viernes, 17 marzo 2023

¿Qué es una tarjeta prepago y cuáles son sus ventajas?

A la hora de hacer pagos con tarjeta, una de las opciones de las que disponemos es realizarlos con una tarjeta prepago, la cual tiene una serie de ventajas sobre las “normales” que hacen que sean cada vez más demandadas.

En concreto, son tarjetas de débito que no están asociadas a una cuenta bancaria y que podemos cargar a voluntad cuando necesitemos hacer un pago.

Una de las ventajas más importantes es la seguridad

Las transacciones online son muy seguras y podemos efectuarlas con cualquier tarjeta sin problemas, pero lo cierto es que no paramos de leer noticias en las que se dice que en una empresa se ha producido una filtración de datos.

Esto se está volviendo tan común que muchos especialistas nos advierten de que empleemos una tarjeta prepago por seguridad, ya que así los ciberdelincuentes no van a tener acceso a nuestros datos bancarios.

¿Por qué es tan segura una tarjeta prepago?

Su seguridad viene por la manera en la que se opera con ella, puesto que podemos escoger una que no esté vinculada con el banco, por lo que no se podrá asociar a ninguna cuenta corriente.

A su vez, estas tarjetas se recargan con cantidades de dinero que podemos elegir nosotros, por lo que, en caso de algún tipo de filtración de datos o fraudes, los delincuentes únicamente dispondrán del dinero que haya en ese momento.

Por ejemplo, si en la tarjeta hay diez euros, solo podrán usar esa cantidad. Si intentan hacer un pago mayor, el sistema lo rechazará.

Recarga sencilla

Para que estas tarjetas tengan saldo hay que recargarlas, al igual que se hacía antes con las tarjetas de los móviles.

Cuando queremos cargarla no tenemos que ir a ninguna parte a ingresar efectivo, ya que se puede meter dinero en ella a través de una transferencia bancaria, con una tarjeta de crédito o débito e incluso por Bizum.

Si hacemos las recargas por Bizum o por tarjeta son inmediatas, mientras que si las llevamos a cabo por transferencia habrá que esperar uno o dos días a que lleguen.

Controlamos muy bien los gastos

Uno de los problemas de las tarjetas es que como no vemos el dinero no controlamos bien los gastos. No es lo mismo pagar viendo como los billetes pasan por nuestras manos, que hacerlo con un trozo de plástico.

Las tarjetas prepago ayudan mucho en este aspecto. Antes de usarlas hay que realizar la recarga y además podemos poner en ellas pequeñas cantidades de dinero, lo que favorecerá que controlemos los gastos que hacemos online, haciendo así un consumo más responsable.

Existen tarjetas prepago virtuales desechables

En su afán por mejorar la seguridad, lo que siempre es de agradecer, hay entidades que ya ofrecen tarjetas virtuales desechables.

Estas tarjetas prepago no existen de manera física, sino que solo son un número que nos proporciona el emisor de esta y que en el caso de las desechables sirven para una transacción o mientras nosotros queramos.

Una vez que pagamos con ella en un comercio online y se queda sin saldo, podemos darle a un botón y eliminarla para siempre, generando otra cuando la volvamos a necesitar, de modo que no hay manera más segura de abonar nuestras compras.

Con las prepago físicas podemos sacar dinero de los cajeros y pagar en el supermercado

El caso contrario al anterior es el de las prepago físicas, las cuales llevamos en la cartera con nosotros y que una vez recargadas se convierten en una tarjeta normal y corriente.

Eso significa que vamos a tener la posibilidad de pagar con ella en el supermercado, en la gasolinera o sacar dinero de un cajero siempre que tengamos saldo suficiente, el cual podemos recargar desde el móvil en el momento si nos hace falta.

La tarjeta Plazo es una de las más ventajosas

Yendo a un ejemplo concreto podemos ir a Plazo.es y ver la tarjeta prepago que nos ofrecen, que es una excelente alternativa a las tarjetas bancarias, las cuales suelen tener unas comisiones muy altas.

Se trata de una tarjeta prepago que tiene todas las ventajas que hemos visto antes, de manera que la podemos usar tanto en comercios físicos como en tiendas virtuales.

No tiene comisiones y es posible recargarla por transferencia, Bizum o con otra tarjeta. Además, se puede retirar dinero de todos los cajeros del mundo y utilizarla para hacer pagos en cualquier país.

Además, si la empleamos en España, en muchas compras vamos a obtener reembolsos. Pueden llegar a un 40 % de lo gastado y están disponibles incluso en los supermercados, lo que siempre viene bien a nuestra economía.

Las tarjetas prepago tienen una enorme demanda ahora mismo, puesto que son las más seguras del mercado a la hora de hacer compras online, al no estar asociadas a ninguna cuenta bancaria. Además, suelen ser gratis y sin comisiones, lo que las convierte en una buena alternativa a las que dan los bancos.


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