martes, 4 octubre 2022 8:38

Las eléctricas rechazan la intervención y apuestan por un pacto con las gasistas

Intervenir el mercado para poner techo a los precios de la electricidad ha sido de una de las soluciones barajadas en las últimos días por el Gobierno de España y también deslizada como una alternativa viable por Bruselas en la Cumbre internacional que concluye este viernes. El precio del gas está disparando el coste de la electricidad desde hace meses, en un contexto en el que la elevada demanda, necesaria para la generación eléctrica, y la tensión internacional con los proveedores de la energía ha elevado el MWh en el mercado mayorista hasta picos de 700 euros/MWh.

En medio de un debate que mantiene en vilo a las economías de todo el mundo, España reivindica sus características específicas, en concreto las de la Península Ibérica, como una «isla energética» junto a Portugal, en palabras del propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Entretanto las reuniones entre el Ministerio para la Transición Ecológica y el sector eléctrico no terminan con soluciones concretas. En mitad de las negociaciones, la discusión se traslada a Europa, donde las decisiones tampoco serán vinculantes para los Estados Miembros.

En este panorama, las eléctricas vuelven a dar un paso y anticipan soluciones ante un Gobierno paralizado. En este complejo contexto en el que los consumidores de electricidad, tanto grandes (industria) como pequeños (usuarios) pagan o terminarán pagando la factura que arrastra el sistema marginalista, fuentes del sector eléctrico han revelado que «no hay necesidad de intervención por parte del Gobierno de la nación porque un acuerdo entre las empresas gasistas y las compañías eléctricas sería posible dando lugar a un descenso generalizado de las tarifas eléctricas».

Las mismas fuentes aluden a que «una rebaja del precio del gas de 10€ kW/h, tendría un impacto muy positivo, alrededor de 25€, en el precio de la electricidad. Ello podría hacerse a través de un acuerdo de mercado, sin necesidad de intervención alguna por parte del gobierno».

Aun así mantendrían las gasistas un margen muy alto para el sector del gas, si tenemos en cuanto unos precios de la importación en torno a 60€, según cifras de la CNMC.

Esta idea muestra claramente que no existen los denominados beneficios caídos del cielo (windfall profits) de las eléctricas, como ya demostraron las grandes compañías en sus conversaciones con la ministra y con el propio presidente del Gobierno. «Si estos existieran, las propias eléctricas no tendrían interés en promover un precio del gas más ajustado», añaden.

Estas mismas fuentes declaran que según la Dirección General de Aduanas, el gas entra en España a 58€ MWh, cifra media del mes de diciembre de 2021, y fue vendido ese mismo mes en el mercado interno por 111 €: un margen del 100%, es decir, «venden al doble de lo que compran».

Las eléctricas, «ante un margen tan brutal del gas, proponen negociar con las gasistas para que cada 10 € de reducción de este amplio margen, el precio de la electricidad caiga 25 €, sin necesidad de intervención del Gobierno».

REUNIÓN SECTORIAL CON EL GOBIERNO

Los directivos de Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP, Acciona y Repsol llegaron a la reunión de este martes con la lección bien aprendida y con los deberes hechos. La campaña de la semana pasada, desmontando las propuestas que había hecho públicas el Ejecutivo, surtió efecto. Nada de proponer recuperar el precio máximo de 180 euros por MWh para el mercado mayorista eléctrico. Nada de hablar de ‘beneficios caídos del cielo’, que las eléctricas demuestran por activa y por pasiva que no existen. Nada de asumir un nuevo ‘hachazo’.

En la reunión, Pedro Sánchez, en tono constructivo, les regaló los oídos a las eléctricas haciéndoles ver su importancia estratégica para el futuro del país, para la Transición Ecológica y para acelerar la transformación energética. El presidente explicó a los máximos responsables de las grandes compañías que Gobierno y eléctricas tienen que ir de la mano para conseguir la autosuficiencia energética, instándoles a fomentar redes y almacenamiento. Y que se acabó lo de tomar decisiones unilateralmente sin previa consulta, incluso si es posible, se hará con previo consenso.

El jefe del Ejecutivo también les dijo, en presencia de Teresa Ribera, que no se preocupen por las palabras de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en las que pide poner un impuesto especial a las grandes eléctricas, porque no se contempla. Demostraba, así una vez más la nula sintonía entre los socios de gobierno.

Por supuesto, destacó que es momento de arrimar entre todos el hombro, y que se necesita un «esfuerzo adicional y un mayor compromiso» para rebajar los precios de la electricidad y atenuar la difícil situación que atraviesan los consumidores domésticos del mercado regulado y la industria. Vamos, nada que no supieran todos los allí presentes, que salieron con la sensación de que habían perdido unas cuantas horas de su valiosísimo tiempo.

Una fuente cercana al sector eléctrico reconocía a MERCA2 que «no nos ha dado una respuesta sobre poner un tope al gas». Y es que, como se sabía, Moncloa no va a dar ni un solo paso hasta que Sánchez regrese el viernes de Bruselas con las resoluciones del Consejo Europeo bajo el brazo.


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