lunes, 23 mayo 2022 20:26

Clemente y Banco Santander, la falsa paz que sostiene a Merlin

La indiferente e inexpresiva amabilidad ha sido la protagonista en el ambiente que se ha respirado en la junta de accionistas de Merlin Properties celebrada esta semana. Es la primera que se lleva a cabo después del episodio de desequilibrio en su cúpula en diciembre. La compañía ha sabido superar el golpe que le produjo en Bolsa la intención de Javier García-Carranza, presidente no ejecutivo y representante del mayor accionista de la socimi, Banco Santander, de despojarle de su puesto de consejero delegado de la cotizada del Ibex. Las diferencias entre ambos eran evidentes y saltaron por los aires a finales de 2021, cuando se convocó una reunión extraordinaria con un solo punto a tratar: el plan de sucesión o cese del fundador de Merlin, Ismael Clemente. Sin embargo, a García-Carranza no le salió bien el jaque mate y sus peones, compuesto por los consejeros independientes y el equipo directivo de la socimi al completo, guardaron su puesto al amenazar con marcharse con Clemente si no era renovado como CEO.

Parecía que las aguas habían vuelto a su cauce con una extraña paz al empezar 2022 con el foco en reforzar las políticas de buen gobierno de Merlin. De hecho, tras el accidentado final de año que vivió la compañía, arrancó 2022 recuperando el primer puesto como mayor inmobiliaria en Bolsa. La socimi superó a Colonial, recuperándose de las fuertes caídas que le supuso en el parqué español esta problemática, y se ha levantado gracias a cifras de doble dígito que mantienen a la compañía como uno de los grandes valores en el sector inmobiliario. Pero quedó sembrada la duda de si solo era la calma que precede a la tormenta.

Aunque el hacha de guerra se ha enterrado, los golpes continúan sin sanar, y tanto Ismael Clemente como Javier García-Carranza sin decir nada han dicho mucho a lo largo del acto de la junta general. En dicha junta ha destacado la reelección del propio CEO como primer ejecutivo junto con ocho consejeros más, la limitación de la remuneración de la alta dirección, y la intención de convertirse en el principal casero español de centros de datos.

ACERCAR POSTURAS

Banco Santander y el fondo Blackrock, dos de los principales accionistas de Merlin, han dado luz verde a todos los puntos a tratar. Entre ellos se encuentran la reelección del propio CEO, Ismael Clemente, como consejero de la entidad, junto con ocho consejeros más. También se ha dado el visto bueno a la repartición de un dividendo de 0,25 euros para el próximo 27 de mayo, así como un plan de incentivos a largo plazo para el equipo directivo. 

El presidente de Merlin Properties, Javier García-Carranza, explicó ayer en la junta de accionistas de la inmobiliaria el nuevo plan de remuneración para los consejeros ejecutivos, Ismael Clemente como consejero delegado y Miguel Ollero como consejero director general corporativo. El plan muestra un recorte en la retribución a partir de 2022. El CEO sólo podrá recibir cinco millones de euros como máximo, frente a los 6,9 millones que metió en sus bolsillos el pasado año. Ollero, por su parte, recibirá como mucho 3,5 millones frente a los 6,5 millones del pasado año. Este nuevo plan de retribuciones ha sido aprobado por el 97% de accionistas, mientras que casi un 93% el plan de incentivos a largo plazo y el informe consultivo del ejercicio anterior lo ha respaldado el 82%.

Ismael Clemente ha sido reelegido como CEO junto con ocho consejeros más

Para darnos cuenta del gran brinco que suponen estas cifras, debemos recordar como en otras situaciones, hasta el 40% de los accionistas no estuvo a favor de la cantidad de dinero destinada a la cúpula de Merlin. En este nuevo planteamiento se ha contado con toda la plantilla para el plan de incentivos a corto plazo, mientras que una cuarta parte de la misma también tiene variable a largo plazo. Esto ha ayudado a acercar posturas. 

En otro orden de cosas, Clemente también ha puesto sobre la mesa la intención de la cotizada de repartir un dividendo extraordinario. Este estará ligado a la venta de las oficinas de BBVA entre julio y septiembre. Un pago de 315 millones de euros o de 0,67 euros por acción. 

Además, ha comunicado que se ha hecho con la licencia en País Vasco para construir el primer centro de datos de Merlin, un negocio que tiene previsto controlar el 15% de la cartera a largo plazo. Este 2022 tienen como objetivo lograr otras tres licencias en Barcelona, Getafe y Lisboa.

Una vez que Ismael Clemente ha terminado de hablar sobre el pasado, el presente y el futuro de la compañía, era el turno de García-Carranza. Ha agradecido a Clemente su explicación «precisa y extensa», y subrayaba que «él sería más breve». Además, ha repetido varias veces el factor de que el trabajador tiene que identificarse también como accionista y propietario, tras recriminar a Clemente que se extienda en su explicación, cuando los accionistas la merecen, para entender el recorrido que vive la empresa. Unas palabras que dejan en evidencia que sigue existiendo una falsa paz.


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