martes, 18 junio 2024

Subidas de tipos, invierno negro en Europa y China crecerá en 2023

Comienza la última semana grande de la banca central de este 2022, un año en el que los aprendices de brujo monetarios han perdido su credibilidad. Nos decían que no iban a subir los tipos de interés porque la inflación era coyuntural y pasajera, pero tras la intervención rusa en la guerra de Ucrania encontraron la excusa perfecta para culpar a los demás de sus errores. Ahora el mercado espera que la Reserva Federal y el BCE anuncien incrementos de medio punto de las tasas de referencia, aunque lo relevante será el tono de los discursos de Jerome Powell y Christine Lagarde en relación al tipo de interés terminal.

TIPOS: NO SE ESPERAN BAJADAS EN 2023

Las últimas jornadas bursátiles han demostrado que lo inversores empiezan a digerir una verdad incómoda que hasta ahora se han resistido a ver. La posibilidad de que se produzcan bajadas de tipos en 2023 cuando se constate la recesión se va alejando y el esperado rally navideño no ha sido tan bueno como algunos esperaban. Si Lagarde y Powell se visten de palomas esta semana es posible que veamos nuevo vigor en el parqué, pero mientras la inflación subyacente siga en niveles elevados los bancos centrales seguirán subiendo tipos, al menos durante la primera mitad del ejercicio.

Tipos
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, y el de la FED, Jerome Powell.

De hecho la banca europea está reduciendo liquidez más rápido de lo esperado, devolviendo casi medio billón de euros al BCE de las subastas a largo plazo. El endurecimiento de las condiciones de estos préstamos que otorga el banco central a las entidades financieras ha provocado que ya no sea rentable acudir a estas ventanas de liquidez. La razón es sencilla: los bancos ya no sacan nada por guardarla y si deciden prestarla asumirán un riesgo que no desean, ya que la situación económica anticipa un repunte de la morosidad.

LA BANCA NECESITA CAPITAL

Esto implica lo que algunos denominan una «subida de tipos por la puerta trasera», ya que implica una restricción crediticia para familias y hogares, que ven cómo los bancos van cerrando el grifo. Y al mismo tiempo el BCE insiste en que las entidades deben aumentar sus provisiones de cara a la recesión. La propia Agencia Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) acaba de alertar sobre la caída en el nivel de capital de las entidades y un aumento de los créditos en vigilancia (impagados). La banca española está, de nuevo, en la cola europea en niveles de solvencia.

Con este panorama es sorprendente que todavía haya políticos y analistas que insistan en que se va a producir un aterrizaje suave de la economía, pero lo cierto es que siempre antes de una crisis se lanza el mismo mantra. En esta ocasión la diferencia es que desde la autoridad monetaria –al menos la europea– se lleva semanas advirtiendo sobre la posibilidad de una crisis financiera. El propio vicepresidente español del BCE, Luis de Guindos, insistió en ello en su última visita a España, pidiendo prudencia a unos bancos que están cabalgando a lomos del Euribor sin ser del todo conscientes de que deben elevar su capital (o al menos no lo dicen).

SIN GAS PARA EL INVIERNO

El otro gran foco se encuentra en la energía. La llegada del invierno vuelve a poner sobre la mesa el debate de la dependencia de los hidrocarburos rusos porque más allá de límites de precios y «topes» políticos, lo cierto es que Europa necesita a su vecino más de lo que admiten los burócratas europeos. Mientras se habla del hidrógeno verde como el bálsamo de fierabrás que todo lo cura los países del Viejo Continente siguen importando Gas Natural Licuado (GNL) ruso, porque lo que no llega por tubo lo hace por barco. Eso sí, a un coste muy superior.

En esta columna semanal hemos insistido mucho sobre la falta de viabilidad del hidrógeno como alternativa a los hidrocarburos y mucho menos si para producirlo es necesario utilizar electricidad exclusivamente de fuentes renovables. La Comisión Europea ha solventado este problema diseñando un reglamento por el cual se permitirá el uso de gas y carbón para realizar la electrólisis y así obtener el hidrógeno, que seguirá siendo calificado de «verde» durante los próximos cuatro años. Una gran tomadura de pelo, digna de un guión de los Monty Python, que muestra hasta que punto la famosa transición energética ha fracasado.

