viernes, 21 enero 2022 11:33

La España rural se levanta, el incierto futuro de la FED y gasoil para la transición verde española

Con las cosas de comer no se juega, uno de los axiomas que nos muestra el sabio refranero español y que sirve para explicar cómo la inflación ha pasado de ser una entelequia de la que sólo hablábamos algunos economistas temerosos del efecto perverso provocado por décadas de herejía monetaria. Ha tenido que llegar una pandemia y una Gran Reclusión para que se haya trasladado al sector primario y a la cesta de la compra. Y ahora es muy difícil volver a meter al travieso genio en la lámpara. De hecho la España rural ha decidido levantarse y reclamar a los políticos una respuesta a una crisis que, en realidad, han provocado ellos mismos.

Bajo el nombre de “la España VaciLada” –en clara referencia a la “España vaciada” que tanto le gusta mencionar a los burócratas para arrimar el ascua a sus sardina– los agricultores y ganaderos han salido a la calle. Productores lácteos en Galicia, jornaleros gaditanos, agricultores extremeños. ganaderos cántabros y otros colectivos del sector primario nacional han cortado carreteras y convocado movilizaciones siguiendo la estela de los transportistas, que mantienen en vilo al Gobierno con su amenaza de huelga navideña.

Y es que llueve sobre mojado, ya que la actual crisis energética ha disparado los costes de los agricultores y ganaderos, que ya tuvieron que aceptar el golpe de la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y que sufren en sus propias carnes los desvaríos del ministerio de Consumo que dirige Alberto Garzón, que en su manual de comida saludable presentada en sociedad excluye al vacuno, al porcino, al ovino y al conejo, todos ellos elementos de una dieta mediterránea que está en peligro por las decisiones de ecologistas de salón. Es lo que sucede cuando el futuro del campo español depende de comunistas caviar más acostumbrados a pisar moqueta que a llenarse las botas de barro.

Mientras tanto la inflación sigue golpeando a la gran mayoría de trabajadores, a los ahorradores, a los pensionistas, a los desempleados y a las empresas que no tienen poder en el proceso de fijación de precios, así como a las compañías que ofrecen bienes y servicios no esenciales. La inflación es el impuesto silencioso que pocos consideran una amenaza hasta que el monstruo es tan grande que ya no es capaz de esconderse debajo de la cama. Hasta que no ceda terreno el precio de la energía no sabremos si se trata de un problema coyuntural o estructural, aunque el Banco Central Europeo (BCE) eluda la cuestión para no tener que plantear una subida de tipos en el corto plazo.

«Es muy poco probable que se cumplan las condiciones para subir tipos el próximo año”, dice la presidenta de la autoridad monetaria, Christine Lagarde, en lo que supone más un deseo que una afirmación fruto de un análisis riguroso. Se confirma, por tanto, que el BCE y la Reserva Federal de EEUU seguirán caminos separados –una vez más– aunque si Jerome Powell no sigue en el banco central estadounidense y es sustituido por Lael Brainard es posible que el famoso y esperado tapering se quede en agua de borrajas. En ese caso Wall Street mantendrá la euforia mientras el resto de los agentes económicos sufren las consecuencias de la eutanasia del rentista.

¿POWELL O BRAINARD?

En los próximos días Joe Biden terminará de deshojar la margarita y tomará una decisión, ya que Powell termina mandato el próximo febrero y la Casa Blanca no quiere demorar mucho la cuestión para no introducir más incertidumbre en los mercados. El traspaso de poder a la vicepresidenta Kamala Harris por la prueba médica que se ha realizado el presidente podría aplazar el anuncio, aunque los medios financieros estadounidenses creen que se comunicará en los próximos días. Algunos todavía piensan que los banqueros centrales son independientes del poder político, como los niños que creen en los Reyes Magos de Oriente.

Por cierto, que ahora que estamos en plena recuperación de los hidrocarburos para la agenda sostenible no nos debería extrañar que el ministerio de Transición Ecológica que dirige la vicepresidenta tercera Teresa Ribera, haga bueno el refrán que dice que en casa de herrero, cuchillo de palo. Resulta que la sede ministerial donde trabajan encargados de velar por la descarbonización de la economía española usa gasoil para la calefacción. Una de esas paradojas que nos traen los tiempos actuales, en los que habitualmente la realidad supera a la ficción.

