Este es el mejor postre lácteo para la OCU, y no es un yogur

Los postres lácteos son una tentación irresistible para muchos de nosotros, el broche de oro que cierra una comida o cena con un toque de dulce indulgencia. Sin embargo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte que estos productos, a menudo muy procesados, suelen contener una gran cantidad de azúcar y calorías, por lo que su consumo debe reducirse a lo ocasional. En este contexto, la OCU se ha embarcado en una misión para identificar cuál es el mejor postre lácteo disponible en los supermercados.

Cuando buscamos satisfacer nuestro antojo de algo dulce después de una comida, las opciones son abundantes: tartas, pannacotta, arroz con leche, fruta, mousse, flan, natillas, entre otros. La variedad es sorprendente, tanto en restaurantes como en los pasillos de los supermercados. Tantas opciones que incluso puede llegar a ser abrumadora, y es por eso que la OCU ha decidido arrojar luz sobre este tema y ayudarnos a tomar decisiones informadas.

LA IMPORTANCIA DEL POSTRE

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La gastronomía española es conocida en todo el mundo por su riqueza y diversidad, y uno de los elementos más destacados de esta tradición culinaria es, sin duda, el postre. Los postres ocupan un lugar especial en la cultura española y desempeñan un papel fundamental en la culminación de una comida o cena. Además de ser deliciosos, los postres en España también tienen un profundo valor cultural y social.

Una de las características más notables de la repostería española es su diversidad regional. Cada comunidad autónoma tiene sus propias especialidades y recetas tradicionales que reflejan los ingredientes y las tradiciones culinarias de la zona. Por ejemplo, en Andalucía se disfruta del famoso «flan de huevo» y las «tortas de aceite», mientras que en Cataluña son populares los «panellets» y en Galicia se degustan las «filloas». Esta diversidad es una manifestación de la riqueza cultural de España y se celebra en festivales gastronómicos locales.

La cultura española valora la socialización y el tiempo dedicado a la familia y amigos alrededor de una mesa. Los postres juegan un papel importante en esta dinámica, ya que ofrecen la oportunidad de prolongar la conversación y disfrutar de momentos compartidos después de la comida. En muchas casas españolas, es costumbre servir un café o una infusión acompañados de pequeños postres, como galletas, chocolates o frutas, como colofón perfecto para una comida.

Además, en España, la sobremesa es un momento sagrado. Después de comer, la gente se sienta alrededor de la mesa y charla durante horas, a menudo acompañados de un licor digestivo, como el «licor de hierbas» o el «orujo». En esta ocasión, los postres suelen ser el punto culminante de la sobremesa, y es común disfrutar de pasteles, tartas, helados o frutas mientras se comparten historias y risas.