miércoles, 19 enero 2022 15:46

El taxi de Barcelona rompe con la «locura» de Colau y agita las calles

El taxi de Barcelona se revuelve por primera vez contra la política de movilidad del Ayuntamiento dirigido por Ada Colau y Jaume Collboni. Hasta ahora, las protestas se dirigían contra Uber o el decreto de Ábalos, pero no contra el plan de transformación de la Ciudad Condal.

Las próximas movilizaciones se producen apenas dos meses después de la salida de la socialista Rosa Alarcón al frente de Movilidad, que sentó como una jarro de agua fría al sector. Y es que, Alarcón había aceptado todas las exigencias del sector regulado contra las empresas de alquiler con conductor (VTC), especialmente las que afectaban a Uber, que sólo puede operar con taxistas.

Alarcón hacía suyas las reivindicaciones del taxi, incluidas las de Élite Taxi, el sindicato que ha abanderado las últimas movilizaciones. En mayo, la movilización consistió en circular muy despacio por las principales vías, colapsando el centro de la ciudad. En aquella protesta se exigió el desarrollo de una app pública para poder pedir el servicio y un mayor control sobre las VTC. El Ayuntamiento tendrá lista la aplicación informática el próximo año, mientras que la policía local se ha empleado a fondo para sancionar a las VTC.

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona

El Instituto Metropolitano del Taxi, dirigido entonces por Alarcón, había tomado buena nota de estas peticiones. También el área de seguridad del Ayuntamiento, en manos del socialista e independiente Albert Batlle. La Guardia Urbana comenzó a multar a las VTC por supuestas infracciones, como no llevar la hoja de ruta, desplazarse a realizar el servicio sin haber salido de la base o bien por disponer de dispositivos de luz prohibidos, entre otras razones. Las sanciones llegaron casi al millar en las primeras semanas, contentando así a los taxistas que exigían cumplir la ley.

LAS CONCEJALES DEL PSC SE NIEGAN A SENTARSE CON LOS TAXISTAS

No obstante, el recién inaugurado túnel de Glòries ha desatado estas nuevas movilizaciones. La infraestructura tiene una salida antes de entrar, pero no los taxistas tienen prohibido su uso, como también los conductores de un vehículo privado. El nuevo gerente de Movilidad, Manuel Valdés y su equipo técnico, ha aprobado esta normativa. La orden proviene de Janet Sanz, concejal de Movilidad, con el aval de Laia Bonet, la concejal de la Agenda 2030.

Las responsables de movilidad aún no se han reunido con los taxistas, que echan de menos a Alarcón, al menos su trato humano y su sensibilidad para abordar estas reivindicaciones. «La próxima reunión en la mesa técnica será con 5.000 coches en las puertas del Instituto Metropolitano del Taxi», ha advertido Álvarez. Por el momento, las concejales Janet Sanz y Laia Bonet han esquivado estas negociaciones. «No se han querido sentar con nosotros«, afirman desde el sector.

Álberto Álvarez, líder de las protestas del taxi en Barcelona
Álberto Álvarez, líder de las protestas del taxi en Barcelona

De esta forma, los usuarios del taxi se bajaban directamente del vehículo dado que las carreras se eternizaban para quienes llegaban desde Badalona. No hay opción alguna para tomar la rampa hacia la plaza y poder circular por arriba. Tan sólo lo tienen permitido los autobuses y bicicletas. La vigilancia se realiza con cámaras.

Los viajeros del autobús son ciudadanos de primera; los del taxi, de segunda

«Los viajeros del autobús son ciudadanos de primera; los del taxi, de segunda», ha afirmado Alberto ‘Tito’ Álvarez, portavoz de Élite Taxi y líder de las protestas. Y es que, los taxistas no pueden circular por esos carriles, ni libres ni ocupados.

EL TAXI ESTALLA CONTRA LOS CARRILES EXCLUSIVOS PARA EL BUS

Estas vías están separadas del resto con pivotes verdes, imposibles de cruzar sin provocar desperfectos al vehículo o incluso provocar un accidente. Sin esta escapatoria, los viajeros que optan por este servicio regulado están sometidos a la misma regulación que el vehículo privado. Y es que, la intención del Ayuntamiento es fomentar el uso del transporte público y ahora el taxi se ha quedado fuera, pese a realizar un servicio público, cuyas tarifas están reguladas precisamente por el mismo Ayuntamiento que les prohíbe circular por estas vías.

