miércoles, 1 febrero 2023 12:36

Rodríguez-Pina exige datos ideológicos a clientes de Deutsche Bank

Deutsche Bank España no sólo está exigiendo datos personales de sus clientes extranjeros. La filial del banco alemán en España, presidida por Antonio Rodríguez-Pina Borges y cuyo consejero delegado es Íñigo Martos Blázquez también indaga sobre la ideología de los clientes con doble nacionalidad cubana y española.

Así lo expone Lidia Señarís, una mujer cubana afincada en España desde hace más de 20 años, a InfoLibre. Según ha denunciado, Deutsche Bank España le requirió a ella y su marido personarse en la sucursal de Madrid para tratar un «asunto importante». En la cita con el gestor, se le indicó que había que cumplimentar una serie de requisitos en virtud de la ley de blanqueo de capitales. En su caso, se le imputaron «indicios de cubanidad» y se le exigió realizar un cuestionario que podría traspasar la normativa vigente.

Es «el procedimiento que está establecido es enviar el formulario a las personas vinculadas con Cuba por nacimiento, nacionalidad o residencia en dicho país», según afirman desde la filial española de Deutsche Bank.

Entre otras cuestiones, debía dar respuesta a preguntas como: «¿Es el cliente o alguien de tu familia miembro del Partido Comunista Cubano?» o «¿algún familiar del cliente ostenta algún cargo relevante susceptible de ser considerado PEP (Politically Exposed Person, por las siglas en inglés? Si la respuesta es sí, proporcione detalles?», entre otras.

AL MENOS DOS DENUNCIANTES CONTRA LAS PRÁCTICAS DE DEUTSCHE BANK

A juicio de los denunciantes, al menos existen dos públicos, se trata de un trato «discriminatorio», y que según fuentes judiciales, «habría que estudiar el caso, pero habría posibilidad de ganar al tratarse de preguntas que afectan directamente a la persona». Estas cuestiones se cumplimentan por orden de Estados Unidos, cuya legislación no afecta en modo alguno a España ni a los españoles. A preguntas de MERCA2, Deutsche Bank ha asegurado que cumple con «la normativa vigente de blanqueo de capitales y sanciones y embargos», al tiempo que aseguran que «no comentamos sobre clientes particulares».

¿Es el cliente o alguien de tu familia miembro del Partido Comunista Cubano?

Los clientes de la entidad financiera, gobernada por Antonio Rodríguez-Pina Borges, deben rellenar este cuestionario si quieren disponer de su dinero guardado en la cuenta. Una especie de «chantaje», a juicio de Señarís. La entidad financiera ha eludido comentar algunas otras cuestiones de MERCA2, mientras que otras fuentes señalan que es una obligación que tienen los bancos, entre otras compañías, en virtud de la ley de blanqueo de capitales, donde en caso alguno se indica que debe indagarse sobre la ideología de los clientes.

De hecho, las fuentes consultadas apuntan a los artículos 32 y 32 Bis de la ley de blanqueo, ambos referentes al tratamiento de los datos para salvaguardar la privacidad de los clientes.

Durante la reunión, la discusión derivó en un intercambio de palabras hasta que el matrimonio pidió hablar con el asesor jurídico de la sucursal de Deutsche Bank, extremo que les fue denegado. Todos los ahorros que tenían están en esta entidad financiera. Se quedaban sin nada para «poder vivir», una situación muy difícil pese a ser ambos españoles. De hecho, el cuestionario únicamente iba dirigido a Señarís, a pesar de que su marido también figura como titular de la cuenta. En la sucursal les aseguraron que no tenía dicha obligación. La nacionalidad cubana no se pierde y este es el escollo.

DEUTSCHE BANK Y SU POLÉMICO CUESTIONARIO

«En plena democracia en España, el Deutsche Bank se da el lujo de violar alegremente mis derechos y libertades constitucionales como ciudadana española. Nadie puede ser obligado a declarar sobre su ideología», ha lamentado a Infolibre.

Finalmente accedió a cumplimentar el documento pero dejó clara su postura al incluir su denuncia. «Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social», escribió, así como que «nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias», tal y como señala el artículo 16.2 de la Constitución.

Antonio Rodríguez-Pina Borges, presidente de Deutsche Bank España
Antonio Rodríguez-Pina Borges, presidente de Deutsche Bank España

Acto seguido abandonaron la sucursal con el fin de abrir otras dos cuentas corrientes en otra entidad financiera. Una vez hecho, realizaron la transferencia desde Deutsche Bank a las nuevas. Tan sólo dejaron el imprescindible para hacerse cargo de las facturas de la vivienda. La nueva firma, según aseguran, no les pidió realizar cuestionario alguno.

EXIGENCIAS PARA LOS CUBANOS, MIENTRAS HACÍA NEGOCIOS EN RUSIA

Otras fuentes financieras consultadas afirman que no realizan este tipo de cuestionario ideológico a pesar de realizar operaciones en Estados Unidos. De hecho, las cuestiones se centran ahora en los ciudadanos rusos, pero ninguna de ellas se centra en si es o no seguidor de Vladimir Putin o si comulga con la idea de los oligarcas rusos.

La firma alemana tuvo que salir de Rusia tras las críticas de inversores y políticos por sus estrechos lazos con la cúpula de Putin. Deutsche Bank se había resistido a romper los lazos, pero la presión pudo. En un inicio, argumentó que necesitaba mantener la ayuda a las multinacionales que operaban en Rusia. Pocos días después, cambió de parecer. «Estamos en el proceso de liquidar nuestro negocio restante en Rusia mientras ayudamos a nuestros clientes multinacionales no rusos a reducir sus operaciones», afirmó el banco. Eso sí, aseguró que no abriría ni ayudaría a abrir negocio alguno en el país invasor.

El día anterior a la decisión, Deutsche Bank aseguró a sus empleados que no se podía ir de Rusia. «Esta decisión iría en contra de nuestros valores», destacó. «Tenemos clientes que no pueden salir de Rusia de la noche a la mañana». Una muestra más de donde manda Estados Unidos no manda ni el propio máximo ejecutivo de la firma alemana. Poco importan así los valores e incluso la privacidad de las personas.


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