domingo, 23 junio 2024

La estrategia húngara en Talgo confirma el miedo de los sindicatos sobre el empleo

Uno de los puntos que han señalado los sindicatos de Talgo, en este caso UGT, una y otra vez, es el riesgo de que la opa del grupo húngaro Magyar Vagon tenga un efecto sobre los empleos de los trabajadores de las fábricas de la empresa española y aunque de momento Magyar Vagon promete mantener la producción en el país, el futuro puede cambiar. Y es que los húngaros pueden recurrir a traslados de producción al país que preside Viktor Orban como vía para asegurar su capacidad de entrega, un punto que es clave para que Talgo pueda cumplir con los pedidos pendientes.

Ciertamente, duplicar su capacidad de producción y llegar a los 600 vehículos anuales, la promesa húngara de cara a la opa, resolvería rápidamente el problema de producción de Talgo. La empresa española no solo está en deuda -pedidos pendientes- con Renfe, sino también con Alemania y con Bulgaria. Su problema es que con la capacidad actual será complicado superar esta situación, sobre todo si la empresa fabricante sigue cerrando acuerdos que aumentan el número de trenes pendientes de entrega. 

Pero que parte de esta producción se realice desde Hungría, en las fábricas ociosas propiedad de Magyar Vagon, sería darle la razón a los sindicatos, pues es fácil desde allí imaginar el salto a que un país dirigido por una figura como Viktor Orbán concentre la producción de Talgo lo que puede ser un problema más temprano que tarde.

Es algo de lo que el sindicato UGT ha avisado en múltiples ocasiones. Este lunes, sin más lejos, enviaron un mensaje muy claro a la empresa: «UGT FICA reclama información sobre las condiciones de la compra por parte de Ganz-Mavag para poder adoptar las acciones que considere necesarias para garantizar los derechos de los trabajadores de Talgo», indicó la central sindical.

Está lejos de ser la única preocupación de cara a la adquisición. Las patentes que maneja Talgo, que son clave para los vagones del ancho variable, que son necesarios para el sistema de trenes nacional, y la experiencia de la empresa, pueden ser clave para un sistema de alta velocidad en pleno crecimiento, en particular para rutas como las de Galicia, unas ruitas donde los nuevos participantes en el ‘Juego de Trenes’ cuentan con modelos de Talgo para poder llevar la competencia al norte del país.

Estos son motivos de sobra para mantener al fabricante bajo control español o, al menos, para no acercarlo a manos de un país como Hungría.  Esto es algo que ha entendido el Gobierno, que se opone a que los húngaros se hagan con el control de talgo.

LOS EMPLEOS DE ESPAÑA DE TALGO

La plantilla de Talgo, según datos de 2023, son unos 3.200 empleados. Según las declaraciones de la empresa, no mudarán las actividades de la compañía española ni harán que la empresa deje de cotizar en España. Esto en un principio podría calmar los ánimos sindicales, pero UGT y CC.OO. siguen señalando que no ha habido ningún intento de los compradores de acercarse a los trabajadores en España. 

«La sección sindical de UGT FICA ha solicitado oficialmente a la dirección de Talgo que convoque una reunión con el Comité Intercentros a la mayor brevedad, preferiblemente en la semana en curso, y que en esta reunión la Dirección presente a los representantes de los trabajadores el contenido íntegro del Folleto de la opa, explicando su contenido y cada uno de sus epígrafes», señalaron. Sobre el papel, la empresa húngara no tiene que compartir el folleto hasta que sea obligatorio. 

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El secretario general de CC OO, Unai Sordo.

Por su lado, el secretario general de CC OO, Unai Sordo, ha instado al Gobierno a evitar que sectores estratégicos para España caigan en manos de capitales extranjeros. En referencia a la opa de Magyar Vagon sobre Talgo, le ha pedido «cuidado y prudencia» por venir de un «Estado tan poco fiable como la Hungría de Orbán».

Es que la cercanía de uno de los inversores de Magyar Vagon, András Tombor, con el Gobierno de Orbán, de quien fue el asesor de defensa durante su primer período, son suficientes para pensar que los dueños apliquen la política del «hungary first» con su nueva adquisición afectando los empleos españoles. Más allá de las promesas iniciales, es un riesgo a tener en cuenta, incluso si se ignora la posible relación de Hungría y Rusia y los peligros posteriores que esta representa. 

OTROS COMPRADORES PUEDEN RESOLVER LOS PROBLEMAS DE INFRAESTRUCTURA DE TALGO

Talgo necesita apoyo de una socia industrial para competir con los otros grandes productores ferroviarios de Europa, pero es normal la incomodidad del Gobierno y los sindicatos con un comprador con conexiones al gobierno húngaro, por lo que alguna de las otras opciones del mercado seguramente serían más cómodas, aunque ninguna ha hecho el movimiento de plantearse una contraoferta.

El favorito del Gobierno que preside Pedro Sánchez es CAF. Al respecto, según ha publicado ‘El Debate’, hay un grupo de empresarios españoles que ha pedido reunión con Trilantic, principal accionista de Talgo, la semana que viene, aunque aún no han hecho una oferta formal. Nombres como Stadler, Siemens o Alström se presentan, a priori, como más cómodos de digerir que los húngaros, si no hay un movimiento empresarial sobre Talgo en España. Habrá que esperar, en caso de que el Gobierno finalmente tome la decisión de poner fin a la opa, si alguno levanta la mano.


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