La salida de Glòries no es la única vía que tiene estos odiados pivotes verdes. Ya estaban en vigor en L’Hospitalet, en la carretera de Collblanc y estás proyectados para la profunda transformación que sufrirá Via Laietana, una arteria muy importante para el sector al tener la parada más rentable de toda la ciudad: Antonio Maura. Es punto neurálgico no sólo por el turismo que transitaba la zona, sino también por su cercanía al Ayuntamiento, la sede de la Generalitat, de CC OO, Foment del Treball y centro de numerosas empresas afincadas en las calles colindantes.

Con este escenario llegaba Élite Taxi a la Mesa Técnica del sector, presidida por Valdés. Los representantes del sindicato tan sólo tenían una única propuesta. Eliminar la prohibición de la salida del túnel de Glòries para sus vehículos. Valdés respondió con una negativa provocando la salida de los representantes de este sindicato en la negociación. «Recularán. Darán marcha atrás más tarde o más temprano«, afirman los sindicatos consultados por MERCA2. Por el momento, STAC, con dos representantes en esta mesa, apoya las movilizaciones, pero rechaza ir más allá y realizar paros masivos, como sucedió en 2019. Otros representantes esperan aún a realizar declaraciones oficiales, pero fuentes internas destacan la «necesidad de eliminar el vehículo privado en Barcelona». Todo por el negocio.

LA GERENCIA DE MOVILIDAD RECHAZA LAS PETICIONES DEL TAXI

Por otro lado, las relaciones entre Valdés y los taxistas son inexistentes. Desde la llegada del concejal socialista al área de movilidad «no ha habido comunicación de ningún tipo«, afirman desde el sector. Tampoco se les ha dado a conocer los planes del Ayuntamiento para cambiar la movilidad de Barcelona. Los taxistas, de hecho, no habían iniciado protesta alguna ni por el caos circulatorio provocado por los bloques de hormigón instalados en las vías, ni tampoco por las superislas, grandes manzanas cortadas al tráfico privado. La razón es que no les afectaba.

Sin embargo, los carriles exclusivos para autobuses y bicicletas ha sido otro cantar, pese a ser «muy comprensivos» con los cambios en la ciudad. «Estamos en una etapa de transición y todos tenemos que ser sensibles», ha afirmado Álvarez cuando se le ha preguntado por los motivos de esta nueva protesta. «Los usuarios del taxi se bajan del coche«, ha explicado. La gota ha colmado el vaso con la futura eliminación de la parada de Antonio Maura. «Nos están haciendo daño», ha lamentado.

Ni una palabra para los conductores privados que tienen que trasladarse desde fuera de la ciudad para trabajar en Barcelona. Ni un acto de condescendencia por parte del sector. Y es que, trasladarse en transporte público por Barcelona conlleva grandes pérdidas de tiempo debido a su lentitud y continuos retrasos. Usar el taxi tampoco es viable. El elevado precio hace prohibitivo para muchas familias su uso diario.

EL TAXI EXIGE MÁS FLEXIBILIDAD AL AYUNTAMIENTO

Los representantes del taxi llegaron a la negociación con las protestas como respuesta. Estaban ya votadas por los asociados de Élite el pasado miércoles, y el ultimátum no funciona por ahora con la nueva cúpula de movilidad. Se exigió «flexibilidad» por las partes, pero el Ayuntamiento está enrocado en su afán de paralizar la circulación de coches por la ciudad, pese a ir en contra del sentido común. Si, por ejemplo, los camiones no pueden abastecer a los comercios y restaurantes, ¿cómo lo van a hacer con estas prohibiciones? ¿Lo harán los taxistas?

La medida de los representantes para parar esta «locura impuesta por Colau» es volver a sacar músculo y presionar para obligar al Ayuntamiento a dar una difícil marcha atrás. Hasta ahora, Colau sólo ha rectificado ante algunas protestas vecinales por su «urbanismo táctico«, como las enormes piedras de hormigón colocadas justo en las puertas de un colegio.

«Salimos muy perjudicados en muchas zonas de la ciudad«, ha afirmado el líder de estas movilizaciones, pero no ha sido hasta la apertura del polémico túnel de Glòries cuando se han fijado en la nueva reestructuración de Barcelona, que lleva imponiéndose desde 2015.

Sólo cuando los cambios urbanísticos han afectado al sector han comenzado las protestas. «Si en esta reunión no se desbloqueaba este problema se activarían los protocolos para iniciar movilizaciones«, ha dicho Álvarez, que espera ahora agitar las calles de forma masiva ante la «carrera de obstáculos» que se ha convertido Barcelona para circular.


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