El coche autónomo de Google impone su velocidad al Tesla de Elon Musk

A pesar de que el director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, lleva años pronosticando que los coches o taxis autónomos están a la vuelta de la esquina. Mientras, los expertos de S&P Global Mobility predicen que estos vehículos no estarán disponibles públicamente antes de 2035, y puede que muchos años después. En la carrera por tener el mejor y más seguro coche autónomo en el mercado con su buen funcionamiento comprobado, el Waymo (Google) y el Cruise (General Motors) ya operan tanto en Phoenix como en San Francisco, y llegarán pronto a Los Ángeles y Miami, al menos Waymo. Según los analistas del sector, a pesar de la gran capacidad inversora de Tesla, Google está muy por delante del resto y a Cruise no le va demasiado mal.

Es probable que la industria de la automoción mundial cambie absolutamente en las próximas dos décadas a medida que converjan la conducción autónoma, la conectividad de los vehículos y su electrificación, lo que generará nuevos modelos de negocios distintos a los establecidos. En esa carrera, pese a las dificultades, están los Waymo y los Cruise, pero los Tesla, por el momento, son más bien taxis tradicionales, con su orgulloso conductor o conductora al volante.

GOOGLE Y GENERAL MOTORS, LOS ADELANTADOS

Tanto Waymo como Cruise están expandiendo su actividad y buscan constantemente nuevas ciudades donde seguir probando sus coches sin conductor. Ambos tienen cientos de vehículos autónomos en funcionamiento y cada uno ha enfatizado que la expansión debe ser incremental, lenta y cuidadosa.

este tipo de vehículos continúa generando muchos problemas de tráfico en las calles

Donde más adeptos han tenido hasta este verano ha sido en California. La ciudad de San Francisco es pionera en cuanto a la actividad de los «robocoches» como se les llama en inglés. Precisamente en agosto, los legisladores de California aprobaron permitir que las dos compañía cobraran ya por los servicios de taxis autónomos cuando se produjera mayor demanda, pero los ciudadanos se mostraron en contra de la medida, porque este tipo de vehículos continúa generando muchos problemas de tráfico en las calles.

Así, la autoridad de la ciudad de San francisco pidió revertir estas licencias para cobrar por los viajes, lo que puede ser una debacle tanto para Google como para General Motors, que han realizado enormes inversiones para poder empezar cuanto antes a generar ingresos por estos servicios. Si ellos, que ya han cogido «velocidad», se encuentran con estas trabas legislativas, la iniciativa de coche autónomo de Tesla, que va mucho más lenta, lo tiene todavía peor para alcanzar rentabilidad lo antes posible.

robotaxi
Waymo, de Google, es una de las compañías que está desarrollando los robotaxis.

TESLA VA BIEN, PERO NO EN «ROBOCOCHES»

«Todos los coches Tesla vienen de serie con un hardware avanzado capaz de ofrecer las funciones de Piloto automático y capacidades de conducción autónoma total a través de actualizaciones de software diseñadas para mejorar la funcionalidad con el tiempo». Esto es lo que dice la página de Tesla. Elon Musk lleva prometiendo coches autónomos casí desde que le conocemos, y la conducción autónoma es su meta. Pero parece que no va a llegar nunca.

Musk dijo en 2022 que en año y medio habría taxis Teslas autoconducidos, y que solo faltaba alguna actualización de software para ello. La Full Self-Driving Beta de Tesla todavía requiere supervisión total del conductor, como su control de crucero o las funciones más inteligentes como Autopilot. De hecho, el pasado mes de febrero la firma de Musk tuvo que retirar más de 350.000 coches, y avisó de que el software de su piloto automático podía provocar accidentes.

Conduzca solo o no, tener un Tesla es señal de estatus para sus conductores. Nadie siente como tales los Waymo o los Cruise

Según hizo público entonces la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA), la retirada se produjo porque «actuar de forma insegura en las intersecciones, como avanzar en línea recta por una intersección estando en un carril exclusivo para giros, entrar en una intersección regulada por una señal de stop sin detenerse completamente o entrar en una intersección durante un semáforo en ámbar fijo sin la debida precaución». También fallaban a la hora de realizar los cambios en los límites de velocidad que las carreteras indicaban.

Para probar sus posibilidades de conducción autónoma, Elon deja que los propietarios de sus vehículos le hagan el trabajo de testeo, pero a cambio de pagar 15.000 dólares por adelantado (14.261 euros) y acceder así al sistema premium de asistencia al conductor. Según anunció en su día, el sistema lo han probado al menos 400.000 conductores en EE.UU. Pese a haberse quedado muy atrás en cuanto a la presencia de sus coches autónomos en las ciudades, Tesla ha facturado 81.462 millones en 2022 y en 2027 llegará a los 221.686 millones de dólares. Conduzca solo o no, tener un Tesla es señal de estatus para sus conductores. Nadie siente como tales los Waymo o los Cruise.

El coche autónomo de Google impone su velocidad al Tesla de Elon Musk
Tesla no ha conseguido que sus coches sean autónomos y puedan actuar como «robotaxis».

POLÍTICOS CONTRA LOS COCHES AUTONOMOS

Problemas como el bloqueo de calles enteras ocupadas por coches sin conductor, o cuando alguno de ellos se choca o se avería, que en una ocasión un Cruise impidiera que un equipo de bomberos pudiera llegar a su destino, o que algún otro «robocoche» haya llegado a atropellar a un perro frenan, y mucho, que las compañías puedan llenar de vehículos sin conductor las calles y empezar a facturar por ello como querrían. Los problemas que todavía provoca la conducción autónoma generan rechazo.

Y para rechazo el que señalan los expertos de este mercado, que han puesto el foco en las recientes manifestaciones de miembros del Partido Republicano en contra de los vehículos eléctricos y autónomos y creen incluso que si estas opiniones afectan a los resultados de Tesla, y esto puede «enfadar» a Elon Musk, este podría vengarse echándoles de X, el antiguo Twitter, lo que podría ser importante cara al próximo proceso electoral estadounidense de 2024. Lo llaman el «factor Elon».

miembros del Partido Republicano en contra de los vehículos eléctricos y autónomos

Tanto Donald Trum como otros republicanos de su cuerda ya han manifestado públicamente que quieren desmantelar las leyes aprobadas por Joe Biden que apoyan a los vehículos eléctricos, incluidos los aútonomos, por las que se han recaudado más de 500.000 millones de dólares para crear una industria de baterías en EE.UU.

Si todas las compañías desarrolladoras de coches sin conductor encuentrar resistencia política, normativa y ciudadana en Estados Unidos, lo que se pueden encontrar en Europa, ante los problemas de tráfico y la inseguridad que todavía generan, son muchos «no» rotundos. La mayor parte de las ciudades Europeas tienen cascos históricos, calles estrechas, muchas rotondas y muchos peatones. No estamos para ser conejitos de indias en nuestras calles y carretaras. Prefirimos seguir teniendo a un taxista humano al volante.