sábado, 1 octubre 2022 9:47

Andrea Zanon anuncia que las inversiones ESG serán tendencia en 2022

En 2021, ESG fue una de las inversiones que creció más rápidamente. Esto se debe también a las actuales crisis climática y la del Covid19, junto a las nuevas regulaciones ESG que hoy son más transparentes y sistemáticas.

El año 2021 fue considerado el momento en que se resolvería la crisis climática global. Uno de los eventos clave para que esto sucediera fue la Cumbre Climática COP26 de Naciones Unidas organizada en Glasgow en noviembre de 2021.

A esta cumbre asistieron más de 100 jefes de Estado. Estos líderes mundiales fueron convocados por las Naciones Unidas para dar seguimiento a la puesta en marcha del Acuerdo de París de 2015. Estos responsables de Estado se habían comprometido a alcanzar las emisiones netas cero para 2050.

Conseguir estas reducciones permitiría mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C en comparación con el período preindustrial y, de esta manera, evitar el riesgo de desastres naturales que costarían al mundo entre 11-14% del PIB para el 2050 (Aseguradora Swiss-RE).

Este esfuerzo fracasó y los compromisos actuales (basados ​​en el presupuesto de carbono disponible para alcanzar estos objetivos) darán como resultado un aumento de la temperatura de 2,9 °C para fines de siglo.

Los verdaderos ganadores de la cumbre fueron el sector privado y los mercados de capitales, que cada día desempeñarán un papel más destacado en el manejo del riesgo climático y social. Lo harán a través inversiones ESG, con un mayor enfoque en energías renovables y sostenibles, particularmente en la UE y en los EE. UU.

Andrea Zanon abordó el tema sobre ESG en un artículo en que mencionaba que “en los últimos 24 meses, las acciones de compañías ESG han surgido mucho y han demostrado que pueden resistir mejor las condiciones del mercado bajista”.

Además, las empresas enfocadas en ESG son más resistentes durante períodos de alto riesgo y alta volatilidad del mercado, como la reciente pandemia de COVID-19. El año 2021 se caracterizó por un aumento de la inversión sostenible y de impacto, donde solo los fondos ESG invirtieron $120 mil millones. Este pasado año también estuvo marcado por una mayor desinversión (por parte de las dotaciones, los fondos de pensiones, y las universidades como Harvard) en las empresas y en los sectores que no están comprometidos con la mejora ambiental.

A finales de diciembre de 2021, un total de más de 1500 instituciones que representan $39,2 billones en activos han comenzado, o se habían comprometido a desinvertir totalmente en empresas de combustibles fósiles.

Para aportar un ejemplo de esta tendencia, aproximadamente $15 billones salieron del sector hidrocarburos por motivos de riesgo reputacional. Esta desinversión puede interpretarse como una “desvinculación moral” de los inversores hacia estas empresas y sectores que causan daños irreversibles al medio ambiente y la sociedad global.

La COP26 terminó con un claro impulso a la inversión ESG 

En otras palabras, ESG representa el camino más fácil para las corporaciones y la sociedad para contribuir a la mitigación del cambio climático. En el lado negativo, esta tendencia ESG inevitablemente desencadenará más «Greenwashing o Lavado Verde», el proceso de promover información de marketing manipulatoria por parte de ciertas empresas sobre cómo sus productos y servicios son más respetuosos con el medio ambiente. El lavado verde es esencialmente una afirmación no comprobada que manipula a inversores y consumidores.

En 2022, veremos que la inversión ESG madurará, y será mejor respaldada por soluciones transparentes basadas en datos que permiten a los inversores invertir con más seguridad mientras preservan y aumentan su capital.

A nivel regulatorio, la Unión Europea se ha posicionado como la región líder en términos de estándares regulatorios y de divulgación, que deberían comenzar a tomar forma hacia fines de 2022. Estados Unidos está acelerando sus planes de acción ESG impulsado por el proyecto de ley Build Back Better (proyecto de 2 trillones que incluye 500 billones para el cambio climático).

Andrea Zanon estima que este proyecto de Ley Build Back Better será aprobado a finales del segundo trimestre de 2022 y que representa un gran impulso global para las inversiones ESG.

Es importante diferenciar que mientras en la UE la tendencia ESG es una agenda impulsada por las políticas «de arriba hacia abajo», en USA es una agenda impulsada «desde abajo hacia arriba» promovida por los administradores de activos, los bancos y el sector privado.

En términos de mercados financieros, es poco probable que podamos tener estándares regulatorios únicos que puedan adaptarse a todos. Estos estándares aún tardarán en materializarse y es poco probable que estén disponibles hasta principios de 2023. La buena noticia es que tanto la UE, y los reguladores financieros de EE. UU., como más de 100 gobernadores de banco centrales están alineados para coordinar la regulación ESG para garantizar que se establezcan marcos transparentes y más estandarizados.

El futuro cercano

Por primera vez en la historia, «la geopolítica climática» parece estar alineándose y tanto el sector público como el privado, incluso los mercados de capitales, están conscientes de que nos enfrentamos a crisis inminente y que la inversión sostenible y las finanzas verdes son las herramientas más eficientes e inmediatas para ralentizar los riegos climáticos y sociales.

Así lo demuestra el crecimiento de inversiones sostenibles en 2021, que por primera vez superó a las inversiones en productos financieros tradicionales.

Los inversionistas, especialmente después de la crisis de Covid 2020, están invirtiendo en empresas que son más responsables, ya que estas realizan un cambio positivo y mitigan su impacto ambiental y social.

En otras palabras, según Andrea Zanon, las corporaciones que demuestren un alto compromiso en ESG serán altamente valoradas en el mercado de valores.

No hay duda de que el mercado ESG está de moda, ya que adjunta elementos de las crisis actuales juntos a las innovaciones tecnológicas que aportan las soluciones.

*Andrea Zanon es un asesor internacional de ESG, tecnología y finanzas que ha asesorado a 20 países sobre estrategias de resiliencia y gestión de riesgo


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