EL USO MUNDIAL DE CARBÓN, PETROLEO Y GAS NATURAL CRECIÓ EN 2021 CINCO VECES MÁS RÁPIDO QUE LA EÓLICA Y SOLAR

Otra muestra de ello es la pelea que hay en el seno de la directiva de BP para dejar de publicar su prestigioso informe anual, el Statistical Review of World Energy, que podría dejar de ver la luz porque la cúpula de la energética se ha dado cuenta de que el dato mata al relato. En su última edición, la de 2021, las cifras muestran que el uso mundial de carbón, petróleo y gas natural combinados creció casi cinco veces más rápido que la energía eólica y solar. 

«RECARBONIZACIÓN» DE LA ELECTRICIDAD

Y en el caso concreto de la generación eléctrica, vemos como en lugar de producirse una descarbonización lo que se está constatando es una «recarbonización». La demanda mundial de carbón se ha disparado por ocho respecto a los niveles de 2020 porque las energéticas europeas están adquiriendo todo el que pueden para quemarlo en las centrales térmicas. La Agencia Internacional de la Energia (IAE, por sus siglas en inglés) espera que el uso de este hidrocarburo alcance su máximo histórico al cierre de este año. 

Los precios de la luz comienzan a subir y se espera que retorne a los 300 euros el megavatio hora (Mwh) alcanzados durante el pasado agosto. Cuando se produzca una bajada drástica de las temperaturas en los países más importadores de gas del centro de Europa las reservas comenzarán a agotarse.

Según Tempos Energía, los inventarios se agotarán antes de que concluya el invierno y no lo harán antes gracias al flujo de gas siberiano que sigue llegando a través de Ucrania. En el caso de Alemania los retrasos en la construcción de sus plantas regasificadoras alejan la posibilidad de acudir al GNL a corto plazo, por lo que no podría poner en marcha su plan de emergencia con restricciones a empresas e industrias que afectará sobre todo al suroeste del país. Y Francia ya sufre apagones.

CHINA CRECERÁ UN 4,7% EN 2023

Mientras todo esto sucede en Occidente, China se prepara para afrontar un 2023 en el que su economía crecerá un 4,7% según las previsiones de la OCDE y que coinciden con las que realiza la agencia Bloomberg. Se trata de una cifra más baja que la media de la última década pero positiva teniendo en cuenta los problemas internos, con una crisis inmobiliaria en plena digestión y un sector financiero que mira cada semana al banco central para recibir su dosis de droga monetaria.

La buena noticia es que la inflación parece controlada de momento, aunque cuando se produzca la apertura total de la economía con el fin de la política del «covid cero» los precios reflejarán el aumento de la demanda. Lo cual a su vez generará tensiones inflacionistas en el resto del mundo por el aumento del importe que habrá que abonar para adquirir materias primas.

AÑO ELECTORAL EN ESPAÑA

En España el 2023 será un año electoral, lo cual no es nada bueno porque los partidos políticos estarán más pendientes de las urnas que de las cuentas públicas, las cuales usarán para intentar comprar más votos. El mercado laboral ya está destruyendo empleo neto (miren las afiliaciones a la Seguridad Social sin desestacionalizar) y las empresas siguen alargando los ERTES pandémicos, mientras los concursos de acreedores suben como la espuma.

Pero como la comparación interanual del PIB sigue arrojando una cifra positiva (mayor que cero) pues el Gobierno mantiene el mensaje de que no pasa nada y que España será el país que más crezca de Europa el próximo año. La realidad es que el resto de socios europeos mienten menos.

En cuanto a la agenda semanal, además de las citas de los bancos centrales para subir tipos de interés, conoceremos la evolución del IPC en la eurozona, así como los datos de producción industrial y los esperados PMIs de diciembre, índices de gestores de compra que sirven como indicadores adelantados de la actividad económica.

En Asia el mercado espera novedades sobre la relajación de las restricciones covidianas y la publicación de las ventas minoristas y de la producción industrial de noviembre. En materia empresarial destaca la junta de accionistas de Inditex y la publicación de resultados del gigante textil. 


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