martes, 5 julio 2022 5:34

Torre Kio: el comodín de Caixabank en tiempo de cambios

CaixaBank hace una semana ponía a la venta su histórica sede madrileña, situada en el Paseo de la Castellana número 51. Para este proceso de venta el banco ha dado mandato a CBRE. Se estima que podría cerrarse por más de 200 millones de euros.

El 26 de marzo de 2021 culminó la absorción de Bankia por Caixa y nació el gigante CaixaBank. Además, es uno de los mayores propietarios de edificios emblemáticos del país, dote que llega al matrimonio gracias a la herencia de inmuebles singulares que han ido dejando cada una de las 18 cajas que están detrás de ambas entidades. Uno de estos edificios trata de la emblemática Torreo Kio. Es propiedad de la antigua Caja Madrid (hoy Bankia) a la que, tras la puesta en venta de su sede en Castellana 51, ha trasladado parte de sus operaciones.

Este singular edificio le sirve como comodín en tiempos de cambios y reestructuración. Y es que más de 700 empleados de Caixabank podrían verse afectados por la venta de la sede del banco en Castellana 51. Todo dependerá de las condiciones de compraventa y si la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri alquila alguna planta del edificio o incluso las oficinas que se encuentran a pie de calle.  

La estrella azul de cinco puntas que representa a Caixabank fue diseñada por Miró. Luce en esta torre de Castellana 189 desde primeras horas de la mañana tras pasar un día de la fusión.

POSIBLES COMPRADORES DE CASTELLANA 51

El censo que manejan distintos sindicatos cifra en 760 el número de personas que trabajan en esta sede. Una cifra que se ha reducido en los últimos meses teniendo en cuenta que ya ha salido mucha gente a consecuencia del ERE y se han reestructurado los quipos tras la fusión con Bankia.  

Manoteras, donde se encuentran los servicios centrales; Las Rozas, que reubica al personal tecnológico y digital; o una de las torres Kio, donde se situaba la sede de Bankia, se perfilan como los destinos para los empleados que salgan de Castellana 51. 

Hasta la fecha ningún trabajador ha sido avisado del traslado definitivo a cualquiera de estos edificios, explican fuentes sindicales. Aun así, el banco no tiene la obligación de negociar con ellos ni con los empleados si el traslado es de menos de 25 kilómetros, que es lo que marca el convenio.  

La venta de la sede trascendió a principios de abril, según informaron los diarios Expansión y El Confidencial. Castellana 51 había sido la base de operaciones del banco catalán en Madrid hasta la fusión con Bankia, cuando Caixabank decidió instalarse a solo 4 kilómetros de distancia, en Castellana 216, donde se encuentran la mencionada Torre Kio. 

De hecho, el banco que dirige Gonzalo Gortázar presentó hace solo unos días su nuevo plan estratégico en esta nueva ubicación. Según apuntan distintos medios, está previsto que Caixabank reciba este jueves distintas ofertas por parte de los interesados que quieran hacerse con la antigua sede y que la venta se lleve a cabo durante el verano. 

Entre los potenciales compradores se encuentra Inmocaixa, el portal inmobiliario de la Fundación Bancaria La Caixa. Este portal ya ha empezado a invertir en oficinas y recientemente ha comprado algunos edificios en Madrid. Además, la sede de CriteriaCaixa, el ‘holding’ de inversiones que gestiona el patrimonio de la Fundación, también se encuentra en el número 51.  

Fuentes cercanas a la entidad comentan que tendría lógica pujar, pero dependerá de las condiciones y el precio. De momento, se ha conocido que el precio de venta podría alcanzar los 250 millones de euros, que CBRE se encargará de la operación y que hay más empresas interesadas. Desde la entidad no han querido hacer comentarios.

UN COMODÍN PARA LA ENTIDAD

Las dos torres KIO son uno de los elementos más conocidos del skyline madrileño. Los dos edificios, que reciben el nombre oficial de “Puerta de Europa”, difícilmente pueden pasar desapercibidos ni por su ubicación, en plena Plaza de Castilla; ni por su altura, de 115 metros; ni por su arquitectura. Se trata de dos torres inclinadas, simétricas con respecto al eje de la Castellana. Forman una especie de puerta futurista que desafía las leyes de la gravedad.

Conocidas también como Torres KIO, el nombre de la principal empresa accionista del grupo promotor, los edificios comenzaron a levantarse en 1990. Los diseñó el estudio neoyorquino John Burgee Architects. Quedaron finalizados en otoño de 1995. Las bases de las torres son cuadradas, de 35 metros de lado, y la inclinación de los edificios alcanza los 14,3 grados.

Cada rascacielos cuenta con tres sótanos, planta baja, entreplanta para instalaciones y 24 pisos para oficinas, de 1175 metros cuadrados aproximadamente cada planta. A esta superficie habría que añadir la de la cubierta superior, con un helipuerto en cada torre. El acceso a la plantas se realiza mediante ocho ascensores, aunque debido a la inclinación del edificio, cuatro de ellos sólo llegan hasta la planta 13. Esta misma circunstancia, la inclinación, hace que cada una de las plantas sea distinta a las demás. Y es que los límites del espacio se van desplazando respecto al núcleo central de ascensores. Las fachadas mezclan el vidrio, el aluminio y el acero inoxidable, material este último que conforma las grandes bandas brillantes características de esta llamativa pareja de rascacielos.


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