miércoles, 17 agosto 2022 9:35

El PSC resucita a Enric Hernández tras pactar la renovación de TV3… con Junts

El pacto no escrito acordado por los independentistas conservadores y progresistas catalanes a la hora de repartirse el poder decía que la primera fuerza ‘se quedaba’ con el control de TV3 mientras que la segunda ‘se hacía’ con la gestión de Catalunya Ràdio. 

Este pacto, vigente desde que Convergència Democràtica de Catalunya y ERC unieron fuerzas en Junts pel sí, allá por 2015, parece haberse roto al mismo tiempo que se hacían trizas las relaciones entre los ahora postconvergentes dirigidos desde un palacete de Waterloo por Carles Puigdemont y los republicanos comandados por el ‘mártir’ Oriol Junqueras.

LA PINZA CATALANA

Puigdemont, que asegura que Junqueras fue “desleal” durante los momentos álgidos del procés, otoño del 17, está impulsando el cambio de criterio de Junts per Catalunya, por primera vez socio menor de un Govern liderado por ERC.

Y es que los postconvergentes están ejecutando una pinza con el PSC “del 155”, en vocabulario nacionalista, con el ánimo de ‘despolitizar’ TV3 y Catalunya Ràdio para enfado de ERC, compuesta y sin tele.

ERC finalmente se ha avenido al pacto entre PSC y Junts per Catalunya, fuerzas antagónicas que gobiernan en pinza la Diputación de Barcelona (más de 1.000 millones de euros de presupuesto en 2022). Y este acuerdo implica la realización por primera vez de un concurso público para elegir a los nuevos directores de TV3 y Catalunya Ràdio. 

Los republicanos del president Pere Aragonès creen, con buen criterio, que con esta jugada Junts per Catalunya pretende retener el control de TV3 gracias a que la plantilla, forjada en el pujolismo, está de su favor. Y el PSC obtendría árnica del canal al haber conseguido que los de Puigdemont se comprometan a elevar el porcentaje de producción propia de la televisión autonómica más vista del Estado. 

Los socialistas, además, tienen interés en que se cancelen, o al menos se limen, espacios políticos como la tertulia ‘FAQS’ o el satírico ‘Està passant’.

LA CLÁUSULA SECRETA

El verdadero interés del PSC liderado por el exministro Salvador Illa con este acuerdo mediático es que Junts per Catalunya les deje hacer y deshacer en la Xarxa de Comunicació Local, plataforma de la Diputación de Barcelona que coordina a 48 televisiones y 135 radios locales. 

Los socialistas quieren poner al frente de este organismo a Enric Hernández, defenestrado desde que el pasado mes de agosto fuese despedido en TVE tras dos años en los que ha sido acusado, a las pruebas se remiten, de ser un comisario político que vomitaba cada mañana en el Pirulí el argumentario monclovita. 

ENRIC HERNÁNDEZ EN TVE

La temprana carbonización en RTVE de Rosa María Mateo, que prometió regeneración y acabó ofreciendo servilismo hacia el PSOE, obligó a Iván Redondo a cambiar de estrategia en pleno paréntesis veraniego entre las dos elecciones generales de 2019.

El spin doctor colocó en la radiotelevisión pública a Enric Hernández, muy bien considerado en Ferraz desde los tiempos en los que utilizó su puesto como director de El Periódico de Catalunya para orientar el periódico a la línea de acción del PSOE durante el procés.

La plantilla de RTVE recibió a Hernández con sopapo: en su consulta no vinculante solo participaron el 20% de los trabajadores y el resultado fue bochornoso para él (95 votos a favor, 131 abstenciones y 419 votos en contra). 

Este revés no le impidió impulsar varios espacios proclives a La Moncloa, ‘Las cosas claras’, ‘La hora de La 1’ o ‘La primera pregunta’. Y las críticas no cesaron contra el director de Actualidad, cargo de nueva creación que le supuso un obsceno sueldo anual de 156.433,38 euros en 2020.

El pacto entre PSOE y PP para desencallar la renovación del Consejo de Administración de RTVE le dejó sin cargo en junio de 2021, en agosto era despedido con una indemnización de casi 13.000 euros y ahora sueña con volver a la primera plana… si Junts acepta con ello. 

PUIGDEMONT CREE QUE ERC NO RESPETÓ SU CONTROL DE TV3

El progresivo alejamiento de Junts per Catalunya y el hasta ahora director de TV3 Vicent Sanchis provocó que Puigdemont creyese que el directivo intentaba perpetuarse en el cargo con un pacto con ERC. 

Los postconvergentes han mostrado su enfado contra Sanchis en los últimos tiempos y el exconseller ‘puigdemontista’ Lluís Alay ha denunciado que la cadena ofrezca cobertura sobre la crisis de La Palma (¿es porque pertenece al continente africano o por su españolidad?”, preguntó mientras se retrataba).

El enfado de los de Puigdemont se visibilizó con la intervención hace unas semanas del representante de su partido en la Comisión de Control de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA). 

Josep Riera hizo un traje a distintos espacios de la parrilla de TV3: “De ‘Germans’ ya hablamos, que no ha funcionado; ‘La banda sonora’, por ejemplo, no ha arrancado y ha terminado cambiando de horario; ‘L’última nit del karaoke’, de poco a menos; ‘Persona infiltrada’ no despunta, e incluso un clásico como el ‘APM?’ ha tenido algunos registros a la baja que no habíamos visto antes”.

El parlamentario se mostró preocupado porque “el ‘Planta baixa’, lejos de consolidarse, ha tenido caídas preocupantes de audiencia, paralelamente a una cierta desorientación en los planteamientos. También el ‘Tot es mou’ ha tenido descensos y desorientaciones que también nos preocupan. Y el ‘FAQS’ está instalado en una media ya por debajo de la media de la cadena, muy baja“.

Junts per Catalunya cree que Sanchis se había alineado con el tertuliano más influyente de TV3 tras la ‘caída’ en desgracia de Pilar Rahola, el periodista Sergi Sol, íntimo de Oriol Junqueras y defensor en ‘Al rojo vivo’ de la estrategia posibilista de los republicanos frente al rupturismo postconvergente.


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