lunes, 26 septiembre 2022 21:03

La indecisión de la banca preocupa a los promotores de vivienda

Empezamos el año con optimismo en el sector. Los expertos aseguraban que en 2022 continuaría la sólida senda de la recuperación. La demanda contenida por el confinamiento, las oportunidades de inversión en España y el entorno de tipos bajos eran el motor del crecimiento. El contexto actual deja a la banca a una situación incómoda a la hora de tomar posiciones claras frente a la financiación de viviendas y a la inmobiliarias muy pendientes de cuándo y cuánto se cerrará el grifo de los créditos hipotecarias. Pese al escenario convulso, los expertos del sector encuentran factores que podrían dinamizar el mercado frente a todo pronóstico.

Ahora, hemos llegado a septiembre con un panorama económico mucho más complicado que a comienzos de año. Por un lado, la tasa de inflación de España se ha situado en agosto en el 10,4%, por encima de la media europea del 9,1%. Por otro, el euríbor ha terminado el mes de agosto disparado y alcanzando niveles que no se veían en más de una década. La media del mes de agosto se sitúa en el 1,250%, su media más alta de los últimos 10 años. Una subida del euríbor que afecta a las cuotas de los que están hipotecados, pero también a los que quieren firmar un crédito con el banco.

LA BANCA TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Para Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la corporación Vía Ágora y presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE) la situación es compleja y volátil: «Tenemos un encarecimiento de los precios de la energía que se traslada a la producción de las empresas y dependemos de una incertidumbre bélica con la guerra de Ucrania, luego el futuro es incierto. Lo más trascendente que tenemos en el inmobiliario es ver qué posición va a tomar la banca española con respecto a la financiación y cómo va a afectar la subida de tipos de interés del BCE a las hipotecas, porque si suben las hipotecas, la cesta de la compra, los precios de la electricidad y la gasolina, muchas familias lo pueden pasar mal».

Pero en este ambiente de indefinición, Gómez-Pintado resalta algunos puntos positivos que hay en el sector: «Si tomamos como ejemplo a las inmobiliarias cotizadas, todo el producto del año en curso está vendido y también el 80% del 2023 y más del 20% del 2024, luego esto te da una cierta tranquilidad temporal. Otro dato positivo es que no se está dando encarecimiento de mano de obra porque ya se firmó el convenio, y los precios de las materias primas tienen una tendencia a la baja por la falta de consumo de China y la crisis inmobiliaria en China. Luego hay cuestiones muy negativas y otras menos porque el sector está menos apalancado que antes y cuenta con ventas consolidadas a corto y medio plazo».

EL PIB SE CONTRAERÁ

En cuanto a si la economía va a entrar en recesión en España en otoño, Julián Salcedo, doctor en Economía, presidente en Foro de Economistas Inmobiliarios y CEO de Cefyre consultoría, declara con total seguridad que no. «Yo no creo que España vaya a entrar en recesión ni ahora ni en 2023. Otra cosa es que el PIB se contraiga. Se prevé que nos quedaremos en torno al 4,5% o 5% de PIB este año y al año que viene en 2,5% o 3%. Son escenarios que no apuntan a una recesión. Otros países europeos si van a entrar en recesión como Alemania que ya ha entrado», señala Salcedo.

En cuanto al euríbor, que también está causando un gran revuelo, Salcedo expone que «aunque ahora hay mucho ruido por la subida del Euribor, se prevé que cierre el año por encima del 2% y, aun así, los tipos de interés reales son negativos y favorece a la inversión. Con tasas de inflación del 10% y si el Gobierno sube las pensiones y se queda en el 7% o 7,5% sigue siendo muy superior a los tipos de interés que se están cobrando parar financiar operaciones. Otro dato que favorece al inmobiliario es la debilidad del euro frente al dólar para los que no compran en euros, por ejemplo, los países escandinavos».

Por tanto, el doctor en Economía apunta que «hay factores positivos incluyendo la inflación. Porque en épocas inflacionistas, y vamos a vivir una época de larga inflación, ésta es buena para repagar las deudas. Si todo sube y yo contraigo una deuda hoy y la inflación está en tipos del 7%, 8% y 10%, el efecto frente al pago disminuye. Sin embargo, también hay que destacar los puntos negativos: inseguridad jurídica e inestabilidad institucional, las elecciones están a la vuelta de la esquina. Además, pensamos que la banca va a dificultar la concesión de financiación al comprador finalista».


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