Tras la cirugía de un tumor primario, el paciente puede tener enfermedad en sangre llamada enfermedad circulante microscópica o enfermedad mínima residual, es decir, la presencia de un reducido número de células cancerosas que permanecen en el cuerpo y que no pueden ser detectadas por ninguna prueba de imagen como TAC o PET/TAC.

En concreto, tal y como explica el doctor Juan Pablo Fusco, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario La Luz, «tras ser operado de un cáncer de colon, los pacientes tienen un riesgo futuro de recaída del tumor operado. Actualmente, la estimación del riesgo de recaída y la decisión de dar o no quimioterapia se basa en criterios clínicos como el tamaño del tumor o la afectación ganglionar pero no tenemos en cuenta la enfermedad mínima residual.

Por tanto, el oncólogo asegura que, al final, «podemos estar no viendo todo el bosque, digamos. Podemos estar valorando de forma parcial la enfermedad al no tener información sobre la enfermedad circulante «.

Actualmente, se disponen de tecnología que permiten detectar esa enfermedad mínima residual, partículas del material genético del tumor (DNA) que circula en sangre, «por ejemplo, en el cáncer de colon después de operar el tumor, damos tratamiento de quimioterapia o no en función de los datos clínicos comentados previamente, pero hay pacientes que no cumplen estos criterios para darles quimioterapia complementaria y, sin embargo, tienen enfermedad circulante microscópica, lo que se traduce en un alto riesgo de recaída».

En ese sentido, la clave está, asegura el Dr. Fusco, en detectar la enfermedad circulante microscópica tras operar un tumor. «En los próximos años buscaremos la enfermedad mínima residual a aquellos pacientes operados de cáncer, detectar si hay enfermedad circulante microscópica y, de acuerdo a ello, estimar el riesgo de recaída para administrar el tratamiento sistémico posterior», subraya el oncólogo del Hospital Universitario La Luz.

Cómo detectar la enfermedad

La detección de la enfermedad mínima residual se realiza mediante una extracción de sangre, que después se analiza para confirmar si hay DNA tumoral en ella. Además, indica el Dr. Fusco, para ver la concordancia, se analiza el tumor primario que se ha operado. «Es decir, buscamos en la sangre las mismas mutaciones que tiene el tumor de la cirugía. Por ejemplo, si la mutación «A» está en el tumor, será la misma mutación que se busque en la sangre. Es la manera que tiene la tecnología de emparejar lo que tienes en el tumor y buscarlo en la sangre».

Dr. Fusco

Este procedimiento, según el experto, «es hacia dónde vamos, porque existe la tecnología para poder detectar la enfermedad no visible». Además, concluye, que no sólo se está aplicando ya en el cáncer de colon, sino también en otros, como el carcinoma de vejiga.