BLOQUEO DEL GASODUCTO NORD STREAM 2

Hablando de cosas serias, el precio del gas continúa su escalada, pero no porque los rusos sean muy malos y los europeos muy buenos, sino porque Alemania está bloqueando la puesta en funcionamiento del Nord Stream 2, gasoducto que permitiría traer el preciado gas del Este sin pasar por Ucrania ni Bielorrusia. La oposición de Estados Unidos y de su peón polaco parecen pesar más que los intereses de las familias y empresas germanas, que se preparan para afrontar el que será uno de los peores inviernos de su historia reciente.

De hecho las reservas de gas del país centroeuropeo se han reducido notablemente, hasta el punto de que peligra el suministro. El fracaso de la política energética alemana es evidente: el país no ha creado plantas regasificadoras que le permitan tras combustible líquido en buques, como está haciendo España, y en lugar de eso se han metido hasta el cuello en la instalación de renovables al mismo tiempo que cerraban centrales nucleares. Por eso ahora sólo pueden hacer una cosa: quemar carbón en centrales térmicas, que paradójicamente es lo que más contamina, y encima pagando la luz más cara del planeta.

Según los propios informes del Ministerio de Energía alemán, la estrategia llevada a cabo en los últimos años no permite cumplir ninguno de los tres objetivos para los que fue diseñada: ni se garantiza la seguridad del suministro, ni que la energía tenga un precio asequible ni que la generación no sea contaminante.

Y a pesar de todo ello, algunos todavía defienden que es un modelo a seguir. Veremos si el nuevo Gobierno se suma a la apuesta nuclear que está reviviendo en todo el planeta gracias (no hay nada como hacer de la necesidad virtud) aunque su demonización tras el desastre de Fukushima dificultará el viraje argumental de los burócratas germanos para convencer a sus sufridos ciudadanos.

LA BURBUJA INMOBILIARIA PREOCUPA AL BCE

Y dejamos el tema energético para centrarnos en el ladrillo, que está experimentando un calentón similar al de la anterior crisis que está siendo impulsado por dos elementos fundamentales: la ausencia de alternativas de inversión para ahorradores conservadores por la manipulación monetaria de la banca central y la guerra hipotecaria que mantienen las entidades financieras ofreciendo unos intereses irrisorios, sobre todo en el caso de los créditos a tipo fijo, que están empujando a muchas familias a adquirir inmuebles a unos precios desorbitados.

Como será de evidente que este proceso inflacionario no es sano que hasta el BCE en su último informe de estabilidad financiera, publicado la semana pasada dice, textualmente, que la “exuberancia” del mercado inmobiliario representa una amenaza para la eurozona. La gravedad llega hasta el punto de que el banco central amenaza con reclamar más capital a las entidades financieras para reforzar su solvencia e incluso establecer límites para la concesión de créditos. Pero claro, este tipo de mensajes provocan el efecto contrario: los bancos para eludir estas restricciones lo que hacen es acelerar la concesión de hipotecas mientras no haya restricciones.

LA BOLSA SE CONTAGIA DE LAS NUEVAS RESTRICCIONES

Y en los mercados reciben todo esto con muchas dudas y pocas certezas, afrontando un final de año con la mirada puesta en numerosos frentes, todos ellos poco halagüeños. La semana pasada fue aciaga para la Bolsa española, con un selectivo que perdió un 3,6% y que comenzará este lunes a cotizar en los 8.903 puntos.

Los valores bancarios y turísticos fueron los más golpeados en la sesión del pasado viernes, mientras los índices europeos cerraban también en rojo por el repunte de la volatilidad ante el vencimiento de la mayoría de los contratos de opciones (al ser tercer viernes de mes). En EEUU, sin embargo, el alza de los valores tecnológicos permitió salvar los muebles, tras el impulso logrado en jornadas anteriores con la aprobación del plan de infraestructuras de la Casa Blanca.

En cuanto a las perspectivas para la semana que ahora comienza, todos los inversores estarán pendientes de las medidas de confinamiento que se preparan en Europa, después de que el Gobierno de Austria haya decidido incluso reducir la movilidad de los vacunados. En el plano puramente económico, el foco se situará en la eurozona, concretamente en el dato avanzado de la confianza del consumidor y en los PMIs preliminares de noviembre. Por su parte, en Alemania se publicará el resultado de la encuesta IFO de confianza empresarial.

Y en Estados Unidos, se publicará el dato preliminar de los PMIs manufactureros y de servicios de noviembre, así como la segunda lectura del dato anualizado de su PIB y consumo personal relativo al tercer trimestre. Aunque lo más destacado será conocer los detalles de las actas de la reunión que mantuvo el consejo de gobierno de la FED el pasado 3 de noviembre.


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