martes, 30 noviembre 2021 23:15

Jugoplastika de Split, la bestia negra del Barça en época de Banca Catalana

Todo equipo de deportes tiene su bestia negra. Los grandes, también. El Real Madrid de baloncesto soñará siempre, por diferentes motivos, con la Cibona de Zagreb de Drazen Petrovic; y el Barcelona, con los jóvenes cuasi adolescentes del equipo de Split, que le pasó por encima en dos final four consecutivas. El nombre eterno de ese equipo es la Jugoplástika, aunque en el 91 se llamó Pop 84. Aíto García Reneses (el entrenador), Epi y el presidente de la sección de baloncesto del Barça, Salvador Alemany, tendrán grabada a fuego, en sentido negativo, las imágenes de las dos finales en las que los imberbes de Split, la brutal y permanente escuela de talentos de la antigua Yugoslavia.

Dolieron las dos, pero más, por jugar en casa, la de 1990. Ese año, la Final Four se disputó en Zaragoza, mientras que la de 1991 fue en París. Banca Catalana fue el patrocinador del Barcelona esas dos temporadas. El Jugoplástika liquidó al Barça de la misma manera que la mala gestión se cargó Banca Catalana, que en 1988 acabó en manos del antiguo BBV.

TONY KUKOC

En semifinales eliminaron al Aris de Salónica de Yannakis y Gallis, pero en la final se toparon con una figura colosal. Toni Kukoc, el Magic Johnson europeo. Con 2,07 de estatura, Kukoc podía jugar de base, escolta, alero, ala-pivot y hasta de pivot. Kukoc se marcó un partidazo, sumó 20 puntos y 7 rebotes. Los de Split vencieron por 72-67. La estrella no fue titular ese día, jugó 27 minutos, pero marcó la diferencia. Si fue titular, un viejo conocido de la afición española, Velimir Perasovic,  que metió 12 puntos, los mismos que un pivot rubio descomunal: Dino Radja, que luego jugaría en Italia, en Il Messagero, mientras que Kukoc se fue a la Benetton de Treviso. Luego se vieron las caras en la NBA.

Radja, Perasovic, Sobin, Sretenovic e Ivanovic fue el cinco inicial de los de Split el 19 de abril de 1990. En el Barcelona jugaron en el cinco inicial Solozábal, Epi Jiménez,  David Wood y Audie Norris. No pudo ser. El Barcelona, como su patrocinador, llegó hasta el final de la carrera, pero no pudo resistir. El castillo de naipes se vino abajo. A diferencia de Banca Catalana (antes de pasar a BBV), el Barcelona de baloncesto si estuvo bien gestionado, pero, todo son ciclos, y el suyo, ya al final de los 80 y primeros 90, se topó con los chicos de Split, que les mandaron a la lona dos veces.

URGENCIAS HISTÓRICAS

El talento y la disciplina, además de una fuerza mental descomunal  llevaron en volandas a los chicos de la banda de Kukoc. El Barcelona, muy exigido por las urgencias históricas, producto de que en los 90 aún no había ganado ninguna Copa de Europa –perdió en 1984 con la Banca di Roma), ni en el formato tradicional ni el de Final Four, se pasó de revoluciones y sucumbió. Aíto García Reneses no dio con la tecla y le pasó como un obús el que luego sería su enemigo público número uno Božidar Maljković, que entrenó al Barcelona y se las tuvo de todos los colores con Aíto, que pasó a los despachos como Manager general de la sección de baloncesto del club azulgrana.

Según el legendario Maljković entrenador del Barça entre 1990 y 1992, Aíto García Reneses, manager de baloncesto del club azulgrana en aquella época, torpedeó el fichaje en 1990 de Toni Kukoc. «Teníamos un precontrato con Kukoc y Aíto hizo todo lo posible para no traerlo. Trabajó contra los intereses del club», asegura Maljkovic.

El hecho es que Kukoc siguió en Split y aunque no brilló tanto en la final de 1991, contribuyó a liquidar de nuevo al Barcelona, que perdió la final de la Liga Europea por 70-65.  Radja ya no estaba, pero Zoran Savic tomó el relevo. Anotó 27 puntos, mientras que Kukoc hizo 7 puntos.

Fue el tercer trono europeo consecutivo para los chicos de Split.

EUROLIGA DE SALVADOR ALEMANY

El Barcelona tuvo que esperar muchos años para ganar una Liga Europea.  es que en 1996, el poder del baloncesto griego, llevó a la victoria al Panathinaikos en la Final Four de París. Al Barcelona le robaron el partido con un tapón ilegal en los últimos segundos.

En 2003, llegó el desquite. El Barcelona ganó en casa al Benetton de Treviso y alzó el trofeo. Desde entonces, el siempre templado Salvador Alemany, el gran directivo del Barcelona de Baloncesto, el gran representante del seny azulgrana junto con el que fuera vicepresidente del club, Nicolau Casaus, respira tranquilo. 

También respiraron tranquilos los clientes de Banca Catalana, que fue patrocinador, al pasar a BBV.


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