miércoles, 17 agosto 2022 2:06

Cinco ganadores y un perdedor del duelo España-Marruecos

En los últimos días hemos sido testigos de una maniobra política a cinco bandas, con España como actor principal y el Sáhara Occidental como gran perjudicado, que puede ser decisiva en el corto y medio plazo para el panorama europeo. Marruecos es el gran vencedor inmediato de la partida energética, España y Argelia lo serán a corto plazo, y Estados Unidos y la Unión Europea en el medio plazo.

El pasado viernes, España se sorprendía con un vuelco en su postura política sobre la situación del Sahara Occidental. Según el comunicado del Gabinete Real marroquí, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó en un escrito dirigido al rey Mohamed VI que «reconoce la importancia de la cuestión del Sáhara para Marruecos», por ello, «España considera la iniciativa marroquí de autonomía, presentada en 2007, como la base más seria, creíble y realista para la resolución de este disputa».

Horas después de hacerse público este comunicado, desde Moncloa se confirmaba la veracidad del mismo y el giro en la posición de España, levantando ampollas en la coalición  de Gobierno, puesto que, una vez más, Unidas Podemos había quedado fuera de juego, al no haberse informado a ninguno de los ministros de la formación morada.

HUB ENERGÉTICO EN ESPAÑA

Estados Unidos quiere que España se convierta en el Hub energético de Europa, con el fin de que la Unión Europea se desligue definitivamente del gas ruso y que, de esa manera, la economía de Rusia quede estrangulada, lo que acercaría sobremanera la caída definitiva de Putin, si es que no cae antes a consecuencia de la guerra de Ucrania.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sabe que el dinero que financia la guerra de Ucrania le llega a Putin de la energía y quiere cortar ese suministro incesante de millones de dólares. Para ello necesita que la UE compre el gas y el petróleo en otros mercados, sin que ello suponga disparar más los ya desorbitados precios de estas dos commodities.

Si el plan sale según lo previsto, el gasoducto del Magreb volverá a abrirse para recibir gas desde Argelia

España está en el lugar adecuado y posee algunas de las infraestructuras (seis regasificadoras) necesarias para conseguir el objetivo marcado tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea, pero es necesario completar el círculo, si no es así, de nada valdrán todos los esfuerzos que se realicen. ¿Y cómo? Esencialmente en dos direcciones: una mayor capacidad de recibir gas de Argelia, y una mayor interconexión de España con Francia y, en consecuencia, con el resto de Europa.

WENDY SHERMAN A ESCENA

Y aquí viene el movimiento deslizado la semana pasada como antesala a lo que se venía gestando durante varios meses. Estados Unidos ha dejado claro que en la situación geopolítica actual, con una guerra en el este de Europa, de consecuencias todavía imprevisibles, hay que poner orden en la frontera sur del viejo continente.

Las tensiones entre España y Marruecos y, entre Marruecos y Argelia, no pueden continuar. ¿Que hay que sacrificar los deseos del pueblo saharaui para conseguirlo? Pues se hace. Se trata de un daño colateral por el bien común de occidente y que, si se puede, se intentará compensar de alguna manera en el futuro.

¿Cómo ha conseguido Biden que el plan se ponga en marcha? Pues con la inestimable ayuda de una de las mejores negociadoras del mundo: Wendy Sherman. También conocida como Silver Fox (zorro plateado) por lucir una media melena canosa y por su astucia, es una de las diplomáticas más poderosas del mundo, a la que se le suelen encargar los asuntos más complejos.

Actual subsecretaria de Estado de los EEUU viajó hace unos días a Europa y al norte de África para mantener reuniones con representantes del ministerio de Asuntos Exteriores español y con interlocutores de los gobiernos de Marruecos y Argelia. En esas conversaciones se fraguaron los primeros pasos para llevar a cabo el plan diseñado para dar un vuelco al panorama geoenergético europeo.

Sherman expresó al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y a la secretaria de Estado del ramo, Ángeles Moreno, los deseos de Estados Unidos y les tranquilizó confirmando el compromiso de Argelia de mantener e incluso incrementar las exportaciones de gas a nuestro país.

