Hamás e Israel. A pesar de ello, en el ámbito energético la seguridad de suministro no se ha visto de forma relevante afectada y se ha conseguido mantener los precios, aunque lamentablemente las emisiones de CO2 han seguido creciendo.

El directivo también pone el foco en cómo en este periodo la rivalidad entre Estados Unidos y China ha alcanzado niveles sin precedentes. Además, resalta que Rusia ha sido capaz de ir aumentando su influencia en zonas al sur de Europa, como África o el Mediterráneo. En este sentido, subraya la importancia de la estabilidad de Libia, no solo para garantizar el suministro energético europeo, sino también para la comunidad regional y mediterránea, incluida la comunidad española.


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