CINCO GANADORES…

Según el plan establecido, Marruecos gana porque se sale con la suya, después de décadas de paciente -o no tan paciente- espera. Tras más de 40 años de presiones a España y a la comunidad internacional, y de enfrentamientos más o menos intensos con Argelia, acabará teniendo la soberanía sobre el Sáhara Occidental, que era su objetivo. Además, contenta a su gran aliado, Estados Unidos, y potencia su liderazgo en el norte de África.

Argelia, que siempre ha apoyado el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación, ganará en el corto plazo porque es un país cuyo PIB depende de la energía en un 90%, con lo cual, si consigue ser parte de la solución energética de la UE, el país se enriquecerá mucho más. Pero para ello Argel deberá tragarse el sapo del Sáhara Occidental, como se lo ha tragado Sánchez en España, y retomar las relaciones con Marruecos en los próximos meses. La paz es mucho más rentable que la guerra. La estabilidad también lo es mucho más que la inseguridad.

España recibirá apoyo económico de la UE para aumentar la interconexión con Francia

Deberá olvidarse de conflictos estériles y decidir si quiere enquistarse en un problema antiguo o dar un impulso al país consolidando su posición de fuerza en el panorama geoenergético mundial. De momento tiene que mostrar su agravio con España, pero con el tiempo seguirá el plan establecido y logrará mucho dinero. Tiene gas y petróleo de sobra y hará caja con Europa.

España gana también en el corto plazo porque se asegura unas buenas relaciones con su país vecino, que dejará de ponerle piedras en el camino, como lleva haciendo décadas. Se supone que la frontera sur comenzará a ser mucho más eficiente de lo que era hasta ahora, y se potenciarán las relaciones comerciales entre España y Marruecos.

Si todo sale según el plan trazado, el gasoducto del Magreb debería volver a abrirse para recibir gas desde Argelia, pasando por territorio marroquí, con lo que ya no se debería pagar el sobrecoste de los buques metaneros. Y además, España recibirá apoyo económico de la UE para aumentar la interconexión con Francia (proyecto Midcat e incluso algún gasoducto más).

Estos gasoductos, que convertirán a España en el hub energético que EEUU quiere, comenzarían llevando gas a Europa para, con el paso del tiempo, acabar llevando gas renovable, que es una de las grandes aspiraciones del Gobierno, y donde España quiere ser una referencia europea.

Estados Unidos ganará en el medio plazo con estos movimientos. Primero, porque consigue que dos países con una localización estratégica como España y Marruecos estabilicen relaciones y sirvan de aliados para sus intereses en la zona. Segundo, porque venderá millones de toneladas de gas a Europa, entrando por España. Y tercero, porque estrangulará la economía rusa, reduciendo drásticamente las posibilidades de que Rusia siga con su ímpetu imperialista. Además, alejará a Argelia de círculo de aliados de Rusia (algo más complicado, pero que acabará llegando si el país africano quiere subirse al tren del desarrollo).

La Unión Europea ganará también en el medio plazo porque dejará de depender energéticamente del gas ruso, sin perder estabilidad en el suministro ni tener que tragar con las exigencias de un tirano como Vladimir Putin. La mayor interconexión con el norte de África, será fundamental para evitar nuevas crisis energéticas hasta que las energías renovables se basten para abastecer a cada país y, además, tendrá un mayor control sobre la inmigración ilegal por la frontera sur, así como una relación más fluida con países clave en la lucha contra el terrorismo islámico.

… Y UN SOLO PERDEDOR

El gran perdedor es el pueblo saharaui, que se verá sometido a la soberanía de Marruecos, y no podrá tener el tan ansiado referéndum de autodeterminación. Algo que, por otro lado, cada vez estaba más lejos, tras los apoyos explícitos de Estados Unidos, Francia o Alemania al gobierno de Marruecos.

En definitiva, que el plan es de tal envergadura que, si sale bien y todos los actores cumplen con su papel, puede suponer un antes y un después para Europa y el norte de África y, como se ve, parece que merece la pena tragarse el orgullo ideológico por un bien, común y propio, de grandes dimensiones.


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